domingo, 26 de diciembre de 2010

FIESTA EN HONOR A SAN VICENTE , ABAD Y MARTIR 2010

DOMINGO 26  DE DICIEMBRE

En este día, en el cual se ha celebrado la fiesta en honor a la Sagrada Familia, se ha recordado a San Esteban, y también en la ciudad  como en la Diócesis de San Vicente, hemos honrado a nuestro santo patrono.
Por acuerdo entre el anterior obispo Mons. José Luís Escobar y la Asamblea Legislativa, todos los 26 de diciembre estamos celebrando esta fiesta, la cual coincide con la fundación de nuestra ciudad. 
A continuación, presentamos una sintesis de lo acontecido.

 SANTA MISA SOLEMNE

 La Santa Misa dio inicio a las 10: 15 a.m., presidida por nuestro obispo. Por ser domingo, no asistieron muchos sacerdotes.
 
 Representantes de la belleza vicentina participando en la Santa Eucaristía

 Autoridades del departamento

 Una buenisima asistencia de fieles a la Misa patronal


 "La Sagrada Familia fue ejemplar, porque estaba enraizada en  Dios...
Así deben ser sus familias"
Monseñor Rauda comenzó su homilía saludando a los sacerdotes, autoridades y fieles en general. Luego habló sobre la Sagrada Familia, poniéndola como ejemplo para las familias actuales. Por ùltimo terminó enfatizó el martirio de San Vicente por proclamar la divinidad de nuestro Señor Jesucristo.
Por otra parte, al final de la Eucaristía, el reverendo Padre Leopoldo, se despidió como párroco de la Catedral, exponiendo las obras realizadas en su período en beneficio de la parroquia e invitando a quien quiera visitarlo en Guadalupe.

"En Guatemala por ejemplo, un gran porcentaje de jóvenes viciosos provienen de familias desintegradas, imaginense ustedes que nos puede deparar el futuro así... Por lo tanto, debemos defender la institución familiar y al mismo tiempo, la vida"

 Representante de la Asociación Ideal de Obreros, presenta al Niño Dios

 Doctor de la Asociación del Divino Niño presenta la imagen de San Vicente, Abad y Mártir

 Miembros de la Santa Cuaresma presentan la imagen del Divino Salvador del Mundo

 Una familia vicentina presentan los dones del pan y del vino

 Asistencia de fieles desde otro perfil

 Desde el fondo del templo

 Nacimiento preparado al lado derecho del presbiterio

RECEPCION
Después de la Santa Misa, se llevo a cabo una breve recepción en las nuevas instalaciones de la curia episcopal.






SOLEMNE PROCESIÓN 

A las 4: 30 p.m., dio inicio la Solemne procesión por las principales calles de San Vicente. En este año se ha dado la novedad de que junto a la imagen de San Vicente, iban la del Divino Salvador del Mundo y la de nuestra Señora la Virgen de la Paz. Se hicieron presentes 6 sacerdotes junto al obispo, seminaristas, los caballeros de Cristo Rey, los soldados romanos y una participación de fieles en general, superior a años anteriores.

Bella imagen del patrono de El Salvador

 Entonación de la tradicional "Ave María", en una esquina del parque Cañas

 Imagen de San Vicente

 Imagen de la patrona de El Salvador y de la diócesis de San Miguel

Miembros de unas mayordomías de San Sebastián

 375 años de fundación de la ciudad

Al concluir la procesión, el padre Gerardo, vicario de Catedral,  presidió la Santa Misa.
Alrederdor de las diez de la noche, presenciamos una abundante y preciosa alborada en el parque.


sábado, 25 de diciembre de 2010

"ÈL HA DESCENDIDO REALMENTE, HA ENTRADO EN EL MUNDO, HACIÉNDOSE UNO DE NOSOTROS PARA ATRAERNOS A TODOS A SÍ"

SOLEMNIDAD DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR

24-DICIEMBRE-2010 

 HOMILIA DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI

"Esta nueva familia de Dios comienza en el momento en el que María envuelve en pañales al «primogénito» y lo acuesta en el pesebre".

