miércoles, 29 de junio de 2011

EN LA SOLEMNIDAD DE SAN PEDRO Y SAN PABLO, APÓSTOLES

RENOVAMOS NUESTRO AMOR, RESPETO Y OBEDIENCIA
AL SUCESOR DE SAN PEDRO


Hoy por la mañana cuando oraba con el oficio de lectura correspondiente a esta solemnidad, me dio por detenerme en una parte del sermón de San Agustín, el cual dice: "El Señor Jesús, antes de su pasión, como saben, eligió a sus discípulos, a los que dio el nombre de apóstoles. Entre ellos, Pedro fue el único que representó la totalidad de la Iglesia casi en todas partes. Por ello, en cuanto que él solo representaba en su persona a la totalidad de la Iglesia, pudo escuchar estas palabras: Te daré las llaves del reino de los cielos. Porque estas llaves las recibió no un hombre único, sino la Iglesia única. De ahí la excelencia de la persona de Pedro, en cuanto que él representaba la universalidad y la unidad de la Iglesia, cuando se le dijo: Yo te entrego, tratándose de algo que ha sido entregado a todos. Pues, para que sepan que la Iglesia ha recibido las llaves del reino de los cielos, escuchen lo que el Señor dice en otro lugar a todos sus apóstoles: reciban el Espíritu Santo" (Sermon 295).

Aunque algunos se esmeren por defender sus fundaciones separadas de la Iglesia, apoyándose concretamente en que "Cristo fundó una iglesia sobre la base de los apóstoles la cual permanece ininterrumpida hasta hoy, y si la iglesia de Roma se siente orgullosa de la sucesión de Pedro y Pablo, existen iglesias cristianas católicas que gozan de la legítima sucesión de insignes apóstoles como Mateo, Lucas y Marcos", no descuidemos las palabras rectas, sabias y fudamentales de San Agustín: "De ahí la excelencia de la persona de Pedro, en cuanto que él representaba la universalidad y la unidad de la Iglesia".

Realmente, cuando uno estudia a profundidad todo en torno a San Pedro y San Pablo, uno se convence que si se decide separarse de la obediencia al Papa, bien puede ser por ignorancia, terquedad, resentimiento, venganza, protagonismo, mandar y no ser mandado, subsistencia económica, confusión, pretensión de formar una iglesia perfecta y otras hierbas más. 

San Pedro, haznos fieles a la piedra viva Jesucristo y a su Iglesia, seamos defensores de la fe, la doctrina y la sagrada tradición; San Pablo, haznos misiones y evangelizadores, que no menoscabemos esfuerzos para llevar el mayor numero de personas al camino que conduce a la salvación. 






60 ANIVERSARIO DE ORDENACIÓN SACERDOTAL
DEL PAPA BENEDICTO XVI


"Sesenta años de ministerio sacerdotal. Queridos amigos, tal vez me he extendido demasiado en los detalles. Pero en esta hora me he sentido impulsado a mirar a lo que ha caracterizado estas décadas. Me he sentido impulsado a deciros – a todos los sacerdotes y Obispos, así como también a los fieles de la Iglesia – una palabra de esperanza y ánimo; una palabra, madurada en la experiencia, sobre el hecho de que el Señor es bueno. Pero, sobre todo, éste es un momento de gratitud: gratitud al Señor por la amistad que me ha ofrecido y que quiere ofrecer a todos nosotros. Gratitud a las personas que me han formado y acompañado. Y en todo ello se esconde la petición de que un día el Señor, en su bondad, nos acoja y nos haga contemplar su alegría. Amén".

¡¡¡FELICIDADES SU SANTIDAD!!!



IMPOSICIÓN DEL PALIO
A LOS NUEVOS METROPOLITANOS


"A los Arzobispos Metropolitanos nombrados desde la última Fiesta de los grandes Apóstoles, les será impuesto ahora el palio. ¿Qué significa? Nos puede recordar ante todo el suave yugo de Cristo que se nos pone sobre los hombros (cf. Mt 11,29s). El yugo de Cristo es idéntico a su amistad. Es un yugo de amistad y, por tanto, un «yugo suave», pero precisamente por eso es también un yugo que exige y que plasma. Es el yugo de su voluntad, que es una voluntad de verdad y amor. Así, es también para nosotros sobre todo el yugo de introducir a otros en la amistad con Cristo y de estar a disposición de los demás, de cuidar de ellos como Pastores. Con esto hemos llegado a un nuevo significado del palio: está tejido con la lana de corderos que son bendecidos en la fiesta de santa Inés. Nos recuerda de este modo al Pastor que se ha convertido Él mismo en cordero por amor nuestro. Nos recuerda a Cristo que se ha encaminado por las montañas y los desiertos en los que su cordero, la humanidad, se había extraviado. Nos recuerda a Él, que ha tomado el cordero, la humanidad – a mí – sobre sus hombros, para llevarme de nuevo a casa. De este modo, nos recuerda que, como Pastores a su servicio, también nosotros hemos de llevar a los otros, cargándolos, por así decir, sobre nuestros hombros y llevarlos a Cristo. Nos recuerda que podemos ser Pastores de su rebaño, que sigue siendo siempre suyo, y no se convierte en el nuestro. Por fin, el palio significa muy concretamente también la comunión de los Pastores de la Iglesia con Pedro y con sus sucesores; significa que tenemos que ser Pastores para la unidad y en la unidad, y que sólo en la unidad de la cual Pedro es símbolo, guiamos realmente hacia Cristo".