sábado, 24 de septiembre de 2011

PAPA CON JÓVENES EN FRIBURGO, ALEMANIA 2011


GEBETSVIGIL MIT DEN JUGENDLICHEN
Vigilia de oración con los jóvenes 
en la Feria de Friburgo de Brisgovia 





HOMILÍA COMPLETA:Queridos jóvenes amigos:He pensado con gozo todo el día en esta noche, en la que estaría aquí con vosotros, unidos en la oración. Algunos habéis participado tal vez en la Jornada Mundial de la Juventud, donde experimentamos esa atmósfera especial de tranquilidad, de profunda comunión y de alegría interior que caracteriza una vigilia nocturna de oración. Espero que también nosotros podamos tener esa misma experiencia en este momento: que el Señor nos toque y nos haga testigos gozosos, que oran juntos y se hacen responsables los unos de los otros, no solamente esta noche, sino también durante toda la vida.En todas las iglesias, en las catedrales y conventos, en cualquier lugar donde se reúnen los fieles para celebrar la Vigilia pascual, la más santa de todas las noches, ésta se inaugura encendiendo el cirio pascual, cuya luz se trasmite a todos los participantes. Una pequeña llama irradia en muchas luces e ilumina la casa de Dios en tinieblas. En este maravilloso rito litúrgico, que hemos imitado en está vigilia de oración, se nos revela mediante signos más elocuentes que las palabras el misterio de nuestra fe cristiana. Jesús, que dice de sí mismo: "Yo soy la luz del mundo" (Jn 8, 12), hace brillar nuestra vida, para que se cumpla lo que acabamos de escuchar en el Evangelio: "Vosotros sois la luz del mundo" (Mt 5, 14). No son nuestros esfuerzos humanos o el progreso técnico de nuestro tiempo los que aportan luz al mundo. Una y otra vez, debemos experimentar que nuestro esfuerzo por un orden mejor y más justo tiene sus límites. El sufrimiento de los inocentes y, más aún, la muerte de cualquier hombre, producen una oscuridad impenetrable que, quizás, con nuevas experiencias, se esclarece de momento, como un rayo en la noche. Pero, al final, queda una oscuridad angustiosa.Puede haber en nuestro entorno tiniebla y oscuridad y, sin embargo, vemos una luz: una pequeña llama, minúscula, que es más fuerte de la oscuridad, en apariencia poderosa e insuperable. Cristo, resucitado de entre los muertos, brilla en el mundo, y lo hace de la forma más clara, precisamente allí donde según el juicio humano todo parece sombrío y sin esperanza. Él ha vencido a la muerte, vive, y la fe en Él, como una pequeña luz, penetra todo lo que es oscuridad y zozobra. Ciertamente, quien cree en Jesús no siempre ve solamente el sol en la vida, casi como si pudiera ahorrarse sufrimientos y dificultades; ahora bien, tiene siempre una luz clara que le muestra el camino hacia la vida en abundancia (cf. Jn 10, 10). Los ojos de los que creen en Cristo vislumbran aun en la noche más oscura una luz, y ven ya la claridad de un nuevo día.La luz no se queda sola. A su alrededor se encienden otras luces. Bajo sus rayos se delinean los contornos del ambiente, de forma que podemos orientarnos. No vivimos solos en el mundo. Precisamente en las cosas importantes de la vida tenemos necesidad de otras personas. Así, en particular, no estamos solos en la fe, somos eslabones de la gran cadena de los creyentes. Ninguno llega a creer si no está sostenido por la fe de los otros y, por otra parte, con mi fe, contribuyo a confirmar a los demás en la suya. Nos ayudamos recíprocamente a ser ejemplos los unos para los otros, compartimos con los otros lo que es nuestro, nuestros pensamientos, nuestras acciones y nuestro afecto. Y nos ayudamos mutuamente a orientarnos, a discernir nuestro puesto en sociedad.Queridos amigos, "Yo soy la luz del mundo – vosotros sois la luz del mundo", dice el Señor. Es algo misterioso y grandioso que Jesús diga lo mismo de sí y de cada uno de nosotros, es decir, "ser luz". Si creemos que Él es el Hijo de Dios, que ha sanado los enfermos y resucitado los muertos, más aún, que Él ha resucitado del sepulcro y vive verdaderamente, entonces comprendemos que Él es la luz, la fuente de toda las luces de este mundo. Nosotros, en cambio, una y otra vez experimentamos el fracaso de nuestros esfuerzos y el error personal a pesar de nuestra mejor intención. Por lo que se ve, el mundo en que vivimos, no obstante los progresos técnicos nunca llega en