jueves, 22 de noviembre de 2012

TEMAS PARA EL AÑO DE LA FE 2


LA FE DE LA IGLESIA (I)
"Nuestra fe es verdaderamente personal sólo si es también comunitaria"

¿La fe tiene un carácter sólo personal, individual? ¿Interesa sólo a mi persona? ¿Vivo mi fe solo? Estas preguntas son básicas para responder una inquietud: Si la fe es un don, pues es Dios quien toma la iniciativa y nos sale al encuentro; y así la fe es una respuesta con la que nosotros le acogemos como fundamento estable de nuestra vida, ¿para que necesito congregarme en la iglesia? ¿Para que asisto a encuentros comunitarios religiosos, si puedo amar a Dios tranquilamente en mi casa o de manera solitaria? Llama la atención como algunos hermanos separados de la Iglesia Católica, sostienen que Jesús no vino a fundar ninguna Iglesia, pero ellos si promueven e invitar a asistir a "su" "iglesia". Lo que he querido resaltar es que la fe empuja a compartirla, celebrarla, manifestarla con los otros creyentes.

Cierto: el acto de fe es un acto eminentemente personal que sucede en lo íntimo más profundo y que marca un cambio de dirección, una conversión personal: es mi existencia la que da un vuelco, la que recibe una orientación nueva. 


En la liturgia del bautismo, en el momento de las promesas, el celebrante pide la manifestación de la fe católica y formula tres preguntas: ¿Creéis en Dios Padre omnipotente? ¿Creéis en Jesucristo su único Hijo? ¿Creéis en el Espíritu Santo? Antiguamente estas preguntas se dirigían personalmente a quien iba a recibir el bautismo, antes de que se sumergiera tres veces en el agua. Y también hoy la respuesta es en singular: «Creo». Pero este creer mío no es el resultado de una reflexión solitaria propia, no es el producto de un pensamiento mío, sino que es fruto de una relación, de un diálogo, en el que hay un escuchar, un recibir y un responder; comunicar con Jesús es lo que me hace salir de mi «yo» encerrado en mí mismo para abrirme al amor de Dios Padre. Es como un renacimiento en el que me descubro unido no sólo a Jesús, sino también a cuantos han caminado y caminan por la misma senda; y este nuevo nacimiento, que empieza con el bautismo, continúa durante todo el recorrido de la existencia. Es decir, que detrás de mi profesión de fe, de la aceptación de Jesucristo, su persona, su mensaje y todo lo mandado por Él, hay toda una fe de millones y millones de personas a través de la historia, hay toda una tradición riquísima de fe. Por eso con profundo respeto, pero los hermanos separados por más que ataquen la Iglesia Católica y se sientan "salvos" por independizarse de la "gran ramera" como le llaman algunos de ellos, su propia doctrina y su "iglesia" tienen como precedencia la fe de la Iglesia Católica (Cisma de Occidente, siglo XVI, separación de muchos cristianos de la Iglesia Católica: protestantes). 

No puedo construir mi fe personal en un diálogo privado con Jesús, porque la fe me es donada por Dios a través de una comunidad creyente que es la Iglesia y me introduce así, en la multitud de los creyentes, en una comunión que no es sólo sociológica, sino enraizada en el eterno amor de Dios que en Sí mismo es comunión del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; es Amor trinitario. Nuestra fe es verdaderamente personal sólo si es también comunitaria: puede ser mi fe sólo si se vive y se mueve en el «nosotros» de la Iglesia, sólo si es nuestra fe, la fe común de la única Iglesia.


Los domingos, en la santa misa, recitando el «Credo», nos expresamos en primera persona, pero confesamos comunitariamente la única fe de la Iglesia. Ese «creo» pronunciado singularmente se une al de un inmenso coro en el tiempo y en el espacio, donde cada uno contribuye, por así decirlo, a una concorde polifonía en la fe. El Catecismo de la Iglesia católica sintetiza de modo claro así: «“Creer” es un acto eclesial. La fe de la Iglesia precede, engendra, conduce y alimenta nuestra fe. La Iglesia es la Madre de todos los creyentes. “Nadie puede tener a Dios por Padre si no tiene a la Iglesia por Madre” [san Cipriano]» (n. 181). Por lo tanto la fe nace en la Iglesia, conduce a ella y vive en ella. Esto es importante recordarlo. Les recomiendo investigar la historia de la creación del Credo, esto ilustra y fortalece la fe y da elementos sólidos sobre la fe de la Iglesia de Jesucristo, la Iglesia Católica. 

Credere è un atto ecclesiale
(Benedetto XVI)