lunes, 1 de octubre de 2012

EN EL PUEBLO DE DIOS SE PREGUNTAN


¿POR QUÉ LA IGLESIA DEDICA EL MES DE OCTUBRE
A LAS MISIONES Y AL SANTO ROSARIO?

En primer lugar, en el mes de octubre la Iglesia celebra el mes de las misiones. Se eligió este mes porque fue en el que se hizo el descubrimiento de América y así inició una nueva etapa en la evangelización. El penúltimo domingo celebramos la Jornada Mundial de las Misiones con la finalidad de dar a conocer la actividad misional de la Iglesia en todo el mundo. Esta jornada también se conoce como DOMUND y en ella debemos reflexionar que ir a proclamar el evangelio, es una labor de cada uno de nosotros, los bautizados. ¡Todos somos misioneros!
El Papa Pío XI fue el gran impulsor del DOMUND. El 14 de Abril de 1926 instituyó la Jornada Mundial de las Misiones. En este día se invita a todos los obispos del mundo a promover entre los católicos una colecta mundial. Todo lo recaudado se distribuye en partes iguales a través del Consejo Superior de las Obras Misionales Pontificias con la finalidad de ayudar económicamente en la evangelización, obras sociales y educativas. Para darnos una idea, de las 3 mil diócesis y arquidiócesis del mundo, casi mil cien son territorios de misión. Si te toca ayudar, hazlo con alegría porque estarás llevando el Evangelio a quienes no lo conocen.
Como el mes de octubre es también mes del Rosario, surgió el rosario misionero para pedir la intercesión de la Santísima Virgen María en la misión evangelizadora de la Iglesia. Se reza igual que el rosario tradicional pero en cada misterio se pide por un continente en especial. Cada continente tiene un color que lo distingue. El misterio verde corresponde a África, por  sus selvas habitadas por nuestros hermanos; el rojo es para América, por  la sangre derramada por los mártires durante la evangelización del continente; el blanco se reza por Europa y su color nos recuerda la raza blanca y las vestiduras del Papa, para rezar por Oceanía se usa el color azul, en recuerdo de sus aguas y el amarillo, se reza por Asia, por nuestros hermanos que en su mayoría tienen la piel de ese color.
El 7 de octubre de 1571 se llevó a cabo la batalla naval de Lepanto en la cual los cristianos vencieron a los turcos. Los cristianos sabían que si perdían esta batalla su religión podía peligrar y por esta razón confiaron en la ayuda de Dios, a través de la intercesión de la Santísima Virgen. El Papa San Pío V pidió a los cristianos rezar el rosario por la flota. En Roma estaba el Papa despachando asuntos cuando de pronto se levantó y anunció que sabía que la flota cristiana había sido victoriosa. Ordenó el toque de campanas y una procesión. Días más tarde llegaron los mensajeros con la noticia oficial del triunfo cristiano. Posteriormente, instituyó la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias el 7 de octubre. 
Un año más tarde, Gregorio XIII cambió el nombre de la fiesta por el de Nuestra Señora del Rosario y determinó que se celebrase el primer domingo de Octubre (día en que se había ganado la batalla). Actualmente se celebra la fiesta del Rosario el 7 de Octubre y algunos dominicos siguen celebrándola el primer domingo del mes.
A lo largo de la historia se ha visto como el rezo del Santo Rosario pone al demonio fuera de la ruta del hombre y de la Iglesia. Llena de bendiciones a quienes lo rezan con devoción. Nuestra Madre del Cielo ha seguido promoviéndolo, principalmente en sus apariciones a los pastorcillos de Fátima.

El Rosario es una verdadera fuente de gracias. María es medianera de las gracias de Dios. Dios ha querido que muchas gracias nos lleguen por su conducto, ya que fue por ella que nos llegó la salvación. 

Todo cristiano puede rezar el Rosario. Es una oración muy completa, ya que requiere del empleo simultáneo de tres potencias de la persona: física, vocal y espiritual. Las cuentas favorecen la concentración de la mente.

Rezar el Rosario es como llevar diez flores a María en cada misterio. Es una manera de repetirle muchas veces lo mucho que la queremos. El amor y la piedad no se cansan nunca de repetir con frecuencia las mismas palabras, porque siempre contienen algo nuevo. Si lo rezamos todos los días, la Virgen nos llenará de gracias y nos ayudará a llegar al Cielo. María intercede por nosotros sus hijos y no nos deja de premiar con su ayuda. Al rezarlo, recordamos con la mente y el corazón los misterios de la vida de Jesús y los misterios de la conducta admirable de María: los gozosos, los dolorosos, los luminosos y los gloriosos. Nos metemos en las escenas evangélicas: Belén, Nazaret, Jerusalén, el huerto de los Olivos, el Calvario, María al p
ie de la cruz, Cristo resucitado, el Cielo, todo esto pasa por nuestra mente mientras nuestros labios oran. 
Para vivir el mes de octubre como mes de las misiones te invitamos a reflexionar lo siguiente: La primera semana será de oración, nos uniremos orando por las personas que se dedican a proclamar el Evangelio en el mundo pese a los peligros que representa. La segunda semana haremos la cooperación misionera, desprendiéndonos de lo que podamos en forma material y espiritual; la tercera semana haremos un sacrificio como muestra de nuestro desprendimiento personal y por último, en la cuarta semana, resaltemos la gracia de la vocación a la que Dios nos ha llamado y pidámosle que desde ella, podamos ser misioneros para que Él sea conocido en todo el mundo.

"Llamados a hacer resplandecer la Palabra de verdad"
DOMUND 2012