definitiva a ser mejor. Sigue habiendo guerras, terror, hambre y enfermedades, pobreza extrema y represión sin piedad. E incluso aquellos que en la historia se han creído "portadores de luz", pero sin haber sido iluminados por Cristo, única luz verdadera, no han creado ciertamente paraíso terrenal alguno, sino que, por el contrario, han instaurado dictaduras y sistemas totalitarios, en los que se ha sofocado hasta la más pequeña chispa de humanidad.Llegados a este punto, no debemos silenciar el hecho de que el mal existe. Lo vemos en tantos lugares del mundo; pero lo vemos también, y esto nos asusta, en nuestra vida. Sí, en nuestro propio corazón existe la inclinación al mal, el egoísmo, la envidia, la agresividad. Quizás, con una cierta autodisciplina, esto puede ser de algún modo controlable. Pero es más difícil con formas de mal más bien oscuras, que pueden envolvernos como una niebla difusa, como la pereza, la lentitud en querer y hacer el bien. En la historia, algunos finos observadores han señalado frecuentemente que el daño a la Iglesia no lo provocan sus adversarios, sino los cristianos mediocres. ¿Cómo puede entonces decir Cristo que los cristianos, y también aquellos cristianos débiles y frecuentemente mediocres, son la luz del mundo? Quizás lo entendiéramos si Él gritase: ¡Convertíos! ¡Sed la luz del mundo! ¡Cambiad vuestra vida, hacedla clara y resplandeciente! ¿No debemos quizás quedar sorprendidos de que el Señor no nos dirija una llamada de atención, sino que afirme que somos la luz del mundo, que somos luminosos y que brillamos en la oscuridad?Queridos amigos, el apóstol san Pablo, se atreve a llamar "santos" en muchas de sus cartas a sus contemporáneos, los miembros de las comunidades locales. Con ello, se subraya que todo bautizado es santificado por Dios, incluso antes de poder hacer obras buenas y actos concretos. En el Bautismo, el Señor enciende por decirlo así una luz en nuestra vida, una luz que el catecismo llama la gracia santificante. Quien conserva dicha luz, quien vive en la gracia, es ciertamente santo.Queridos amigos, tantas veces, se ha caricaturizado la imagen de los santos y se los ha presentado de modo distorsionado, como si ser santos significase estar fuera de la realidad, ingenuos y sin alegría. A menudo, se piensa que un santo sea aquel que lleva a cabo acciones ascéticas y morales de altísimo nivel y que precisamente por ello se puede venerar, pero nunca imitar en la propia vida. Qué equivocada y decepcionante es esta opinión. No existe algún santo, excepto la bienaventurada Virgen María, que no haya conocido el pecado y que nunca haya caído en él. Queridos amigos, Cristo no se interesa tanto por las veces que vaciláis o caéis en la vida, sino por las veces que os levantáis. No exige acciones extraordinarias, quiere, en cambio, que su luz brille en vosotros. No os llama porque sois buenos y perfectos, sino porque Él es bueno y quiere haceros amigos suyos. Sí, vosotros sois la luz del mundo, porque Jesús es vuestra luz. Vosotros sois cristianos, no porque hayáis cosas especiales y extraordinarias, sino porque Él, Cristo, es vuestra vida. Sois santos porque su gracia actúa en vosotros.Queridos amigos, esta noche, en la que estamos reunidos en oración en torno al único Señor, entrevemos la verdad de la Palabra de Cristo, según la cual no se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Esta asamblea brilla en los diversos sentidos de la palabra: en la claridad de innumerables luces, en el esplendor de tantos jóvenes que creen en Cristo. Una vela puede dar luz solamente si la llama la consume. Sería inservible si su cera no alimentase el fuego. Permitid que Cristo arda en vosotros, aun cuando ello comporte a veces sacrificio y renuncia. No temáis perder algo y quedaros al final, por así decirlo, con las manos vacías. Tened la valentía de usar vuestros talentos y dones al servicio del Reino de Dios y de entregaros vosotros mismos, como la cera de la vela, para que el Señor ilumine la oscuridad a través de vosotros. Tened la osadía de ser santos brillantes, en cuyos ojos y corazones reluzca el amor de Cristo, llevando así luz al mundo. Confío que vosotros y tantos otros jóvenes aquí en Alemania sean llamas de esperanza que no queden ocultas. "Vosotros sois la luz del mundo". Amén.

