martes, 10 de enero de 2012

LITURGIA


INICIO DEL TIEMPO ORDINARIO
CICLO "B"- 2012

Ayer con la fiesta del Bautismo del Señor, ha finalizado el Ciclo de Navidad. Ahora, la Iglesia emprende nuevamente lo que se llama el Tiempo Ordinario. 

Durante este tiempo todos los bautizados estamos llamados a profundizar el Misterio Pascual y a vivirlo en el desarrollo de la vida de todos los días, precisamente en las ocupaciones ordinarias.

El Tiempo Ordinario del año empieza con el lunes que sigue al domingo después del 6 de enero y se prolonga hasta el martes anterior a la Cuaresma; vuelve a reanudarse el lunes después del Domingo de Pentecostés y finaliza antes de las Primeras Vísperas del Domingo Primero de Adviento.

El Tiempo Ordinario del Año Litúrgico tiene mucha importancia en la vida de los cristianos, por tratarse del tiempo más largo.

Es durante este tiempo cuando la comunidad de los bautizados es llamada a profundizar el Misterio Pascual y a vivirlo en el desarrollo de la vida de todos los días. Para eso, la Liturgia de la Palabra asume una gran importancia en la formación cristiana de la comunidad. La abundancia de los textos que se presentan durante todo el año indican que no se leen para cumplir con un ceremonial, sino para conocer y meditar el mensaje de salvación apropiado a todas las circunstancias de la vida.

Comparado con los llamados “tiempos fuertes”, puede ser tenido como menor, pero sin él el ciclo litúrgico quedaría incompleto y el recuerdo que la Iglesia hace de los acontecimientos de salvación, privado de momentos claves.

El tiempo ordinario desarrolla el misterio pascual con una gran claridad. La temática tan concreta propia de los tiempos especiales, es más abierta en el tiempo ordinario, esto permite a los pastores ahondar en la presentación y ampliación del misterio de Jesucristo, y a los fieles profundizar en su fe, especialmente en aquellos aspectos que más afectan a su vida concreta.

A partir del Bautismo del Señor, el tiempo ordinario tiene una continuidad, aunque interrumpida porque se desarrolla en dos fases; la primera, que llega hasta Cuaresma, y la segunda que arranca pasada la Solemnidad del Corpus.

La escasa unidad entre las tres lecturas (especialmente autónoma es la segunda), y, pese a que se lee el texto de un evangelista cada ciclo, hace que cada domingo tenga entidad propia. Se dice que, precisamente por no celebrarse ningún misterio concreto de Cristo en el tiempo ordinario, se celebra en él todo el misterio cristiano. Al comenzar inmediatamente después del Bautismo del Señor, permite iniciar el ministerio de la vida pública desde el comienzo, siguiendo la narración evangélica mostrando la vida de Jesús en todo su dinamismo y la presentación de su persona y de su imagen con los mismos métodos catequéticos que usó la primitiva comunidad.

Este ciclo B del Tiempo Ordinario incluye la lectura continuada de san Marcos, pero se intercala el capítulo 6 de san Juan (discurso del Pan de Vida), aunque hay lógica en esta inclusión, ya que viene después de la multiplicación de los panes.

Con la renovación de nuestro bautismo ayer, al celebrar el bautismo de nuestro Señor y Maestro, ahora revivimos con El su vida pública en nuestra vida cotidiana. Si alguien no hizo esta renovación, sencillamente incluyase en la dinámica del tiempo ordinario, y poco a poco  se irá fascinando en el seguimiento del Señor, a través de su vida pública. Muchas bendiciones.