domingo, 23 de septiembre de 2012

FORMACIÓN BÍBLICA EN EL MES DE LA BIBLIA 3


LA IMPORTANCIA DE LA LECTURA
ESTUDIO DE LA BIBLIA

A lo largo del siglo XX, la Iglesia ha recomendado cada vez con mayor insistencia la lectura asidua de la Escritura, hasta llegar a afirmar que "es conveniente que los cristianos tengan un amplio acceso a la Sagrada Escritura" (Dei Verbum 22). Haciendo un resumen de las razones que sostienen esta orientación magisterial, se puede decir que la lectura de la Biblia es una necesidad para:

- La vida espiritual, "porque en los sagrados libros el Padre que está en los cielos se dirige con amor a sus hijos y habla con ellos; y tanta es la eficacia que radica en la palabra de Dios, que es, en verdad, apoyo y vigor de la Iglesia, y fortaleza de la fe para sus hijos, alimento del alma, fuente pura y perenne de la vida espiritual" (Dei Verbum 21). Por este "motivo, muy a propósito se aplican a la Sagrada Escritura estas palabras: 'Pues la Palabra de Dios es viva y eficaz' (Hebreos 4, 12), 'que puede edificar y dar la herencia a todos los que han sido santificados' (Hechos 20, 32; cf 1 Tesalonicense 2, 13)" (Dei Verbum 21).

- La predicación, pues "el ministerio de la palabra, esto es, la predicación pastoral, la catequesis y toda instrucción cristiana, en que es preciso que ocupe un lugar importante la homilía litúrgica, se nutre saludablemente y se vigoriza santamente con la misma palabra de la Escritura" (Dei Verbum 24). Por esto, san Agustín exhortaba a quienes habían recibido la misión de enseñar la Palabra de Dios afirmando: es "un vano predicador de la palabra de Dios hacia afuera, quien no la escucha dentro de sí" (Serm. 179, 1: PL 38, 966).

"Se requiere que los predicadores tengan familiaridad y trato asiduo con el texto sagrado;que se preparen para la homilía con la meditación y la oración, para que prediquen con convicción y pasión. La Asamblea sinodal ha exhortado a que se tengan presentes las siguientes preguntas: «¿Qué dicen las lecturas proclamadas? ¿Qué me dicen a mí personalmente? ¿Qué debo decir a la comunidad, teniendo en cuenta su situación concreta?». El predicador tiene que «ser el primero en dejarse interpelar por la Palabra de Dios que anuncia» (Verbum Domini 59). 

- Para la teología, porque "la Sagrada Teología se apoya, como en cimiento perpetuo en la palabra escrita de Dios, al mismo tiempo que en la Sagrada Tradición, y con ella se robustece firmemente y se rejuvenece de continuo, investigando a la luz de la fe toda la verdad contenida en el misterio de Cristo. Las Sagradas Escrituras contienen la Palabra de Dios y, por ser inspiradas, son en verdad la Palabra de Dios; por consiguiente, el estudio de la Sagrada Escritura ha de ser como el alma de la Sagrada Teología" (Dei Verbum 24).

"Esta expresión de la Constitución dogmática Dei Verbum se ha hecho cada vez más familiar en los últimos años. Podemos decir que en la época posterior al Concilio Vaticano II, por lo que respecta a los estudios teológicos y exegéticos, se han referido con frecuencia a dicha expresión como símbolo de un interés renovado por la Sagrada Escritura. También la XII Asamblea del Sínodo de los Obispos ha acudido con frecuencia a esta conocida afirmación para indicar la relación entre investigación histórica y hermenéutica de la fe, en referencia al texto sagrado. En esta perspectiva, los Padres han reconocido con alegría el crecimiento del estudio de la Palabra de Dios en la Iglesia a lo largo de los últimos decenios, y han expresado un vivo agradecimiento a los numerosos exegetas y teólogos que con su dedicación, empeño y competencia han contribuido esencialmente, y continúan haciéndolo, a la profundización del sentido de las Escrituras, afrontando los problemas complejos que en nuestros días se presentan a la investigación bíblica. Y también han manifestado sincera gratitud a los miembros de la Pontificia Comisión Bíblica que, en estrecha relación con la Congregación para la Doctrina de la Fe, han ido dando en estos años y siguen dando su cualificada aportación para afrontar cuestiones inherentes al estudio de la Sagrada Escritura. El Sínodo, además, ha sentido la necesidad de preguntarse por el estado actual de los estudios bíblicos y su importancia en el ámbito teológico. En efecto, la eficacia pastoral de la acción de la Iglesia y de la vida espiritual de los fieles depende en gran parte de la fecunda relación entre exegesis y teología. Por eso, considero importante retomar algunas reflexiones surgidas durante la discusión sobre este tema en los trabajos del Sínodo" (Verbum Domini 31).

Por todo ello, la Iglesia exhorta con fuerza e insistencia a todos los fieles cristianos "a que aprendan 'el sublime conocimiento de Jesucristo' (Filipenses 3, 8) con la lectura frecuente de las divinas Escrituras. 'Porque el desconocimiento de las Escrituras es desconocimiento de Cristo' (San Jerónimo, In Is., Prolo.: PL 24, 17)" (Dei Verbum 25).