sábado, 7 de enero de 2012

SOLEMNIDAD DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR


"RESPICE STELLAM"

Mañana domingo 8 de enero de 2012, se celebrará en la liturgia de la Iglesia Católica, la Solemnidad de la Epifanía del Señor. 

Aunque ya es una definición algo conocida, no está de más recordar lo siguiente: ¿Qué significa Epifanía? Epifanía quiere decir: manifestación de Jesús a todos los pueblos, representados hoy por los Magos, que llegaron a Belén desde Oriente para rendir homenaje al Rey de los judíos, cuyo nacimiento habían conocido por la aparición de una nueva estrella en el cielo (cf. Mt 2, 1-12). En efecto, antes de la llegada de los Magos, el conocimiento de este hecho apenas había superado el círculo familiar: además de María y José, y probablemente de otros parientes, sólo era conocido por los pastores de Belén, los cuales, al oír el gozoso anuncio, habían acudido a ver al Niño mientras aún se hallaba recostado en el pesebre. Así, la venida del Mesías, el esperado de las naciones, anunciado por los profetas, inicialmente permanecía en el ocultamiento. Precisamente hasta que llegaron a Jerusalén aquellos personajes misteriosos, los Magos, solicitando noticias acerca del «Rey de los judíos» recién nacido. Obviamente, tratándose de un rey, se dirigieron al palacio real, donde residía Herodes. Pero este no sabía nada de dicho nacimiento y, muy preocupado, convocó inmediatamente a los sacerdotes y los escribas, los cuales, basándose en la célebre profecía de Miqueas (cf. 5, 1), afirmaron que el Mesías debía nacer en Belén. Y, de hecho, tras reanudar su camino en esa dirección, los Magos vieron de nuevo la estrella, que los guió hasta el lugar donde se encontraba Jesús. Al entrar, se postraron y lo adoraron, ofreciendo dones simbólicos: oro, incienso y mirra. "He aquí la epifanía, la manifestación: la venida y la adoración de los Magos es el primer signo de la identidad singular del Hijo de Dios, que también es Hijo de la Virgen María" (Benedicto XVI, 6 enero 2011).

Hermanos y hermanas, pidiéndole luces a Dios, propongo el que debemos poseer una estrella, una guía adecuada que nos conduzca hasta Jesús. Esta guía o estrella debe ser todo aquel paso seguro e iluminador, que no tenga otra finalidad que la de conducir hacia el mismo Hijo de Dios, vivo y cercano. Esta estrella puede ser a nivel personal, familiar, grupal, pastoral o universal. Por ejemplo, el Papa este año nos ha pedido actitudes y actos concretos en su Mensaje de la Jornada Mundial por la Paz, esto ya es una estrella, la cual nos conducirá a Cristo visto en el hermano con sus deberes y derechos. A nivel diocesano o parroquial o grupal, están los planes de trabajo o planes pastorales, cuya estructura dinámica y esfuerzo, debe tener como finalidad conducir a Cristo. A nivel familiar, la estrella puede ser el propósito de realizar actos en favor de la unidad, armonía y piedad, basados en el evangelio. Así podemos enumeran un sinfín de ejemplos. Pero en conclusión, animo a buscar y ejercitar todos los medios posibles que nos conduzcan a Jesús, para adorarlo, ofrecerle nuestros dones y ponernos a su santo servicio real. No olvidando que si perdemos esa orientación, esa estrella perderemos el camino hacia Jesús, lo cual provocaría buscarnos y adorarnos a nosotros mismos, con el peligro certero de hacernos a la manera de Herodes. 

Con las lineas anteriores, animo a tener una estrella en nuestra incesante búsqueda sincera, piadosa y animosa de Jesús, pero también, recordamos que nosotros mismos, debemos con mayor brillo, ser una estrella para los demás, en Jesucristo Luz. "Los cristianos están llamados a imitar el servicio que prestó la estrella a los Magos. Debemos brillar como hijos de la luz, para atraer a todos a la belleza del reino de Dios. Y a todos los que buscan la verdad debemos ofrecerles la Palabra de Dios, que lleva a reconocer en Jesús «el Dios verdadero y la vida eterna» (1 Jn 5, 20)" (Benedicto XVI, ibid.)

San Bernardo nos dice la expresión que encabeza este escrito: "Respice Stellam", es decir, mira la estrella. Para ti hermano cristiano o no cristiano, hermana cristiana o no cristiana, "tú que andas buscando la verdad y la paz, dirige tu mirada a María, y ella te mostrará a Jesús, luz para todos los hombres y para todos los pueblos" (Benedicto XVI, Ibid.).


"Rallegriamoci tutti nel Signore,
perché è nato nel mondo il Salvatore"