 Queridos hermanos y hermanas
«Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy». La Iglesia comienza la liturgia del Noche Santa con estas palabras del Salmo segundo. Ella sabe que estas palabras pertenecían originariamente al rito de la coronación de los reyes de Israel. El rey, que de por sí es un ser humano como los demás hombres, se convierte en «hijo de Dios» mediante la llamada y la toma de posesión de su cargo: es una especie de adopción por parte de Dios, un acto de decisión, por el que confiere a ese hombre una nueva existencia, lo atrae en su propio ser. La lectura tomada del profeta Isaías, que acabamos de escuchar, presenta de manera todavía más clara el mismo proceso en una situación de turbación y amenaza para Israel: «Un hijo se nos ha dado: lleva sobre sus hombros el principado» (9,5). La toma de posesión de la función de rey es como un nuevo nacimiento. Precisamente como recién nacido por decisión personal de Dios, como niño procedente de Dios, el rey constituye una esperanza. El futuro recae sobre sus hombros. Él es el portador de la promesa de paz. En la noche de Belén, esta palabra profética se ha hecho realidad de un modo que habría sido todavía inimaginable en tiempos de Isaías. Sí, ahora es realmente un niño el que lleva sobre sus hombros el poder. En Él aparece la nueva realeza que Dios establece en el mundo. Este niño ha nacido realmente de Dios. Es la Palabra eterna de Dios, que une la humanidad y la divinidad. Para este niño valen los títulos de dignidad que el cántico de coronación de Isaías le atribuye: Consejero admirable, Dios poderoso, Padre por siempre, Príncipe de la paz (9,5). Sí, este rey no necesita consejeros provenientes de los sabios del mundo. Él lleva en sí mismo la sabiduría y el consejo de Dios. Precisamente en la debilidad como niño Él es el Dios fuerte, y nos muestra así, frente a los poderes presuntuosos del mundo, la fortaleza propia de Dios.
A decir verdad, las palabras del rito de coronación en Israel eran siempre sólo ritos de esperanza, que preveían a lo lejos un futuro que sería otorgado por Dios. Ninguno de los reyes saludados de este modo se correspondía con lo sublime de dichas palabras. En ellos, todas las palabras sobre la filiación de Dios, sobre su designación como heredero de las naciones, sobre el dominio de las tierras lejanas (Sal 2,8), quedaron sólo como referencia a un futuro; casi como carteles que señalan la esperanza, indicaciones que guían hacia un futuro, que en aquel entonces era todavía inconcebible. Por eso, el cumplimiento de la palabra que da comienzo en la noche de Belén es a la vez inmensamente más grande y —desde el punto de vista del mundo— más humilde que lo que la palabra profética permitía intuir. Es más grande, porque este niño es realmente Hijo de Dios, verdaderamente «Dios de Dios, Luz de Luz, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre». Ha quedado superada la distancia infinita entre Dios y el hombre. Dios no solamente se ha inclinado hacia abajo, como dicen los Salmos; Él ha «descendido» realmente, ha entrado en el mundo, haciéndose uno de nosotros para atraernos a todos a sí. Este niño es verdaderamente el Emmanuel, el Dios-con-nosotros. Su reino se extiende realmente hasta los confines de la tierra. En la magnitud universal de la santa Eucaristía, Él ha hecho surgir realmente islas de paz. En cualquier lugar que se celebra hay una isla de paz, de esa paz que es propia de Dios. Este niño ha encendido en los hombres la luz de la bondad y les ha dado la fuerza de resistir a la tiranía del poder. Él construye su reino desde dentro, partiendo del corazón, en cada generación. Pero también es cierto que no se ha roto la «vara del opresor». También hoy siguen marchando con estruendo las botas de los soldados y todavía hoy, una y otra vez, queda la «túnica empapada de sangre» (Is 9,3s). Así, forma parte de esta noche la alegría por la cercanía de Dios. Damos gracias porque el Dios niño se pone en nuestras manos, mendiga, por decirlo así, nuestro amor, infunde su paz en nuestro corazón. Esta alegría, sin embargo, es también una oración: Señor, cumple por entero tu promesa. Quiebra las varas de los opresores. Quema las botas resonantes. Haz que termine el tiempo de las túnicas ensangrentadas. Cumple la promesa: «La paz no tendrá fin» (Is 9,6). Te damos gracias por tu bondad, pero también te pedimos: Muestra tu poder. Erige en el mundo el dominio de tu verdad, de tu amor; el «reino de justicia, de amor y de paz».
«María dio a la luz a su hijo primogénito» (Lc 2,7). San Lucas describe con esta frase, sin énfasis alguno, el gran acontecimiento que habían vislumbrado con antelación las palabras proféticas en la historia de Israel. Designa al niño como «primogénito». En el lenguaje que se había ido formando en la Sagrada Escritura de la Antigua Alianza, «primogénito» no significa el primero de otros hijos. «Primogénito» es un título de honor, independientemente de que después sigan o no otros hermanos y hermanas. Así, en el Libro del Éxodo (Ex 4,22), Dios llama a Israel «mi hijo primogénito», expresando de este modo su elección, su dignidad única, el amor particular de Dios Padre. La Iglesia naciente sabía que esta palabra había recibido una nueva profundidad en Jesús; que en Él se resumen las promesas hechas a Israel. Así, la Carta a los Hebreos llama a Jesús simplemente «el primogénito», para identificarlo como el Hijo que Dios envía al mundo después de los preparativos en el Antiguo Testamento (cf. Hb 1,5-7). El primogénito pertenece de modo particular a Dios, y por eso —como en muchas