domingo, 19 de julio de 2015

CELEBRACIÓN DE LOS 25 AÑOS DE LA JORNADA DIOCESANA DE LA JUVENTUD EN LA DIOCESIS DE SAN VICENTE

 
"Estoy orgulloso de ustedes jóvenes, estoy muy contento con ustedes", palabras del padre Agustín Zepeda, responsable de la Pastoral Juvenil Diocesana y estrenándose en su primea Jornada Diocesana de la Juventud. En la homilía que dirigió Monseñor Elias Rauda, quien empezó a saludar en cuatro idiomas, felicitaba y resaltaba la excelente cantidad de jóvenes presentes, la creatividad, el entusiasmo. La Misa concelebrada por trece sacerdotes inició pasadas las 10: 00 a.m., en el Polideportivo de San Isidro, Cabañas. Después de la Misa continuó un bloque de animación, el tema por parte del padre René Maldonado, la entrega de símbolos, en esta ocasión, a los jóvenes pertenecientes a la ciudad de San Vicente. Habían seminaristas, jóvenes de las parroquias y de centros educativos católicos. Se resaltaron las figuras del Beato Monseñor Romero (por primera vez en una jornada juvenil vicentina), San Juan Pablo II y Papa Francisco.
 
En lo personal asistí a esta JDJ 2015 con los seminaristas del Seminario Menor "Pío XII", en calidad de vice-rector. A la hora de la Santa Misa estuvimos confesando y aconsejando jóvenes, junto al padre Daniel y el padre Walter Hugo, antes ya habían estado otros hermanos sacerdotes realizando esta labor. Muchos jóvenes aprovecharon para descargar lo que llevaban por dentro y buscar un motivo para seguir con mayor fuerza en el camino de la vida y en el camino de Dios. "Esto es lo que necesitamos de los jóvenes hoy: jóvenes con esperanza y jóvenes con fortaleza. No queremos jóvenes “debiluchos”, jóvenes que están ahí no más, ni sí ni no. No queremos jóvenes que se cansen rápido y que vivan cansados, con cara de aburridos. Queremos jóvenes fuertes. Queremos jóvenes con esperanza y con fortaleza" (Papa Francisco, a los jóvenes de Paraguay, Julio 2015).
 
Ciertamente había una buena cantidad de asistentes, varios calculan algunos 5, 000 o más. En general, se resalta el entusiasmo, la alegría, la fe, el dinamismo, la creatividad, la amistad, el sacrificio, la liturgia bien preparada y adaptada, sacerdotes acompañando a su rebaño joven... Se desea que se hable sólo de lo bueno, pero las observaciones consideradas negativas o insatisfactorias no se pueden dejar a un lado, si están patente: 1. El tema de la dispersión juvenil es hasta el momento algo insuperable. Habían muchos afuera del lugar celebrativo en concreto. 2. No se debe caer en la trampa de que el evento cubre las deficiencias del supuesto proceso existente a lo largo del año. 3. ¡25 años! ¡Se celebraban 25 años! El estar mencionando a cada momento ese aniversario no se resolvía todo. 4. Se presentó la comisión diocesana de Pastoral Juvenil, ¿Acaso no son nuevos año tras año? 5. Se dice que en nuestra iglesia particular se carece de memoria histórica. Un tema dado en una hora acalorada y desesperante para los jóvenes deja todo un caminar en entredicho... Me quedo solo con esos puntos. Los símbolos fueron entregados a San Vicente, donde será la Jornada 2016. Si somos críticos recordaremos la experiencia de hace 5 años, la cual no es tan alentadora. Se dice apoyémonos unos a otros, apoyemos a las cabezas, pero cuando las cabezas se autoconsideran todo, es casi imposible que colaboremos las partes. Sin ninguna intención de buscar el ensombrecimiento de tanto esfuerzo, parece que la celebración concreta de los 25 años en general, quedaron al final en un marketing o publicidad para cubrir un evento. Aunque con ojos positivos, no descarto que Dios ha actuado y seguirá actuando en la vida personal, familiar y grupal de los jóvenes, a través de estas jornadas, desordenadas o mejoradas.
 
A continuación, unas fotos hechas desde nuestra participación.