sábado, 25 de enero de 2014

¿SOMOS UN PUEBLO QUE CAMINA EN LAS TINIEBLAS Y LA DESESPERANZA?


“El pueblo que caminaba en tinieblas, vio una gran luz. Sobre los que vivían en tierra de sombras una luz resplandeció”.

Basados en el calendario litúrgico de la Iglesia, nos encontramos en el tercer domingo del tiempo ordinario, ciclo “A”. Bien podemos hacer una secuencia con el evangelio. Los dos domingos anteriores en el evangelio se nos presentaba el bautismo de nuestro Señor Jesucristo, por tanto, el punto de partida del inicio de la vida pública de Jesús. Ahora, tenemos la continuación, la cual consiste en la promesa anunciada por el profeta Isaías y cuyo cumplimiento se plenifica en Jesús. Veamos: “Al enterarse Jesús de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea, y dejando el pueblo de Nazareth, se fue a vivir a Cafarnaúm, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí, para que así se cumpliera lo que había anunciado el profeta Isaías: Tierra de Zabulón y Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos. En pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz. Sobre los que vivían en tinieblas de sombras una luz resplandeció” (san Mateo 4, 12-14). Lo que se pretende dar a entender es que después del bautismo y antes de la primera acción pública del Señor, está el cumplimiento de la promesa en su persona, Él es la luz del mundo que viene a iluminar todo tipo de tiniebla, y por tanto, a llenar de esperanza a la humanidad, a las naciones, a las familias, a cada persona. De esta manera Mateo explicita que el anuncio de la salvación no es solo para los judíos, sino también para los paganos.

Si ustedes leen el Antiguo Testamento, podrán tener una idea clara sobre cómo era el caminar del pueblo israelita y de los pueblos considerados como paganos. A grandes rasgos y solo mencionando algunos aspectos generales, mencionemos las tinieblas que experimentaban estos pueblos en su caminar: en primer lugar, la realidad dominante del pecado en el ser humano, de la cual Jesucristo nos libera por su muerte y resurrección. La esclavitud, la opresión, las injusticias, la codicia, envidia, división, muerte, inmoralidades, dominación, lucha por el poder, etc. Hermanos y hermanas, ahora yo quisiera que nos hiciéramos una pregunta con seriedad, ¿podríamos decir qué nuestro pueblo salvadoreño camina en las tinieblas y la desesperanza? ¿Qué opinan ustedes? Es muy breve el tiempo para tocar toda la problemática. ¿Nuestro país El Salvador es un país que me brinde esperanza? Muchas personas saben que es arriesgado irse de mojados para Estados Unidos o viajar de inmigrantes a otros países, porque van en busca de una esperanza que no encuentran aquí; estamos en un país donde algunos funcionarios públicos dizque al servicio del pueblo, gozan de un buen salario y variados beneficios, mientras que hay personas que solo cuentan con un dólar para mantenerse en el día y a veces ni eso, a pesar que algunas se rebuscan honradamente; estamos en un país donde la justicia como que para algunos está vendada; la violencia, la inseguridad, el miedo está a la orden del día. Hay un miedo de que uno sea el siguiente, que le llamen y lo amenacen; tantas malas administraciones de dinero público; grupos de personas antisociales mucho mejor organizadas quizás que muchas parroquias, en fin, usted siga la lista, seguramente no me he mencionado otras situaciones más fuertes, usted continúela y analicemos nuestra realidad. Ya cercanos a las elecciones presidenciales, precisamente esto es lo que hacen los señores candidatos y su grupo ideológico propagandístico, ofrecerle al pueblo una lista de promesas y esperanzas, que más parecen competencia y hasta teatro. ¿Cuánto dinero invertido en propaganda? Según las diferentes estadísticas hay personas que no desean votar. Claro, la gente ya está despertando, se ha vuelto más pensante y analítica, y ojala que transformativa también. Por supuesto, no obviamos la historia surcada por hombres y mujeres de esperanza en nuestro país y la existencia de acciones concretas. 

¿Qué podemos hacer? Aquí entra el papel de nosotros los cristianos. Cristo ha venido a eliminar todo tipo de tiniebla, por tanto, Él es nuestra esperanza. Conviértanse ha dicho el Señor. Convertirnos significa mejorar nuestra conducta personal, pero también, abandonar los ídolos de nuestra sociedad, de no ponernos de rodillas a las sinvergüenzadas, injusticias, esclavitudes de los dominadores, significa ser responsables y transformantes de nuestro contexto histórico. De los que estamos aquí cada quien con sus posibilidades y alcance, trate de crear esperanza a la gente de su alrededor, como hombres y mujeres llamados a ser pescadores de hombre en la historia.  Así como el pecado tiene repercusiones sociales, la vida en Cristo también. 

Que todos los cristianos y cristianas nos comprometamos más con Jesucristo, para ser luz y esperanza en nuestra sociedad contemporánea. Así sea.




lunes, 6 de enero de 2014

¿CUÁL ES LA RELACIÓN CORRECTA ENTRE LA IGLESIA Y LA POLÍTICA?


La relación debe ser al mismo tiempo paralela y convergente. Paralela, porque cada uno tiene su camino y sus diferentes tareas. Convergente, sólo para ayudar al pueblo. Cuando las relaciones convergen antes, sin el pueblo, o sin tomar en consideración al pueblo, comienza ese contubernio (acuerdo o una asociación que resulta censurable o indigna) con el poder político que acaba pudriendo a la Iglesia: los negocios, los compromisos… Hay que proceder paralelamente, cada uno con el propio método, las propias tareas, la propia vocación. Convergentemente solo en el bien común. La política es noble, es una de las formas más altas de caridad, como decía Pablo VI. La ensuciamos cuando la usamos para los negocios. La relación entre la Iglesia y el poder político también puede corromperse, si no converge sólo en el bien común. 

Esta fue la respuesta que dio el Papa Francisco a Andrea Tornielli, quien le entrevistó por parte del diario la Stampa. Ciertamente es una respuesta corta en palabras, pero con una precisión sustancial, sobretodo para nuestra sociedad polarizada y en algunos casos, donde lo paralelo y convergente son irrespetados, ignorados por medio de miembros de la Iglesia y el Estado. El gran peligro es cuando se confunde o se ignora la colaboración entre Iglesia y Estado, la relación colaborativa y dialogante y por tanto se pasa a dependencia mutua. Cada parte, cada miembro de la parte tiene que arrimarse al otro para salir adelante, dejando de lado su limite, competencia, camino y tarea; esto es lo que denomina el Papa con el termino pudrición. Si se abandona el bien común por el bien particular, hay pudrición. El pueblo merece el respeto de ver a los lideres políticos y eclesiales trabajando por el bien común, pero cada uno en su justo lugar.


Feliz Año Nuevo te desea "luz para los pueblos"