religiones— debía ser entregado de manera especial a Dios y ser rescatado mediante un sacrificio sustitutivo, como relata san Lucas en el episodio de la presentación de Jesús en templo. El primogénito pertenece a Dios de modo particular; está destinado al sacrificio, por decirlo así. El destino del primogénito se cumple de modo único en el sacrificio de Jesús en la cruz. Él ofrece en sí mismo la humanidad a Dios, y une al hombre y a Dios de tal modo que Dios sea todo en todos. San Pablo ha ampliado y profundizado la idea de Jesús como primogénito en las Cartas a los Colosenses y a los Efesios: Jesús, nos dicen estas Cartas, es el Primogénito de la creación: el verdadero arquetipo del hombre, según el cual Dios ha formado la criatura hombre. El hombre puede ser imagen de Dios, porque Jesús es Dios y Hombre, la verdadera imagen de Dios y el Hombre. Él es el primogénito de los muertos, nos dicen además estas Cartas. En la Resurrección, Él ha desfondado el muro de la muerte para todos nosotros. Ha abierto al hombre la dimensión de la vida eterna en la comunión con Dios. Finalmente, se nos dice: Él es el primogénito de muchos hermanos. Sí, con todo, Él es ahora el primero de más hermanos, es decir, el primero que inaugura para nosotros el estar en comunión con Dios. Crea la verdadera hermandad: no la hermandad deteriorada por el pecado, la de Caín y Abel, de Rómulo y Remo, sino la hermandad nueva en la que somos de la misma familia de Dios. Esta nueva familia de Dios comienza en el momento en el que María envuelve en pañales al «primogénito» y lo acuesta en el pesebre. Pidámosle: Señor Jesús, tú que has querido nacer como el primero de muchos hermanos, danos la verdadera hermandad. Ayúdanos para que nos parezcamos a ti. Ayúdanos a reconocer tu rostro en el otro que me necesita, en los que sufren o están desamparados, en todos los hombres, y a vivir junto a ti como hermanos y hermanas, para convertirnos en una familia, tu familia.
El Evangelio de Navidad nos relata al final que una multitud de ángeles del ejército celestial alababa a Dios diciendo: «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que Dios ama» (Lc 2,14). La Iglesia ha amplificado en el Gloria esta alabanza, que los ángeles entonaron ante el acontecimiento de la Noche Santa, haciéndola un himno de alegría sobre la gloria de Dios. «Por tu gloria inmensa, te damos gracias». Te damos gracias por la belleza, por la grandeza, por tu bondad, que en esta noche se nos manifiestan. La aparición de la belleza, de lo hermoso, nos hace alegres sin tener que preguntarnos por su utilidad. La gloria de Dios, de la que proviene toda belleza, hace saltar en nosotros el asombro y la alegría. Quien vislumbra a Dios siente alegría, y en esta noche vemos algo de su luz. Pero el mensaje de los ángeles en la Noche Santa habla también de los hombres: «Paz a los hombres que Dios ama». La traducción latina de estas palabras, que usamos en la liturgia y que se remonta a Jerónimo, suena de otra manera: «Paz a los hombres de buena voluntad». La expresión «hombres de buena voluntad» ha entrado en el vocabulario de la Iglesia de un modo particular precisamente en los últimos decenios. Pero, ¿cuál es la traducción correcta? Debemos leer ambos textos juntos; sólo así entenderemos la palabra de los ángeles del modo justo. Sería equivocada una interpretación que reconociera solamente el obrar exclusivo de Dios, como si Él no hubiera llamado al hombre a una libre respuesta de amor. Pero sería también errónea una interpretación moralizadora, según la cual, por decirlo así, el hombre podría con su buena voluntad redimirse a sí mismo. Ambas cosas van juntas: gracia y libertad; el amor de Dios, que nos precede, y sin el cual no podríamos amarlo, y nuestra respuesta, que Él espera y que incluso nos ruega en el nacimiento de su Hijo. El entramado de gracia y libertad, de llamada y respuesta, no lo podemos dividir en partes separadas una de otra. Las dos están indisolublemente entretejidas entre sí. Así, esta palabra es promesa y llamada a la vez. Dios nos ha precedido con el don de su Hijo. Una y otra vez, nos precede de manera inesperada. No deja de buscarnos, de levantarnos cada vez que lo necesitamos. No abandona a la oveja extraviada en el desierto en que se ha perdido. Dios no se deja confundir por nuestro pecado. Él siempre vuelve a comenzar con nosotros. No obstante, espera que amemos con Él. Él nos ama para que nosotros podamos convertirnos en personas que aman junto con Él y así haya paz en la tierra.
Lucas no dice que los ángeles cantaran. Él escribe muy sobriamente: el ejército celestial alababa a Dios diciendo: «Gloria a Dios en el cielo... » (Lc 2,13s). Pero los hombres siempre han sabido que el hablar de los ángeles es diferente al de los hombres; que precisamente esta noche del mensaje gozoso ha sido un canto en el que ha brillado la gloria sublime de Dios. Por eso, este canto de los ángeles ha sido percibido desde el principio como música que viene de Dios, más aún, como invitación a unirse al canto, a la alegría del corazón por ser amados por Dios. Cantare amantis est, dice san Agustín: cantar es propio de quien ama. Así, a lo largo de los siglos, el canto de los ángeles se ha convertido siempre en un nuevo canto de amor y alegría, un canto de los que aman. En esta hora, nosotros nos asociamos llenos de gratitud a este cantar de todos los siglos, que une cielo y tierra, ángeles y hombres. Sí, te damos gracias por tu gloria inmensa. Te damos gracias por tu amor. Haz que seamos cada vez más personas que aman contigo y, por tanto, personas de paz. Amén.