viernes, 23 de septiembre de 2011

NUESTRO PAPA DIALOGANDO CON SECTORES FUERTES Y DE LIDERAZGO: PARLAMENTARIOS, JUDÍOS, LUTERANOS Y MUSULMANES




CON LOS HERMANOS LUTERANOS
BEGEGNUNG MIT VERTRETERN DES RATS DER EVANGELISCHEN KIRCHE
IN DEUTSCHLAND 














 "No serán las tácticas las que nos salven, las que salven el cristianismo, sino una fe pensada y vivida de un modo nuevo, mediante la cual Cristo, y con Él, el Dios viviente, entre en nuestro mundo". 

CON LOS HERMANOS JUDÍOS
BEGEGNUNG MIT VERTRETERN DER JÜDISCHEN GEMEINDE 

"Para los cristianos, no puede haber una fractura en el evento salvífico. La salvación viene, precisamente, de los Judíos" (cf. Jn 4, 22).


CON LOS HERMANOS MUSULMANES
BEGEGNUNG MIT VERTRETERN DER MUSLIMISCHEN GEMEINDE 



 "Pienso que es posible una colaboración fecunda entre cristianos y musulmanes. Y, de este modo, contribuiremos a la construcción de una sociedad que, bajo muchos aspectos, será diversa de aquello que nos ha acompañado desde el pasado".

jueves, 22 de septiembre de 2011

VIAJE APOSTOLICO DEL PAPA BENEDICTO XVI A ALEMANIA 2011


BESUCH DES DEUTSCHEN BUNDESTAGS
(VISITA AL PARLAMENTO FEDERAL)





Ante un abarrotado Parlamento alemán o Bundestag en donde también estuvo presente el bloque que había anunciado un boicot, el Papa Benedicto XVI dio un extenso discurso en el que explicó que es un error prescindir de Dios en las leyes porque de Él proviene la dignidad inherente a todo ser humano, lo que constituye la base para el derecho.
Al llegar al Parlamento alemán el Santo Padre fue recibido con una gran ovación de pie que duró varios minutos, por parte de los parlamentarios presentes, obispos y líderes de otras confesiones cristianas.







A los parlamentarios y demás presentes que siguieron con atención su discurso en un ambiente que se percibía expectante, el Papa tomó el pasaje bíblico en el que el rey Salomónle pide a Dios sabiduría para discernir el bien del mal, para hacer una reflexión sobre los fundamentos del derecho.
Con este relato, dijo Benedicto XVI, "la Biblia quiere indicarnos lo que debe ser importante en definitiva para un político. Su criterio último y la motivación para su trabajo como político no debe ser el éxito y mucho menos el beneficio material. Lapolítica debe ser un compromiso por la justicia y crear así las condiciones básicas para la paz".
Seguidamente el Papa advirtió que cuando esta perspectiva no está en un político, el Estado puede convertirse "en el instrumento para la destrucción del derecho" como sucedió con la Alemania nazi que "se transformó en una cuadrilla de bandidos muy bien organizada, que podía amenazar el mundo entero y empujarlo hasta el borde del abismo".
Por eso, precisó, "servir al derecho y combatir el dominio de la injusticia es y sigue siendo el deber fundamental del político. En un momento histórico, en el cual el hombre ha adquirido un poder hasta ahora inimaginable, este deber se convierte en algo particularmente urgente".
Benedicto XVI dijo luego que en muchos casos para legislar no es suficiente el consenso de la mayoría. Además, explicó, es necesario buscar lo verdaderamente justo, un asunto que actualmente "se ha hecho todavía más difícil".






