domingo, 21 de julio de 2013

TEMA

LA LECTURA ESPIRITUAL

Quiero comenzar esta charla espiritual con una frase de Marcel Proust: “El hallazgo afortunado de un libro puede cambiar el destino de un alma”. Para esta charla espiritual, tomaré como punto de partida a San Ignacio de Loyola y apoyado en el escrito sobre este tema de Antonio Valerio, s.j. San Ignacio, guiado por la gracia divina y por medio de la lectura espiritual, fue comprendiendo como se desperdicia la vida humana en vanidades, por tanto, la lectura espiritual fue la puerta para que él llegara a ser un hombre nuevo, como lo expresa San Pablo. San Ignacio de Loyola, en el nº 100 de los Ejercicios Espirituales, recomienda lo siguiente al ejercitante, en el contexto de la segunda semana: “Para la segunda semana, y también de aquí en adelante, mucho aprovecha leer, por breves momentos, los libros de la Imitación de Cristo o de los Evangelios y de vidas de santos”. Encontramos aquí ciertamente un eco de su propia experiencia de conversión, en que la lectura de la vida de Cristo y de los santos llevó a Ignacio a un cambio radical en su vida. En la vida de muchas personas, podemos constatar el impacto de la lectura en la vida espiritual, como construcción de un imaginario que posibilita el encuentro con Dios. Si me permiten compartir mi experiencia, a sabiendas de mi aún endeble testimonio de vida, cuando yo estaba en segundo año de filosofía, me entró una crisis vocacional y ya estaba tomando la decisión de abandonar el seminario y volver a la vida universitaria, pero providencialmente, tuve contacto con los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola, y después de haberlos hecho me hicieron reflexionar y animar de nuevo en la vocación hacia el sacerdocio. De ahí mi devoción al santo. En consecuencia, una lectura espiritual o un libro espiritual, se convierte en un enlace para encontrarse con Cristo, para reencontrarse con Cristo, para crecer en la vida en Cristo.

Con esta charla, pretendemos dar algunas indicaciones importantes acerca de la importancia de la lectura en la vida interior de quien pretende profundizar su camino espiritual cristiano. No faltan títulos interesantes y temáticos muy útiles a este respecto. Es natural que surjan algunas dificultades, en el momento en que se quiere escoger un libro. Existe mucha literatura sobre oración, vida cristiana, temas de la fe, vidas de santos, aspectos de la vida de Jesús, sacramentos, etc. Entonces, ¿por donde comenzar?

El primer paso consiste en tomar consciencia de la etapa en que la persona se encuentra. Si es alguien que está aprendiendo a rezar, un buen libro sobre oración, con indicaciones teóricas y prácticas, es una ayuda excelente. En las otras fases, la persona siente necesidad de profundizar determinada cuestión sobre Dios, la fe, la biblia, la Iglesia, los sacramentos… en esta altura, buscar un libro que presente de forma sintética estos temas es la mejor solución. A partir de estos libros, pueden seguirse lecturas más profundas, ya que se adquirió determinado lenguaje que, en el inicio parece un poco especializado y difícil. Existen momentos de la vida en que la persona necesita estímulo y ejemplo para la vida cristiana y para el seguimiento de Jesús. Aquí se puede recomendar lecturas acerca de la vida de Jesús, que explican el misterio de su Persona, o de vida de santos, que buscaron encarnar en la propia vida el estilo del evangelio.

Después de esta toma de consciencia del  recorrido individual y de la necesidad concreta del momento, es también esencial poder recurrir a alguien que conozca más este tipo de literatura que indique un buen libro.

La lectura espiritual no sustituye la oración, pero funciona, en los varios momentos y etapas de la vida espiritual, como una especie de moldura o paisaje donde la oración se enriquece y profundiza. Tenemos la experiencia como la buena literatura nos abre nuevos horizontes y nos hace soñar lo concreto de la existencia. En un campo como la espiritualidad, donde tocamos aspectos tan vitales y profundos acerca de la vida, de sus caminos y de su sentido, un buen libro puede ser un verdadero trampolín para una nueva fase y para un mayor esclarecimiento de la fe. Por otra parte, este es un de los temas más queridos de Benedicto XVI: la capacidad que cada cristiano debe tener para dar razones de la propia fe y cultivar una auténtica inteligencia de la fe.


19-julio-2013