domingo, 19 de diciembre de 2010

ACCION DE GRACIAS POR EL QUINTO ANIVERSARIO DE ORDENACION SACERDOTAL

“Nada jamás substituirá el ministerio de los sacerdotes en la vida de la Iglesia” (Benedicto XVI)

Este viernes 17 de diciembre de 2010, los reverendos padres Amilcar Bonilla, Enrique Barrera y Gustavo Romero, elevaron una acción de gracias a Dios y a María Santísima, por estar cumpliendo cinco años de sacerdocio, por gracia de Dios.
La Santa Misa fue a las 4: 00 p.m., en las instalaciones del Seminario Mayor de la Inmaculada. fue presidida por el reverendo padre Ángel Flores, vicario general de la Diócesis de San Vicente. Hubieron seminaristas menores acompañando y colaborando en la celebración eucarística.
Llegaron familiares y amistades de San Salvador, Ciudad Victoria, Sensuntepeque, Ilobasco, San José Verapaz, San Antonio Ixcanales (Santo Domingo), colonia Santa Lucía (San Vicente) y de la ciudad de San Vicente. 
Agradecemos nuevamente a todas las personas que colaboraron generosamente en la realización de dicho evento; al mismo tiempo, a las personas que no asistieron, y a las que no asistieron, pero oraron por nosotros.

 Lectura del Santo Evangelio

Predicación por parte del padre Ángel 
"Recuerden el día en que le prometieron obediencia al obispo, mis hermanos sacerdotes.
¡Renuevenla hoy nuevamente!"