"¿Cómo se reconoce lo que es justo? En la historia, los ordenamientos jurídicos han estado casi siempre motivados en modo religioso: sobre la base de una referencia a la voluntad divina, se decide aquello que es justo entre los hombres. Contrariamente a otras grandes religiones, el cristianismo nunca ha impuesto al Estado y a la sociedad un derecho revelado, un ordenamiento jurídico derivado de una revelación".
En cambio, prosiguió el Papa, el cristianismo "se ha referido a la naturaleza y a la razón como verdaderas fuentes del derecho, se ha referido a la armonía entre razón objetiva y subjetiva, una armonía que, sin embargo, presupone que ambas esferas estén fundadas en la Razón creadora de Dios".
De la relación entre los cristianos y el movimiento filosófico y jurídico del siglo II antes de Cristo, "nació la cultura jurídica occidental, que ha sido y sigue siendo de una importancia determinante para la cultura jurídica de la humanidad".
A partir de este vínculo precristiano entre derecho y filosofía, precisó el Santo Padre, "inicia el camino que lleva, a través de la Edad Media cristiana, al desarrollo jurídico del Iluminismo, hasta la Declaración de los derechos humanos y hasta nuestra Ley Fundamental Alemana, con la que nuestro pueblo reconoció en 1949 ‘los inviolables e inalienables derechos del hombre como fundamento de toda comunidad humana, de la paz y de la justicia en el mundo’".
El Papa advirtió luego que actualmente se vive una especie de retroceso en la que "la idea del derecho natural se considera hoy una doctrina católica más bien singular, sobre la que no vale la pena discutir fuera del ámbito católico, de modo que casi nos avergüenza hasta la sola mención del término".
Tras criticar la visión positivista que ve la naturaleza y la razón como meras cosas funcionales, el Papa explicó que con esta perspectiva el ethos y la religión "se deben reducir al ámbito de lo subjetivo y caen fuera del ámbito de la razón en sentido estricto de la palabra".
Benedicto XVI alertó también que "donde la razón positivista se retiene como la única cultura suficiente, relegando todas las otras realidades culturales a la condición de subculturas, ésta reduce al hombre, más todavía, amenaza su humanidad".
"Lo digo especialmente mirando a Europa, donde en muchos ambientes se trata de reconocer solamente el positivismo como cultura común o como fundamento común para la formación del derecho, mientras que todas las otras convicciones y los otros valores de nuestra cultura quedan reducidos al nivel de subcultura".
Con esto, prosiguió el Santo Padre, "Europa se sitúa, ante otras culturas del mundo, en una condición de falta de cultura y se suscitan, al mismo tiempo, corrientes extremistas y radicales".
"La razón positivista, que se presenta de modo exclusivista y que no es capaz de percibir nada más que aquello que es funcional, se parece a los edificios de cemento armado sin ventanas, en los que logramos el clima y la luz por nosotros mismos, y sin querer recibir ya ambas cosas del gran mundo de Dios".
Ante esta postura, dijo el Papa, es necesario "volver a abrir las ventanas" para que la razón y la naturaleza recuperen la profundidad que les es propia.
Tras recordar la aparición del movimiento ecologista en los años 70s’, como expresión de una señal de alarma de que algo no marchaba bien, y luego de precisar que con esto "no hago propaganda por un determinado partido político", Benedicto XVI dijo que efectivamente la importancia de la ecología es indiscutible, pero más importante es la "ecología del hombre".
"También el hombre posee una naturaleza que él debe respetar y que no puede manipular a su antojo arbitrariamente. El hombre no es solamente una libertad que él se crea por sí solo. El hombre no se crea a sí mismo", dijo el Papa y fue interrumpido por los aplausos de los presentes.
El hombre, continuó el Pontífice, "es espíritu y voluntad, pero también naturaleza, y su voluntad es justa cuando escucha la naturaleza, la respeta y cuando se acepta como lo que es, y que no se ha creado a sí mismo. Así, y sólo de esta manera, se realiza la verdadera libertad humana".
Benedicto XVI dijo luego que "sobre la base de la convicción sobre la existencia de un Dios creador, se ha desarrollado el concepto de los derechos humanos, la idea de la igualdad de todos los hombres ante la ley, la consciencia de la inviolabilidad de la dignidad humana de cada persona y el reconocimiento de la responsabilidad de los hombres por su conducta".
"Estos conocimientos de la razón –precisó– constituyen nuestra memoria cultural. Ignorarla o considerarla como mero pasado sería una amputación de nuestra cultura en su conjunto y la privaría de su totalidad".
La cultura de Europa, señaló el Papa, "nació del encuentro entre Jerusalén, Atenas y Roma – del encuentro entre la fe en el Dios de Israel, la razón filosófica de los griegos y el pensamiento jurídico de Roma. Este triple encuentro configura la íntima identidad de Europa".
"Con la certeza de la responsabilidad del hombre ante Dios y reconociendo la dignidad inviolable del hombre, de cada hombre, este encuentro ha fijado los criterios del derecho; defenderlos es nuestro deber en este momento histórico".
Finalmente el Papa recordó nuevamente al rey Salomón, y dijo que un político de hoy en día debería pedirle a Dios "un corazón dócil: la capacidad de distinguir el bien del mal, y así establecer un verdadero derecho, de servir a la justicia y la paz".
Al finalizar el discurso el Santo Padre fue nuevamente ovacionado durante varios minutos por los parlamentarios y saludó a algunos de ellos para dirigirse luego a un encuentro privado con líderes judíos y después al Estadio Olímpico donde celebrará una multitudinaria Misa.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

