domingo, 18 de noviembre de 2012

SEXUALIDAD


ATRACCIÓN Y DONACIÓN:
EL SENTIDO HUMANO DE LA SEXUALIDAD

La diferencia obvia entre hombre y mujer es complementaria y reciproca, y por ello se establece una referencia del uno hacia el otro. El hombre y la mujer no son diferentes por casualidad, ni tampoco poseen uso de razón y sentimientos así por así. Hay una atracción natural entre lo masculino y lo femenino, entre el modo de ser del hombre y de la mujer. "Éstos tienen a unirse porque, por así decir, 'encajan' de modo natural (Ricardo Yepes Stork-Javier Aranguren Echeverría, Fundamentos de antropología, p. 202). Si el ser humano fuera solo cuerpo (esto de por sí es contradictorio, porque entonces no se le podría llamar ser humano), serían "naturales" todas las uniones sexuales que el hombre y la mujer tuvieran con varios; pero como el ser humano es cuerpo y espíritu, la sexualidad tiene un carácter libre y amoroso, elementos definitorios de la persona humana, es decir, hay una "donación" de uno hacia el otro y no un saciar de los instintos al estilo de los animales, los cuales no saben ni con quien se unen, ni por qué ni para qué lo hacen. 

La sexualidad es algo de por sí valioso por el hecho de pertenecer a la intimidad de lo humano. Por tanto, no debe ser considerado como algo impertinente o pecaminoso. El valor de la sexualidad no se reduce al cumplimiento de la finalidad biológica reproductiva, sino que vale por sí misma, es decir, "la sexualidad es por sí misma buena" (Ibid.). Tomemos un ejemplo: "la mirada". La mirada puede ser definida por la fisiología o la psicología, como la observación fija hacia un punto determinado o un tipo de respuesta a determinados estímulos positivos y negativos. Estas definiciones son verdaderas, pero son insuficientes, hasta en los algunos animales podríamos observar eso. La mirada, el mirar implica una expresión de quien la emite, y así se habla de miradas frías y distantes, o de miradas que manifiestan enojo, tristeza, dolor; y de otras miradas de amor, de protección o de consuelo. La mirada es la ventana de nuestro cuerpo que nos permite divisar nuestro interior; en definitiva, es un gesto que expresa y realiza sentimientos y algunos actos propios del amor. Así nos distanciamos de los animales y nos movemos dentro de la esfera propiamente humana.

La sexualidad es aquella dimensión humana "en virtud de la cual la persona es capaz de una donación interpersonal especifica" (A. Ruiz Retegui, La sexualidad humana, cit., 270). Con esta afirmación y el ejemplo de la mirada, debe superarse la sexualidad como sinónimo de órganos sexuales. La sexualidad es la "dimensión" humana, por medio de la cual hombre y mujer se dan uno al otro como personas que piensan, sienten, deciden y se entregan. "Ser hombre y mujer es condición de toda la persona, pero es también una capacidad física y psíquica de que dos personas se unan, se den la una a la otra, se destinen reciprocamente" (Ricardo Yepes Stork-Javier Aranguren Echeverría, Fundamentos de antropología, p. 203). Entonces, la entrega libre y total, por tanto, amorosa, tiene esta forma específica de "expresarse" y "realizarse". Por eso, una unión ente hombre y mujer por puro placer, o por intercambio entre dinero y cuerpo, o por juego y hasta por aparente amor, se sale del ámbito humano, el cual exige libertad, responsabilidad  y entrega total. 

"Sabemos que dar es lo propio de la persona y que los actos del amor permiten realizar esa capacidad de mil modos. La relación amorosa entre varón y mujer es un tipo de amor especial, que incluye la entrega corporal. No se puede entender la sexualidad si no se considera ese "amor especial" , dentro del cual ella encuentra su sentido humano" (Ibid.). Así que fuera de ese amor especial, la sexualidad deja de ser algo bello y bueno (en sentido metafísico y experiencial ), dando lugar a algo simplemente útil, cuyo sentido y significados propios han entrado en crisis o hasta pueden desaparecer.