domingo, 29 de abril de 2012

LA FIESTA DE JESUCRISTO, EL BUEN PASTOR


"YO HE VENIDO PARA QUE TENGAN VIDA
Y LA TENGAN EN ABUNDANCIA"
(Juan 10, 10)

En primer lugar, elevó un profundo agradecimiento a Jesucristo el Buen Pastor, por desear en su plan salvifico tener colaboradores para guiar su rebaño, y al mismo tiempo, felicitar a todos los sacerdotes que libremente han elegido colaborar en el pastoreo del pueblo de Dios.

En el evangelio de San Juan capitulo 10, donde se trata del perfil del buen pastor en palabras de nuestro Señor Jesucristo, destacan sobre todo cuatro elementos fundamentales, los cuales no desarrollaré. El ladrón viene "para robar, matar y hacer estragos". Ve las ovejas como algo de su propiedad, que posee y aprovecha para sí. Sólo le importa él mismo, todo existe para él. Al contrario, el verdadero pastor no quita la vida, sino que la da: "yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia" (versículo 10). 

Si alguna persona dijera: Si yo decido seguir a Jesucristo, dejarme guiar por El, entregarle mi vida ¿qué me dará él a cambio? "Esta es la gran promesa de Jesús: dar la vida en abundancia" (Benedicto XVI, Jesús de Nazareth, p. 326). Todo ser humano desea poseer la vida en abundancia, entendiéndolo de un modo o de otro. Entonces es fundamental hacer preguntarnos: ¿Qué es la vida? Desde una visión cristiana diremos que hay una vida biológica y otra espiritual. La persona es cuerpo y alma. Como se dice en el lenguaje pueblerino: "Estás muerto en vida". En este caso teniendo en cuenta diversas modalidades, la persona puede estar llena de vigor, por tanto tiene vida, pero no la tiene en abundancia. Jesucristo el Buen Pastor viene a conceder esa vida en abundancia. Una vida plena, con sentido. ¿Dónde la encontramos? ¿Cuándo y cómo tenemos vida en abundancia? ¿Es cuando vivimos como el hijo prodigo, derrochando las dotes de Dios" ¿Cuándo vivimos como el ladrón y el salteador, tomando todo para nosotros" Son preguntas precisas e interpeladoras que lanza el Papa Benedicto XVI en su libro anteriormente citado. ¿Será que la vida en abundancia está en los vicios, en el poder sin una visión de servicio, en la fama, en la posesión de bienes y dinero con una mentalidad egoísta, orgullosa, codiciosa y avara; en el culto al cuerpo y la belleza, en el sexo libre, en los propios criterios divorciados con Dios? Pues no verdad. La vida en abundancia está en Jesucristo, se tiene cuando se vive de acuerdo a su voluntad, viviendo en estado de gracia. En los jóvenes es mas frecuente escuchar el aforisma: "Hay que disfrutar la vida, esa es la verdad". Y yo lanzó la siguiente pregunta: ¿y cómo se disfruta la vida? ¿Qué concepto se tiene de vida? Nuevamente, ¿qué es la vida?

"Jesús promete que mostrará a las oveja los "pastos", aquello de lo que viven, que las conducirá realmente a las fuentes de la vida. Podemos escuchar aquí como un eco de las palabras del Salmo 23: En verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas... Preparas una mesa ante mí... tu bondad y misericordia me acompañan todos los dias de mi vida" (2.5). Resuenan más directas las palabras del pastor de Ezequiel: Las apacentaré en pastizales escogidos, tendrán su dehesa en lo alto de los montes de Israel" (34, 14)" (Ibid., 327).

Ahora bien, ¿qué significa todo esto? Ya sabemos de que viven las ovejas, pero, ¿de qué vive el ser humano? Los Santos Padres de la Iglesia "han visto en los montes altos de Israel y en los pastizales de sus camperas, donde hay sombre y agua, una imagen de las alturas de la Sagrada Escritura, del alimento que da la vida, que es la Palabra de Dios. Y aunque éste no sea el sentido histórico del texto, en el fondo lo han visto adecuadamente y, sobre todo, han entendido correctamente a Jesús. El hombre vive de la verdad y de ser amado, de ser amado por la Verdad. Necesita a Dios, al Dios que se le acerca y que le muestra el sentido de su vida, indicándole así el camino de la vida. Ciertamente, el hombre necesita pan, necesita el alimento del cuerpo, pero en lo más profundo necesita sobre todo la Palabra, el Amor, a Dios mismo. Quien le da todo esto, le da "vida en abundancia". Y así libera también las fuerzas mediante las cuales el hombre puede plasmar sensatamente la tierra, encontrando para sí y para los demás los bienes que sólo podemos tener en la propiedad" (Ibid., p. 327).


"ἐγὼ ἦλθον ἵνα  
ζ
ωὴν

ἔχωσιν καὶ περισσὸν ἔχωσιν"
(ΙΩΑΝΝΗΝ 10, 10)