¡LA MISIÓN DE ESTE BLOG HA CONCLUIDO!


Ayer martes 6 de agosto de 2011, en la reunión de clero diocesano vicentino, se dio a conocer la creación de la Pastoral Diocesana de las Comunicaciones, al mismo tiempo, la decisión de crear una pagina oficial de nuestra diócesis. Ha sido nombrado como coordinador de dicha pastoral, el revdo. p. Roberto Escalante.

Como ya lo expresé en mi escrito relacionado con el segundo aniversario de este blog: http://luzparalospueblos.blogspot.com/2011/07/feliz-cumpleanos-luz-para-los-pueblos.html, cuando me acerqué a Monseñor Bolaños, para obtener permiso para publicar cierta información diocesana, le presenté mis objetivos: continuar la labor de la anterior pagina diocesana con un blog propio e informar a los que están fuera de nuestro país (laicos, seminaristas, sacerdotes de nuestra diócesis), pretensión que luego expresé a Monseñor Rauda.... Ayer entendí vivamente la distinción entre lo formal e informal... Las experiencias moldean a las personas a ser más inteligentes...

¿PORQUÉ ESTE BLOG HA TERMINADO SU MISIÓN?

Porque como expresé en mi escrito del 5 de junio de 2011: http://luzparalospueblos.blogspot.com/2011/06/xlv-jornada-mundial-de-las.html, cuya reflexión fue mal interpretada y con quejas sin fundamento para el superior, quisimos hacer algo como iniciativa personal, pero al crear el padre René la Pastoral de las Comunicaciones y la página oficial diocesana, ya concluye nuestra intención. 

Posiblemente este fue uno de los blogs que animó a los superiores a crear dicha pastoral y el espacio cibernético diocesano, aunque de manera negativa y criticable influyó por lo visto, pero sinceramente su servidor está contento, porque ahora ya se cuenta y se contará con lo que no se tenía y era necesario: la evangelización digital, pedida por el Papa Benedicto XVI. 

¿Y AHORA QUÉ?

Estimados lectores y lectoras, ahora vamos tomar un descanso, posiblemente regresemos con un blog renovado y con una nueva visión, es decir, lo pretendido desde hace ya ratos: un blog personal independiente. Aun no sé si regresaré del descanso con un blog del mismo nombre o con otro. 

En este momento terminamos con 25, 501 visitas.  Que el Espíritu Santo asista al padre Roberto y todos los proyectos en la dirección de esta nueva pastoral en la diócesis. Bendiciones a todos y a  todas. Muchas gracias.y hasta pronto.



