domingo, 9 de septiembre de 2012

FORMACIÓN BÍBLICA EN EL MES DE LA BIBLIA 1


MODO DE DESIGNAR 
LA BIBLIA Y SUS LIBROS

Entre los diversos modos utilizados para designar la Biblia, algunos tienen una importancia especial por su antigüedad y su origen bíblico. Los nombres de origen bíblico más frecuentes utilizados son:

- Sagrada Escritura (γραφή Αγία). Esta terminología, como denominación para designar los libros sagrados, no aparece en la Biblia hebrea; se encuentra, sin embargo, en la traducción griega de los LXX (1 Cro 15, 15; 2 Cro 30, 5; Esd 6, 18) y de ahí pasó al Nuevo Testamento donde su uso se generalizó. El Nuevo Testamento, en efecto, designa más de 50 veces la colección de los libros del Antiguo Testamento como "Escritura" (Mc 12, 10; Lc 4, 21; Jn 2, 22; Rm 11, 2; Ga 3, 8. 22, etc.), o en plural, "Escrituras" (Mt 21, 42; 22, 29; 26, 54; Mc 12, 24; 42, 49; Lc 24, 27. 32. 45; Jn 5, 39; etc.), o usa la forma completa "Escrituras santas" (Rm 1, 2), "Escrituras sagradas" (2 Ti 3, 15) y "Escritura divinamente inspirada" (2 Tim 3, 16). los Padres extendieron esta terminología también a los libros del Nuevo Testamento.

- Biblia. Este término procede del griego biblía, plural neutro del singular biblión (diminutivo de bíblos, libro). El vocablo pasó al latín (Biblia/ Bibliorum) y fue sucesivamente transformado en femenino singular, tal y como aparece en nuestras lenguas. Al cambio gramatical siguió un cambio semántico: 'Biblia', en efecto, en su acepción teológico-gramatical, indica no tanto un conjunto de libros, sino la unidad que existe entre ellos, por la que constituyen el 'Libro' por excelencia. Aplicado a los libros sagrados, dicho término se encuentra, en las respectivas formas lingüísticas, en Dn 9, 2, 1 M 12, 9 (libros sagrados) y 2 M 8, 23 (libro sagrado). 

- Antiguo y Nuevo Testamento. La palabra 'testamento' (testamentum en Latín) tiene un origen bíblico y corresponde al término griego διαθέκη, con el que la versión griega de los LXX traduce normalmente el término hebreo berit ' ברית' (alianza). El vocablo fue utilizado, como consecuencia, para indicar, primero, la alianza que Dios había estipulado con el pueblo de Israel (Cf Ex 19, 5; 24, 4-8; 2 Co 3, 14, etc.); después, la "nueva alianza" establecida por Cristo (Cf. Jr 31, 31-34; Mt 26, 28 y par.; 2 Co 3, 6; Hb 8, 7-13; 9, 15; 12, 24). Por metonimia, las dos expresiones, antigua alianza y nueva alianza, pasaron a significar la colección de los escritos que contienen los libros de la primera y segunda alianza, que se designaron, respectivamente, como Antiguo y Nuevo Testamento. 

Junto a estas denominaciones, encontramos también otras muy antiguas, como "instrumentum" (Tertuliano), "sagradas letras" (san Agustín), "Testimonium divinum" (san Jerónimo), etc. Con el término "instrumentum", Tertuliano quería significar que la Escritura es para la Iglesia un documento de fe, con autoridad y auténtico (cf. Adv. Praxeam 20; Adv. Marcionem 4, 1). 

Por lo que se refiere al modo de designar los libros, basta por ahora indicar que, para los libros del Antiguo Testamento, se formaron dos tradiciones, una representada por la Biblia hebrea, que designa los libros bíblicos según la palabra o palabras con que comienzan; otra, la de la versión bíblica de los LXX seguida por las versiones latinas, que designan los libros según su contenido. Así, por ejemplo, la Biblia hebrea llama al primer libro de la Biblia Bereshit (בראשית: en principio), y los LXX, "Génesis", por tratar del origen del mundo, del hombre y del pueblo de Israel.