jueves, 21 de octubre de 2010

DOMINGO MUNDIAL DE LAS MISIONES 2010

"QUEREMOS VER A JESÚS" (Juan 12, 21)

BREVE REFLEXION


En San Marcos 16, 14 dice: “Jesús se .apareció (después de haber resucitado) a los propios Once (Apóstoles), cuando estaban a la mesa, y les amonestó la incredulidad y la dureza de corazón por no haber creído a aquellos que lo habían visto resucitado”.

En este contexto les da el mandato misionero: “Vayan por el mundo entero y proclamen el Evangelio a todas las criaturas”.

Vayan por el mundo entero: Hay dos tipos de misioneros: los misioneros ad extra y los misioneros ad intra. Los ad- extra son los que proclaman la Palabra de salvación fuera del territorio propio. Los ad-intra, en cambio, lo hacen dentro del territorio mismo. ¿En qué consiste el mundo entero? Podría interpretarse de dos maneras: literalmente, todos los lugares posibles en nuestro planeta; o de forma amplia, sería “el conjunto de seres naturales y artificiales en medio de los cuales nos encontramos viviendo es nuestro mundo” (Ricardo Yepes Stork-Javier Aranguren Echeverría, Fundamentos de Antropología, España, p. 87). De esta manera, se puede ser misionero de manera estricta prestando este servicio a Jesucristo y a la Iglesia en favor de las almas alejadas o proclamando el evangelio en “nuestro” mundo.

Proclamen el evangelio a todas las criaturas. El evangelio consiste en transmitir los hechos y las palabras de la vida de Jesús de Nazareth (Franciscanos Capuchinos, La Biblia Sagrada, Portugal), que es la “Buena Nueva para la humanidad”. Al respecto el decreto del Concilio Vaticano II, nos dice: “Por ello incumbe a la Iglesia el deber de propagar la fe y la salvación de Cristo, tanto en virtud del mandato expreso que heredó de los apóstoles el Orden de los Obispos, con la cooperación de los presbíteros, juntamente con el sucesor de Pedro y Sumo Pastor de la Iglesia, como en virtud de la vida que insufló en sus miembros de Cristo ‘de quien todo el cuerpo, trabado y unido por los ligamentos que lo unen y nutren para la operación propia de cada miembro, crece y se fortalece en la caridad’ (Ef 4, 16)” (n. 5)

La razón de esta actividad se basa en la voluntad de Dios, que “quiere que todos los hombres se salven y vengan al conocimiento de la verdad. Porque uno es Dios, uno también el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús, que se entregó a sí mismo para redención de todos” (1 Tim 3, 4-6), “y en ningún otro hay salvación” (Hch 4, 12).

“El mes de octubre, con la celebración de la Jornada Mundial de la misiones, ofrece a las comunidades diocesanas y parroquiales, a los institutos de vida consagrada, a los movimientos eclesiales y a todo el pueblo de Dios, la ocasión para renovar el compromiso de anunciar el Evangelio y dar a las actividades pastorales una dimensión misionera más amplia (Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI, para la Jornada Mundial de las Misiones 2010)”. Al mismo tiempo, se nos recuerda que el compromiso y la tarea del anuncio evangélico compete a toda la Iglesia, “misionera por naturaleza” (Ad gentes, 2).

“‘Queremos ver a Jesús’ (Jn 12, 21) es la petición que, en el Evangelio de San Juan, algunos griegos, llegados a Jerusalén para la peregrinación pascual, presentan al apóstol Felipe. Esa misma petición resuena también en nuestro corazón durante este mes de octubre” (Benedicto XVI, JMM 2010).

Como el zumbido que se da en el Messenger a quien se tarda en contestar, hoy se nos da un doble zumbido: no debemos “hablar· solo de Jesús, sino también “hacer ver” a Jesús, y hacer resplandecer el rostro del Redentor en todos los rincones de la tierra ante las generaciones del nuevo milenio” (Cf. Benedicto XVI, mensaje JMM 2010).

“En 1926, Pío XI estableció que el penúltimo domingo de octubre se celebrara en toda la Iglesia, el “Domingo Mundial de las Misiones”, a favor de la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe, para mover a los católicos a amar y apoyar la causa misionera” (Revista de la OMP 2010, El Salvador, n. 4).

“En el octubre misionero, la oración y cooperación material responden al estado de necesidad que sufren tantas personas y poblaciones de la tierra. Los sacerdotes, religiosos y laicos que sirven sobre todo a los más pobres en distintas partes del mundo, necesitan de medios para dar a conocer a Jesús no solo con la palabra, sino con el compromiso concreto en la promoción humana que acompaña cada misión” (Ibid), de ahí que se pida una ofrenda económica voluntaria por medios de sobres, en las parroquias de nuestra Diócesis de San Vicente.

“Como el “sí” de María, toda respuesta generosa de la comunidad eclesial a la invitación divina al amor a los hermanos suscitará una nueva maternidad apostólica y eclesial (Cf. Ga 4, 4. 19.26), que dejándose sorprender por el misterio de Dios, el cual “al llegar la plenitud der los tiempos, envió (…) a su Hijo, nacido de mujer (Ga 4, 4), dará confianza y audacia a nuevos apóstoles” (Benedicto XVI, mensaje JMM 2010).



¿Y PARA DÓNDE VA LA AYUDA ECONOMICA QUE DAN LOS FIELES EN LOS SOBRES? ¿CÓMO Y QUIÉNES LO ADMINISTRAN? ¿VALE LA PENA BOLSEARSE UN POCO?

Es admirable y edificante ver a los fieles dando con generosidad según sus capacidades. Aunque siempre se han oido algunas voces de diverso tipo de personas, de fuera o dentro de la Iglesia, con la duda del destino de su ofrenda monetaria. Los fieles tienen el derecho a saberlo. Por lo tanto, el siguiente video se los dejará claro, delen "play":