"Lavorare in modo efficace con tutto quello che chiederete,
 lasciare che gli altri fanno le loro cose,
  anche se non stanno facendo nulla"
(P. Gustavo)

domingo, 4 de septiembre de 2011

SEPTIEMBRE, MES DE LA BIBLIA


"QUIEN CONOCE LA PALABRA DIVINA 
CONOCE TAMBIÉN PLENAMENTE EL SENTIDO DE CADA CRIATURA"
(Verbum Domini, n. 10)

A medida que se va avanzando en años, se aprecia con mayor realismo las acciones y situaciones estables o semi-estables de desorden moral en la persona humana. Es común escuchar las siguientes frases: "¿Si hubiera tenido algún consejo o indicación o algo iluminador, talvez no hubiera cometido esto?", "¿qué debo hacer para saber como debo obrar?". Ante estas frases, traigo a memoria lo que nos dice nuestro Señor Jesús, en el evangelio de San Mateo 7, 24- 29, sobre el edificar la propia vida en roca firme, es decir, en la Palabra viva y eficaz de Dios. 

La Palabra de Dios nos impulsa a cambiar nuestro concepto de realismo. ¿En qué consiste ser realista en este contexto? es quien reconoce en el Verbo de Dios el fundamento de todo. Confrontando la carta de San Pablo a los Colosenses 1, 17,  encontramos la afirmación de que si todas las cosas «se mantienen» en aquel que es «anterior a todo», entonces, quien construye la propia vida sobre su Palabra edifica verdaderamente de manera sólida, duradera y va transformando su visión de la realidad. Como he dicho en algunas homilías de manera sencilla: "a medida que uno va leyendo y profundizando la Sagrada Escritura, se siente impulsado a ir transformando su vida, de hecho, en la historia constatamos el hecho de abundantes hombres y mujeres que han dado dicho paso". Cuantos hombres y mujeres informada toda su vida por la Palabra de Dios, no han cambiado solo en actitudes personales, sino también a quienes les rodean, sociedades, e incluso, influenciando fuera de las fronteras del propio país de origen. La Palabra de Dios nos presiona en la conciencia, en la mente y en el corazón, para ver la realidad de otra manera, es decir, como la ve Dios.

"De esto tenemos especial necesidad en nuestros días, en los que muchas cosas en las que se confía para construir la vida, en las que se siente la tentación de poner la propia esperanza, se demuestran efímeras. Antes o después, el tener, el placer y el poder se manifiestan incapaces de colmar las aspiraciones más profundas del corazón humano. En efecto, necesita construir su propia vida sobre cimientos sólidos, que permanezcan incluso cuando las certezas humanas se debilitan." (Benedicto XVI). Traigo a memoria un hecho en la conversión de San Agustín o de San Ignacio de Loyola, a quienes ciertas filosofías o lecturas no les colmaban, más aún les producía vacío o aburrimiento; contrario, al tener un contacto con la Palabra de Dios y con personas que la llevaron a su cumplimiento, con personas que optaron prudentemente por tenerla como cimiento sólido- real para su vida diaria. 

Realmente, en la Palabra de Dios tenemos las directrices para la correcta conducción de nuestras vidas, para hallarle sentido a la existencia por poseer en ella las respuestas a las grandes dudas  del hombre, para aspirar a los grandes valores que todo ser humano busca: la verdad, la libertad, el amor y la justicia. Es admirable ver como personas que tienen poco conocimiento de la Palabra de Dios, tratan o visiblemente la practican, "poco pero en contaste cumplimiento"; al mismo tiempo, causa tristeza o pena, quienes poseemos un conocimiento básico, medio o avanzado, visible o privadamente la contradecimos. De aquí que con justa razón, surja la presión en el exijirsenos más testimonio evangélico que palabras. 

 Ya que «tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo» y la fidelidad del Señor dura «de generación en generación» (Sal 119,89-90), quien construye sobre esta palabra edifica la casa de la propia vida sobre roca (cf. Mt 7,24). Que nuestro corazón diga cada día a Dios: «Tú eres mi refugio y mi escudo, yo espero en tu palabra» (Sal 119,114) y, como san Pedro, actuemos cada día confiando en el Señor Jesús: «Por tu palabra, echaré las redes» (Lc 5,5).


"LA PAROLA DEL SIGNORE RIMANE IN ETERNO"
(BENEDETTO XVI)