miércoles, 15 de febrero de 2012

FORMACIÓN


LA DISCIPLINA ES INDISPENSABLE
EN UN SEMINARIO

Suscita admiración un sacerdote con muchas delegaciones, pero ordenado, disciplinado, lleno de vigor y con deseos de seguir adelante en su trabajo pastoral. Aún es más sorprendente, observar eso en un sacerdote mayor o semi-mayor, por su perseverancia a través de los años en esta constante. Las expresiones suscitadas en los observantes por un sacerdote así, son las siguientes: "es un sacerdote disciplinado", "es alguien que tiene orden en su vida personal y ministerial", "sabe tener una sana disciplina integral", "es por la formación recibida en tal seminario o por que se formó bien", "libremente actúa por que es consciente de la importancia de la disciplina en la vida personal y ministerial, ya que nadie le está poniendo horarios o sonando una campana como en algún seminario". 

Punto de partida

Por el trabajo realizado desde el 2007 en un seminario, por los diálogos con formadores y participar en temas para formadores de seminarios, se constata una realidad: hay características diferenciales en las generaciones de jóvenes que ingresan al seminario. 

Documento "La formación sacerdotal en los Seminarios de América Latina" (2009):

"Los candidatos llegan al seminario carentes de lo fundamental en todo, en lectura, en escritura y en evangelización, pero llegan provistos de todo lo tecnológico, dependientes del celular y del Internet, en el que pierden tiempo y pueden navegar en toda clase de inmoralidades". 

"La familia de muchos seminaristas está rota. Ya no vienen en su mayoría como antes, de familias ejemplares".

"Mucha preocupación por los bienes materiales, el estatus social, el disfrute de la vida, poco espíritu de renuncia y de pobreza evangélica. Hay resistencia a la disciplina, a la ascesis y al sacrificio. Se quiere gustar todo, vivir todo, gozar todo, muy lejos de la cruz de Cristo". 

Esta es la realidad expresada por obispos y sacerdotes formadores de América Latina, en tal documento, es decir, hay una realidad común en los seminarios de nuestro continente en esos aspectos descritos. De ahí se entiende que cuando se fortalece la disciplina en las actuales generaciones, hay una reacción con elementos de malestar, rechazo u oposición.   

Importancia de la disciplina
¿Solo para el seminario menor es la disciplina?
¿y para el seminario mayor?

Por supuesto que es para ambos seminarios, aunque teniendo en cuenta la edad y otras circunstancias, así será aplicada la disciplina correspondiente. 

"La disciplina es indispensable, no solamente por el buen orden sino, sobre todo, por la formación de la personalidad. Para ello es necesario que la disciplina sea objeto de una adhesión interior, lo cual solo es posible si los jóvenes perciben su valor y si tiene por objeto metas esenciales" (Documento de Medellin, 13.15). 

Basados en este numeral, tener en cuenta:
1. Disciplina: Buen orden
                        Formar la personalidad

2. La disciplina debe ser asimilada interiormente= Motivaciones=valor, metas. 

Si esto ultimo no se da, es de donde surgen las conductas dando la idea de que en el seminario hubo opresión, encarcelamiento, sofocación. Repito, el ambiente actual ha incidido y esta incidiendo en las nuevas generaciones de jóvenes que se forman en el seminario, por tanto, la formación y los formadores debemos estar atentos a esta realidad y saber como afrontarla. 


Decía León XIII: "La disciplina que se inculca en los Seminarios es aquella por la cual los alumnos, lejos de la inquietud de las cosas terrenas, se educan para desempeñar rectamente los ministerios apostólicos, y sufrir con ánimo alegre, cualquiera incomodidad y trabajo en bien de las almas" (Ep. Iampridem, ad Epp. Borusiae, 6 ian 1886).

"Hay que apreciar la disciplina del Seminario no sólo como defensa eficaz de la vida común y de la caridad, sino como elemento necesario de toda la formación para adquirir el dominio de sí mismo, para procurar la sólida madurez de la persona y formar las demás disposiciones del alma que ayudan decididamente a la labor ordenada y fructuosa de la Iglesia. Obsérvese, sin embargo, la disciplina de modo que se convierta en aptitud interna de los alumnos, en virtud de la cual se acepta la autoridad de los superiores por convicción interna o en conciencia, y por motivos sobrenaturales. Aplíquense, no obstante, las normas de la disciplina según la edad de los alumnos, de forma que mientras aprenden poco a poco a gobernarse a sí mismos se acostumbren a usar prudentemente de la libertad, a obrar según la propia iniciativa y responsabilidad y a colaborar con los hermanos y los seglares" (Decreto "Optatam Totius", sobre la Formación Sacerdotal, n. 11).

Por eso, en el Seminario Mayor de San Vicente, hay un lema unificador en el iter formativo: "Duc in altum", y para llevarlo a la practica, se necesita inculcar la disciplina, tal como lo expresan los documentos eclesiales antes citados.