jueves, 15 de marzo de 2012

ANALIZANDO


FORMAR A LOS LAICOS
OPINIONES COMUNES: PRO Y CONTRAS

Desde hacia diez años aproximadamente hasta la fecha, por poner algún lapso o punto de partida temporal, a nivel mundial, continental, pero sobretodo, a nivel nacional y local, en diferente gradualidad, se ha percibido un fuerte y renovado impulso de formar a los laicos católicos, advierto que no hablo de documentos emanados sino de acciones en la linea descrita. Digo fuerte y renovado, porque si quiero delimitar este análisis, o sea, desde el Concilio Vaticano II, dieron inicio estos esfuerzos formativos, pero me refiero a un nuevo vigor en este ultimo decenio. 

Teniendo en cuenta la capacidad personal de alcance investigativo y el ambiente eclesial concreto de procedencia y desempeño ministerial propios, doy a conocer llanamente opiniones comunes sobre la formación del laicado:

Opiniones a favor:

- Un laico bien formado es una ayuda solida para el trabajo parroquial del sacerdote.
- Un laico formado contribuye equilibradamente a la edificación de la Iglesia y al mejoramiento de la sociedad.
- Un laico formado no es presa de los protestantes.
- Un laico formado tiene una visión amplia y abierta sobre la realidad (humana, eclesial, social, etc.) y las corrientes de pensamiento actual.
- Un laico formado está mas protegido para no caer en fanatismos, espiritualidades deformadas o extremas y  tener capacidad para dar razón de su fe. 
- Un laico formado es agente formador de otros laicos.

Opiniones en contra:

- Si un laico se forma, con seguridad caerá en una soberbia intelectual. 
- Para que formar a un laico, si lo importante es que rece y salve su alma. Que sea "santo". 
- Un laico formado es un estorbo, pues ve los errores de la Iglesia Universal, de la diócesis, de la parroquia y del sacerdote. Mejor que viva mejor su fe de manera piadosa y sepa lo muy básico del catecismo.
- Lo que vale son las buenas obras no los conocimientos.
- La teología esta reservada para el clero, un laico no pinta nada ahí. 

Como ambos grupos de opiniones ambulan en diversos ambientes y cada grupo dice tener la razón, recurramos entonces a la sabiduría objetiva de la Santa Madre Iglesia:

- Para que puedan vivir según la doctrina cristiana, proclamarla, defenderla cuando sea necesario y ejercer la parte que les corresponde en el apostolado, los laicos tienen el deber y el derecho de adquirir conocimiento de esa doctrina, de acuerdo con la capacidad y condición de cada uno (Código de Derecho Canónico, 299 § 1). 

- Los presbíteros, como cooperadores que son de los obispos... formen y acrecienten el pueblo de Dios (Presbyterorum Ordinis. 4).

- Constitución Dogmática sobre la Iglesia (Lumen Gentium), Capitulo IV "Los laicos". 

- Que se favorezcan los esfuerzos en vista a la formación de lideres de la comunidad (Documento de Medellin, 5. 17).

- La preocupación central es la necesidad de una mejor formación cristiana en Latinoamérica (Documento de Río de Janeiro, 1955).  

- En la medida que crece la participación de los laicos en la vida de la Iglesia y en la misión de ésta en el mundo, se hace también mas urgente la necesidad de su solida formación humana en general, formación doctrinal, social, apostólica. Los laicos tienen el derecho de recibirla primordialmente en sus mismos movimientos y asociaciones, pero también en sus institutos adecuados y en el contacto con sus Pastores (Documento de Puebla, 794).

- Incentivar una formación integral, gradual y permanente de los laicos (Documento de Santo Domingo, n. 99).

Destacamos que la formación de los laicos y laicas debe contribuir ante todo a una actuación como discípulos misioneros en el mundo, en la perspectiva del diálogo y de la transformación de la sociedad. Es urgente una formación específica para que puedan tener una incidencia significativa en los diferentes campos, sobre todo “en el mundo vasto de la política, de la realidad social y de la economía, como también de la cultura, de las ciencias y de las artes, de la vida internacional, de los medios y de otras realidades abiertas a la evangelización” (Documento de Aparecida, 283). 

Como han podido apreciar, la Iglesia es promotora de la formación del laicado. Entonces, por poner un dato temporal histórico, si desde antes del Concilio Vaticano II, ya con el documento de Río de Janeiro (1955), ya está clara esta visión emprendedora, ¿por qué aún hay expresiones o criterios opuestos a la formación del laico? ¿Donde estará el problema o explicación de dicha incongruencia?