martes, 30 de julio de 2013

JÓVENES


PRESENTACIÓN DE TEMAS CATEQUETICOS
IMPARTIDOS EN LA JMJ, RÍO DE JANEIRO

Presentamos las catequesis impartidas por Monseñor Elías Rauda, obispo de San Vicente, en la Jornada Mundial de la Juventud, en Río de Janeiro.  

Miércoles 24 de julio – 1ª catequesis

Tema: Sed de esperanza, sed de Dios
Puntos de reflexión:
  1. 1.      Alegrías y sufrimientos de los jóvenes de hoy
-         La pasión de los jóvenes por los nuevos medios de comunicación traduce su gran deseo de comunicar y confrontarse con los demás, de ampliar los propios horizontes. Al mismo tiempo, muchos jóvenes sufren de soledad.
-         Los jóvenes están en búsqueda de altos ideales, de modelos positivos, del sentido de la plenitud de la existencia. Desean encontrar su lugar en la sociedad y construir su futuro.
-         Las dificultades que encuentran en la vida cotidiana (separaciones familiares, problemas afectivos, precariedad y paro, incertidumbre por el futuro, etc.) llevan a muchos jóvenes a desanimarse, llegando a veces a refugiarse en compensaciones afectivas y dependencias de varios tipos (alcohol, droga, ludopatía,  Cyber dependencia, pornografía…).
  1. 2.      Expectativas de una esperanza nueva
-         En este momento de crisis, los mensajes, que el mundo contemporáneo transmite a través de  los medios, son a menudo pesimistas y negativos.
-         Los jóvenes sueñan con una vida hermosa y constructiva. Esperan apoyo de los adultos, de la sociedad civil y de la Iglesia, a la que aparentemente están preguntando: ¿Qué instrumentos tenemos para poder enfrentar la vida? ¿Cómo podemos ser felices?
-         Estas grandes expectativas son expresión de la búsqueda fundamental del hombre de hoy. De hecho, en un mundo a menudo muy secularizado, tantos manifiestan una nueva apertura espiritual, un sentido de Dios y del Absoluto.
  1. 3.      Cristo nos ofrece la verdadera esperanza
-         Dios escucha la súplica de su Pueblo que sufre (cfr. Éx 3, 7-10).
-         Cristo es la respuesta de Dios a estas preguntas fundamentales.
-         «Nuestra alegría […] nace […] de haber encontrado a una persona, Jesús; que está entre nosotros; nace del saber que, con él, nunca estamos solos, incluso en los momentos difíciles, aun cuando el camino de la vida tropieza con problemas y obstáculos que parecen insuperables, y ¡hay tantos! (Papa Francisco, Homilía del Domingo de Ramos, 24 de marzo de 2013).
-         «Y, por favor, no os dejéis robar la esperanza, no dejéis robar la esperanza. Esa que nos da Jesús» (ídem).
-         «La célebre estatua del Cristo Redentor, que domina aquella hermosa ciudad brasileña, será su símbolo elocuente. Sus brazos abiertos son el signo de la acogida que el Señor regala a cuantos acuden a él, y su corazón representa el inmenso amor que tiene por cada uno de vosotros. ¡Dejaos atraer por él! ¡Vivid esta experiencia del encuentro con Cristo, junto a tantos otros jóvenes que se reunirán en Río para el próximo encuentro mundial! Dejaos amar por él y seréis los testigos que el mundo tanto necesita» (Benedicto XVI, Mensaje para la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud, 1).