"Estoy convencido que a pesar de todo lo ocurrido en mi vida, en estos cinco años de ejercicio ministerial, Jesucristo si me ha llamado, me ha elegido... Ahora me toca tomar más en serio  las etapas venideras"

"Nos hemos dejado guiar por el Cura de Ars para comprender de nuevo la grandeza y la belleza del ministerio sacerdotal" (Benedicto XVI).

"El sacerdote no es simplemente alguien que detenta un oficio, como aquellos que toda sociedad necesita para que puedan cumplirse en ella ciertas funciones. Por el contrario, el sacerdote hace lo que ningún ser humano puede hacer por sí mismo: pronunciar en nombre de Cristo la palabra de absolución de nuestros pecados, cambiando así, a partir de Dios, la situación de nuestra vida. Pronuncia sobre las ofrendas del pan y el vino las palabras de acción de gracias de Cristo, que son palabras de transustanciación,  palabras que lo hacen presente a Él mismo, el Resucitado, su Cuerpo y su Sangre, transformando así los elementos del mundo; son palabras que abren el mundo a Dios y lo unen a Él. Por tanto, el sacerdocio no es un simple «oficio», sino un sacramento: Dios se vale de un hombre con sus limitaciones para estar, a través de él, presente entre los hombres y actuar en su favor" (Benedicto XVI).

"Queríamos también, así, enseñar de nuevo a los jóvenes que esta vocación, esta comunión de servicio por Dios y con Dios, existe; más aún, que Dios está esperando nuestro «sí». Junto con la Iglesia, hemos querido destacar de nuevo que tenemos que pedir a Dios esta vocación. Pedimos trabajadores para la mies de Dios, y esta plegaria a Dios es, al mismo tiempo, una llamada de Dios al corazón de jóvenes que se consideren capaces de eso mismo para lo que Dios los cree capaces" (Benedicto XVI).

 "Que Dios nos dé a los sacerdotes las virtudes de la sinceridad, transparencia, valentía y autenticidad. En estos años, algo que me ha incomodado es ver la manera de atentar contra la propia conciencia y lo que se expresa o cree en privado, tener el temor de expresarlo en público, para no ser eliminado o siempre apreciado con una imagen superficial, aparentemente coherente. De que sirve quedar bien con muchos, cuidando la propia imagen, cuando no estamos quedando bien con Dios, el cual nos habla fuertemente a través de nuestra conciencia"

"El sacrificio eucarístico tiene absoluta necesidad del sacerdocio ministerial" (Juan Pablo II)

"El don divino ha sido destinado a nosotros los sacerdotes en una manera particular y, con nuestra acogida, llevamos la responsabilidad de la eficacia de la Eucaristía en el mundo" (Juan Pablo II).
"De esta manera se manifiesta el papel constructivo del sacerdote, quien ha sido comprometido por Cristo en la obra más importante de transformación del mundo, que se realiza con la potencia de la Eucaristía. A este papel está unido otro compromiso del sacerdote, el de acoger la presencia eucarística con la mirada contemplativa de adoración y con un trato de extrema delicadeza" (Juan Pablo II).

"La asamblea que se reúne para celebrar la Eucaristía necesita absolutamente, para que sea realmente asamblea eucarística, un sacerdote ordenado que la presida. Por otra parte, la comunidad no está capacitada para darse por sí sola el ministro ordenado. Éste es un don que recibe a través de la sucesión episcopal que se remonta a los Apóstoles. Es el Obispo quien establece un nuevo presbítero, mediante el sacramento del Orden, otorgándole el poder de consagrar la Eucaristía" (Congregación para el Clero).

 Grupo Juvenil "Jucris" de la párroquia "El Santuario", distribuyendo la cena a los asistentes

"Bien es cierto que nosotros nos hemos comprometido y dejado muchas cosas por el pueblo de Dios, pero eso no da lugar a que lo dañemos, pues libremente aceptamos con gran voz y en público en nuestra ordenación, este santo gobierno guiados por Jesucristo, el Buen Pastor"

 Padre Gustavo, expresando sus agradecimientos y sintesis de sus cincos años de ministerio.
"Estimados hermanos y hermanas, libremente hemos dicho “sí” al Señor, pero pensando en ustedes, en ponernos a favor y al servicio de ustedes. No lo digo por mí, sino por todos los sacerdotes del mundo entero: valoren a estos hombres que dan todo por llevarles a todos y a todas, a la felicidad en Dios, día tras día, cuando muchos ni en broma se lo han planteado".

Después del padre Gustavo, se dirigieron a los asistentes, los reverendos padres Amilcar y Enrique, de los cuales no presentamos su foto ni sus palabras, por respetar su decisión de no aparecer en este espacio.

"Si la Eucaristía es misterio de fe, este misterio fue propuesto a la fe de la Virgen María y de su parte fue acogido de la manera más perfecta. Dividiendo con nosotros sacerdotes su fe, María Santísima nos ayuda a asumir nuestra responsabilidad en difundir la Eucaristía para la vida de la Iglesia y nos exhorta: haced aquello que os dirá" (Jn. 2,5)" (Congregación para el Clero).

 Coro de la comunidad "San Francisco", de la parroquia "San Lorenzo"

"Monseñor Romero, un corazón de pastor lo llevaba a ellos y con ellos sentía que el ser pastor era una misión fácil de realizar (“con este pueblo no cuesta ser pastor”, afirmaba). Por eso tenía siempre una palabra nueva, espontánea, fresca" (Centinela de la ciudad. blogspot).

 Recepción con familiares en el comedor del seminario

 Cenando en compañia de los seminaristas mayores

 Con una familiar, amigos y amigas de Jucris

jueves, 16 de diciembre de 2010

375 ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DE LA CIUDAD DE SAN VICENTE, EL SALVADOR. SELLOS POSTALES EN SU HONOR

En el marco de la celebración del 375.º aniversario de la fundación de San Vicente, la alcaldía municipal y la Dirección de Correos de El Salvador oficializaron ayer la emisión conmemorativa de sellos postales en honor de esa ciudad.

El acto en el que se presentaron los sellos se realizó en la plazuela de la basílica de El Pilar y fue presidido por el director de Correos, Marlon Granados Pinto; el alcalde Medardo Hernández; y el gobernador Óscar Ponce.

El contenido de esta emisión consta de un tiraje de 100,000 sellos con un valor unitario de $1 y de 225 sobres de primer día –que son de colección– con un costo de $2, y que solo se venden el día de la presentación oficial.

Los sellos tienen dos motivos, el primero del árbol de tempisque, bajo cuya sombra –según la historia– se fundó la ciudad de San Vicente, y que fue declarado patrimonio en 1984; el segundo es de la basílica de El Pilar, símbolo de la identidad y la fe del pueblo vicentino, declarada monumento nacional en 1953.

Para el director de Correos, la emisión de estos sellos dará a conocer al mundo los monumentos propios de la historia salvadoreña y el patrimonio cultural de la ciudad de San Vicente.

Señaló que esta emisión postal circulará por todo el planeta y será un estímulo al desarrollo turístico de la ciudad, que demás la adentra al mundo de la filatelia.

Esta es la tercera ocasión en que Correos de El Salvador dedica una emisión de sellos a la ciudad de San Vicente. Las dos anteriores fueron en 1935 y en 1985, esta última con motivo del 350.º aniversario.

Recuerdo

Decenas de personas adquirieron ayer el sobre de primer día para mantenerlo como un recuerdo valioso que marcará el aniversario 375 de la ciudad.

Granados y el resto de autoridades que presidieron el lanzamiento postal realizaron al final del acto la firma de sobres de primer día, y se hizo el matasellado (cancelación que usa correos para inutilizar un sello) de los sobres.

Según la historia, la ciudad de San Vicente se fundó bajo la sombra del árbol de tempisque en 1635, donde 50 familias españolas que habían sido desalojadas de los municipios de San Cayetano Istepeque, Tepetitán, Santo Domingo y Apastepeque se refugiaron bajo sus ramas.

Estas familias solicitaron al entonces gobernador de la provincias, don Álvaro Quiñónez de Osorio, les concediera fundar un nuevo pueblo en los alrededores del árbol de tempisque.


sábado, 11 de diciembre de 2010

ORDENACION SACERDOTAL EN ILOBASCO, DIOCESIS DE SAN VICENTE. DICIEMBRE 2010

 ¡¡¡ FELICITACIONES A LOS NEO-PRESBITEROS!!!

