domingo, 16 de junio de 2013

ANALIZANDO


LA IGLESIA BAJO EL ECLIPSE DEL RELATIVISMO

"Ustedes son la luz del mundo" (Mateo 5, 14-16). Jesucristo está haciendo presente la identidad de sus discípulos, de su ser, es decir, son luz, por tanto, el discípulo es y deber ser luz en el entorno. Del latín lux, la luz es el agente físico que permite que los objetos sean visibles. El término también se utiliza para hacer mención a la claridad, que irradian los cuerpos. Una luz también puede ser una persona o cosa capaz de guiar o ilustrar. En definitiva, cuando estamos hablamos de la luz, nos queremos referir a la verdad. El cristiano ilumina a los demás, en la medida que está fundamentado en la Verdad. 

En un mundo cambiante y de desarrollo temporal, ¿no es una necedad, una insensatez, un estar desubicado al guiar desde la doctrina o del dogma de la Iglesia? «la dulce tiranía del relativismono tiene límites geográficos o ideológicos y no nos conduce a la revolución, sino al suicidio. Tiene, además, una capacidad destructora de todas nuestras referencias permanentes y que hoy es la moda de nuestras sociedades occidentales» (cf. Benedicto XVI). Para el Presidente de la Fundación Valores y Sociedad y vicepresidente del Partido Popular Europeo, «la dulce tiranía del relativismo determina hoy lo que es políticamente correcto y lo que no lo es». Pero el principal problema es «que nadie habla de él. No tiene adversario. Esta es una de las razones de su avance», advierte Jaime Mayor Oreja, que denuncia: «Que nadie se equivoque, el relativismo es nuestro principal adversario. Esto no es un invento, ni una exageración. El relativismo ha conseguido eliminar de la Constitución y de los tratados europeos cualquier referencia a las raíces cristianas, ha reemplazado el derecho a ala vida por el derecho al aborto, está tratando de sustituir la obligación moral hacia los mayores por un supuesto nuevo derecho a morir dignamente,ha desnaturalizado la esencia del matrimonio, ha construido una doctrina de falsos y supuestos nuevos derechos erradicando el concepto de las obligaciones». 

Ciertamente, el relativismo está alimentando la cultura occidental y mundial, pero a la Iglesia también, puesto que la Iglesia está formada por humanos y los humanos son hijos de su tiempo; incluso está permeando a los adultos, los cuales de manera general se consideran firmes en lo verdadero. El relativismo está eclipsando a los miembros del clero, seminaristas, religiosas y laicos, en diferente gradualidad, pero el eclipse lo tenemos encima. Por eso formar en el ambiente civil y eclesiástico es un reto hoy, porque hasta la palabra "formar" entra en análisis como la adecuada expresión, no digamos el contenido de dicha formación. La gente en la práctica,sobre todo las nuevas generaciones, partiendo de su criterio y de su conciencia, sin profundizar en su objetividad, catalogan lo bueno y lo malo, lo verdadero y lo falso, y luego lo hacen vida. Entonces, si las consideras persona luces en la iglesia, están relativizadas o están relativizándose, ¿qué podemos esperar? La cuestión esta que el relativismo no solo queda a nivel intelectual -lo cual no deja de ser grave-, sino que informa el actuar. 

A continuación, les comparto parte de un escrito de Adolfo J. Castañeda, publicado en catholic. net: El relativismo consiste en la postura que dice que la verdad de todo conocimiento o principio moral depende de las opiniones o circunstancias de las personas. Como las opiniones y las circunstancias son cambiantes, ningún conocimiento o principio moral, según esta postura, es objetivo o universal. Es decir, el relativismo postula que ningún conocimiento o principio moral es verdadero independientemente de las opiniones de las personas o de sus circunstancias, ni tampoco, por esa misma razón, es válido para todos en todo tiempo y lugar. En realidad, el relativismo, en cuanto al conocimiento de la realidad en general, deviene en agnosticismo (la negación, o la puesta en duda, de la capacidad del ser humano de conocer la verdad objetiva); y, en cuanto al conocimiento de lo moral, en individualismo o subjetivismo. Aquí nos vamos a limitar a analizar un poco el relativismo moral. Dejaremos de lado el relativismo filosófico y el relativismo religioso.Creemos firmemente que uno de los problemas de fondo del mundo contemporáneo es el relativismo moral. El mundo se está dividiendo rápidamente en dos campos: los que creen que todo es relativo y los que creen que no todo es relativo, sino que existen unos principios morales objetivos, universales y absolutos; es decir, principios que gozan de existencia propia y que son aplicables a todos los seres humanos en toda circunstancia y lugar. 

Las categorías de "liberal" y "conservador" cada día son menos relevantes. En la práctica, las personas que se suscriben a una u otra clasificación lo hacen por motivos principalmente políticos, más que éticos. Y lo político, aunque es importante, no toca el fondo del problema, que es de índole moral, ya que la crisis actual es de valores y los valores deben ser el fundamento de todo actuar humano. Por otro lado, cada día hay más personas "conservadoras" que aceptan principios "éticos" relativistas. Por ejemplo, en EEUU hay personas del Partido Republicano, considerado en general un partido "conservador", que o no consideran que el problema del aborto es fundamental o que aceptan el "derecho" al aborto, aunque en privado lo rechacen. Dentro del campo "liberal" (casi siempre representado por el Partido Demócrata), hay personas que, en una especie de "ética alternativa", enarbolan ciertos principios como si fueran absolutos: la tolerancia, el derecho a hacer cualquier cosa mientras "no dañe a nadie", la privacidad y el derecho a la libre opinión, entre otros.


"Un eclipse total de sol produce oscuridad, pero por ser eclipse, su duración es temporal y mientras cae esa sombra, hay que protegerse y avanzar bajo su irradiación... La Iglesia y los cristianos actuales igual"