Jueves 25 de julio – 2ª catequesis
Tema: Ser discípulos de Cristo
 Puntos de reflexión:
  1. 1.      Ser cristianos significa ser discípulos
-         El cristianismo no es una filosofía, una espiritualidad o una moral. Es un estilo de vida que parte de la relación con Cristo.
-         Jesús nos llama a convertirnos en sus discípulos tal como en el Evangelio; desde el inicio, llamó a tantas personas a que lo siguieran.
-         «No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto» (Jn 15,16) Somos el Pueblo de Dios. Pertenecemos a Cristo que nos ha elegido y nos ha rescatado a un alto precio con su sangre (cfr. 1Pe 1,18-19).
  1. 2.      Jesús, “el buen maestro”
-         Jesucristo se ha convertido en maestro, enseñando a sus discípulos y dirigiéndoles la Palabra de Dios Padre.
-         Ser discípulos significa escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica (cfr. Lc 8,21).
-         El joven rico reconoce Jesús como el “Maestro bueno” (cfr. Mc 10,17).
-         Cristo es el buen maestro y el buen pastor, porque da la propia vida por las ovejas (cfr.Jn 10,11). Él enseña ante todo con su ejemplo.
-         «Un discípulo es, de hecho, una persona que se pone a la escucha de la palabra de Jesús (cfr. Lc 10,39), al que se reconoce como el buen Maestro que nos ha amado hasta dar la vida. Por ello, se trata de que cada uno de vosotros se deje plasmar cada día por la Palabra de Dios; ésta os hará amigos del Señor Jesucristo, capaces de incorporar a otros jóvenes en esta amistad con él» (Benedicto XVI, Mensaje para la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud, 2).
  1. 3.      Confiar en Cristo y seguirlo
-         Cristo nos invita a tener confianza en él: no nos pide nada imposible.
-         Seguir a Jesús es un camino de conversión que implica todos los aspectos de nuestra vida: las relaciones con los demás, la pareja y la familia, los estudios y el trabajo, la gestión de los bienes, etc. Es un camino que nos lleva a la salvación, pero no sin cambios y sacrificios.
-         Este camino comienza reconociendo nuestros pecados y recibiendo el perdón en el sacramento de la Reconciliación. En los sacramentos, Cristo nos regala la gracia de seguirle y poner en práctica su Palabra.
-         La Cruz forma parte de nuestro camino y es una gracia. «Jesús en la cruz siente todo el peso del mal, y con la fuerza del amor de Dios lo vence, lo derrota en su resurrección. Este es el bien que Jesús nos hace a todos en el trono de la cruz. La cruz de Cristo, abrazada con amor, nunca conduce a la tristeza, sino a la alegría, a la alegría de ser salvados» (Papa Francisco, Homilía del Domingo de Ramos, 24 de marzo de 2013).
-         Los santos y tantos fieles nos testimonian la belleza de ser discípulos. Ellos nos sostienen con sus oraciones en nuestro camino de santidad.

Viernes 26 de julio – 3ª catequesis
Tema: Ser misioneros: “¡Id!”
 Puntos de reflexión: 
  1. 1.      La evangelización nace de la experiencia del encuentro con Cristo
-         La experiencia de la salvación de Cristo en nuestra vida concreta produce alegría, gratitud y el deseo de transmitir la Buena Nueva a todos los que la necesitan.
-         Compartimos el grito del apóstol San Pablo: «¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!» (1Cor 9,16), porque es poder de salvación para cada ser humano.
-         Recordemos que hemos recibido la fe en Cristo de otras personas; formamos parte de una gran cadena que transmite el Evangelio. Como los atletas de las Olimpiadas se pasan la llama, así nosotros estamos invitados a transmitir la luz de Cristo.
  1. 2.      La evangelización procede de la caridad
-         La evangelización es un acto de caridad con el que se manifiesta el Amor eterno de Dios por cada persona, familia, pueblo y nación.
-         El anuncio de Cristo nace de la compasión por este mundo, que sufre por no conocer al único y verdadero Dios y a su enviado, Jesucristo (cfr. Jn 17,3).
-         Los jóvenes están llamados a ser apóstoles del Evangelio junto a sus coetáneos; se preocupen por eso sobre todo por los que sufren, por los que están solos y lejos de Dios. Se trata de “salir de uno mismo, a las periferias del mundo y de la existencia, para llevar a Jesús” (Papa Francisco, Homilía del Domingo de Ramos, 24 de marzo de 2013).
-         ¿Qué otra cosa más bella y más grande podemos dar sino Dios? «Quien no da a Dios, da muy poco» (Benedicto XVI, Mensaje para la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud, 5).
-         Se pide también una gran humildad, porque no se trata de hablar de nosotros, sino de Dios.
  1. 3.      Siempre arraigados en Cristo y en la Iglesia
-         Para ser auténticos misioneros, los jóvenes tienen que estar firmemente arraigados en Cristo mediante la oración y los sacramentos, y pedir al Espíritu Santo el don del celo misionero.
-         El misionero a menudo está expuesto a gente cerrada y a la oposición. Como Jesús, tiene que abrazar la Cruz.
-         En esta misión no podemos estar solos, sino que necesitamos a la Iglesia, comunidad de los fieles. Por ello, ¡los jóvenes están llamados a participar en la vida de un grupo parroquial, en un movimiento o en una comunidad religiosa, para que juntos puedan dar testimonio de la creatividad misionera y anunciar el Evangelio de la salvación!
-         Jesús invita a sus discípulos al don total de su vida, con fe incondicional en Dios. Que los jóvenes no duden en responder positivamente si el Señor les llama como sacerdotes o consagrados. ¡Jesús les está llamando a la alegría!
-         «Cuántos jóvenes, por medio del generoso don de sí mismos […] con gran entusiasmo, han llevado la Buena Nueva del Amor de Dios, que se ha manifestado en Cristo, con medios y posibilidades muy inferiores con respecto a los que disponemos hoy». (Benedicto XVI,Mensaje para la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud).