domingo, 29 de enero de 2012

PERSONA HUMANA


EL EGOÍSMO INVERTIDO

El padre Armando Díaz de la Diócesis de Santa Ana, El Salvador, llegó a impartir un tema de antropología filosófica al Seminario Mayor de La Inmaculada, en honor a Santo Tomás de Aquino. En esa exposición, el padre habló sobre el egoísmo invertido, cuyo término me llamó la atención y me ha conducido a la reflexión, la cual comparto con ustedes.

¿Cuál es una frase típica del egoísmo invertido? Nos decía el padre la siguiente: "Yo y te quiero ayudar o quiero que sepas o domines eso" Aparentemente no hay nada negativo en la frase, pero falta complementarla. Por ejemplo: Un señor sabe algo que los de su alrededor no pueden, está dispuesto a enseñarlo y lo enseña, pero espera a cambio tres cosas: 1. Que le reconozcan con medio mundo que por él saben. 2. Que a medida que los demás suban, también suba él. 3. Si es posible, buscar el máximo de ganancias en cualquier índole por ser el instructor. 

Si son observadores o estudiosos del término egoísmo invertido, se darán cuenta que tiene una diferencia con el término egoísmo en sí mismo. El egoísta no quiere enseñar lo que sabe, pero el egoísta invertido si quiere, pero al final todo debe conducir a él mismo. Una segunda frase sería: "Subiré en el pedestal en la medida en que los demás me sirven". Bueno, con esta frase también se añade la preferencia de quienes poseen potencial. 

El ser humano siente la tendencia al egoísmo invertido, cuya finalidad es el protagonismo. Por eso pienso que los santos y santas de la Iglesia son grandes, porque enseñaron, formaron, sin nada a cambio para si mismos, y Dios ha permitido que no se pierda su recuerdo, que se prolongue por los tiempos hasta el final de la humanidad. 

Hay unos textos bíblicos que nos pueden ayudar a superar el egoísmo invertido:"Han recibido gratuitamente, den también gratuitamente" (Mateo 10, 8)“Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos” (Lucas 17, 10). 

Al escuchar esa explicación sobre el egoismo invertido por parte del padre Armando y al continuar en reflexion personal, llego a la conclusión de la necesidad de la gracia para superar dicho egoísmo, es decir, necesitamos una visión sobrenatural de nuestra disponibilidad para los otros. El no buscar ser reconocidos o alabados, el  presionar por la formación o enseñanza de algo impartida a los otros, sino buscar todo para la mayor gloria de Dios, para el crecimiento humano del otro. Gracias.