Hoy sábado 11 de diciembre de 2010, en las vísperas de la celebración en honor a nuestra Señora la Virgen María, en la advocación de Guadalupe, fueron ordenados como presbíteros: Geovanni Rivera y Carlos Sosa. 
La Ordenación Sacerdotal se realizó en la parroquia "San Miguel Arcángel", en la ciudad de Ilobasco. Inició a las 10: 00 a.m., y finalizó a las 12: 45 p.m.
La asistencia del clero fue regular, seguramente por la cantidad de compromisos en este mes. Mientras que si hubo una loable asistencia de laicos y laicas, al mismo tiempo, algunas religiosas de distintas congregaciones. 
El padre Carlos Sosa estará de vicario en la parroquia "El Calvario", Ilobasco y el padre Geovanni, en la parroquia "San Miguel Arcángel", de la misma ciudad.

Pedimos a todos y todas que visitan este blog, orar, apoyar y valorar a los nuevos padres. No olviden que el sacerdocio no es un don solo para el que lo recibe, sino para la comunidad en la cual se desenvuelve, para toda la Iglesia. El sacerdote es un hombre elegido, llamado, pero respetado en su libertad. Es aquel que aún vislumbrando el recorrido en este estilode vida, tiene el coraje, la valentía, de decir "sí", libre, voluntaria y amorosamente, al reto sagrado de pastorear al pueblo comprado con la misma sangre de nuestro Señor Jesucristo.

 De izquierda a derecha: P. Angel (Vicario General), P.Carlos Sosa, Mons. Elías y P. Geovanni.

"Estoy convencido que cuando un sacerdote está en gracia es efectivo en su accionar pastoral. Por eso, ustedes, promuevan el sacramento de la reconciliación, pero mantenganse en gracia, sean los primeros en valorar la confesión" (Mons. Elías Rauda)

 Parroquia "San Miguel Arcángel", Ilobasco.

 Imposición de manos al P. Geovanni.

 Imposición de manos al P. Carlos.

 Oración consacratoria.

 Unción de las manos con el crisma al P. Geovanni.

 Unción de las manos al P. Sosa.

 Los nuevos ministros del Señor revestidos con los ornamentos sacerdotales.

 "Se les envía como pastores a la viña del Señor, no para destruir sino para edificar, tal como lo hemos escuchado en la primera lectura del profeta Isaías. Por eso, se promueven a los idoneos para este servicio. Aunque algún alumno de último año de formación sacerdotal haya terminado sus estudios, pero tiene actitudes contrarias a  lo que se pide para un ministro de Dios o no es confiable por motivos suficientes, no le podemos promover para recibir la ordenación" 
(Homilía de Mons. Rauda).

 Entrega del cáliz y la patena al P. Geovanni.

 Entrega del cáliz y la patena al P. Carlos

 Parte de los asistentes. Nave central del templo.

 Sacerdotes concelebrantes se dirigen a dar el abrazo de bienvenida al presbiterio, a los recién ordenados, como signo de unidad y fraternidad.

 "Aunque un sacerdote esté con estres, dificultades, dolor de cabeza o diarrea, pero si tiene amor, lleva adelante la obra encomendada, sí, por el amor se entrega generosamente al pueblo. Por eso Jesús antes de entregarle su rebaño a Pedro, lo interperla en el amor, la caridad sin limites" (S.Juan 21,15-25)
  (Mons. Elías).

"Ustedes deben ser entendidos en la Sagrada Escritura. En las homilías no se pongan a comentar o a introducirse solo en las realidades sociales, dejando un lado el mensaje de salvación, para eso están los noticieros. Sí, deben introducirse en las realidades sociales, pero iluminándolas desde la fe, colocando la Palabra de Dios como prioridad" (Monseñor).

"La vocación sacerdotal es un don, no un derecho a exigir"
(Mons. Elías)

"El sacerdote debe poseer las tres "S", es decir, santo, sabio y sano"
(Mons. Elías)

  Felicitaciones al concluir la solemne Eucaristía

 P. Geovanni saludando a los invitados

Almuerzo en el salón parroquial

"Ramoncito", el personaje tradicional que no podía faltar a esta fiesta eclesial.

"Esta audacia de Dios, que se abandona en las manos de seres humanos; que, aun conociendo nuestras debilidades, considera a los hombres capaces de actuar y presentarse en su lugar, esta audacia de Dios es realmente la mayor grandeza que se oculta en la palabra «sacerdocio»" (Benedicto XVI)