martes, 11 de febrero de 2014

TEMA: LOS JÓVENES EN UNA SOCIEDAD SECULARIZADA

Este pequeño tema va dirigido a jóvenes que asisten a la Iglesia, pero que expresan la presión del ambiente social en el que vivimos. Comencemos haciendo una sentida afirmación: Todos respiramos en una sociedad envuelta por la secularización. El proceso secularizante constituye el latido del corazón de la modernidad.

Como no es una exposición sistemática ni con rigor académico, solo daremos unas ideas básicas.  En primer lugar, ¿Qué es el secularismo? El secularismo (de secular) es aquel pensamiento o actuación que es perteneciente o relativo a la vida, estado o costumbre del siglo o mundo y, por tanto, que no tiene órdenes clericales y es ajeno a las prácticas y usos religiosos.

El fenómeno de la secularización, al menos en algunos países, asume cada día con más fuerza la forma de un laicismo, más o menos oficial, radical e ideológico, en que Dios no cuenta, se actúa «como si Dios no existiera», y a la fe se le reduce o recluye a la esfera de lo privado.

Permitanme resaltar la figura del Papa Benedicto XVI en este sentido. El arzobispo Paul Joseph Cordes, alemán y amigo de Joseph Ratzinger desde hace muchos años, está convencido de que Benedicto XVI constituye una «respuesta de Dios» a la expansión del secularismo. En una entrevista concedida a Zenit, el presidente del Consejo Pontificio «Cor Unum», encargado de la coordinación de las instituciones de asistencia de la Iglesia católica, a quien el Papa encomienda la gestión de sus obras de caridad, expresa algunos de los rasgos fundamentales de Joseph Ratzinger. Según algunos observadores, Juan Pablo II fue para el comunismo lo que Benedicto XVI será para el relativismo moral y religioso. Según usted, ¿hasta qué punto es válida esta afirmación? En sus nombramientos, Dios tiene en cuenta indudablemente la vivencia biográfica y las capacidades específicas de sus mensajeros. El difunto Papa, en su juventud y como obispo de Cracovia, había vivido la experiencia dolorosa del comunismo. Y por este motivo combatió enérgicamente contra las fuerzas ateas del régimen. En 1997, fui testigo de cómo dio espacio a su terrible cólera al consagrar la iglesia de «Nowa Huta», que entonces representaba el símbolo de esa lucha. Como obispo de Roma no dejó de luchar ante «reyes y presidentes» en nombre de la libertad y de la dignidad de las personas. Por desgracia, no fue escuchado su ardiente deseo de visitar Rusia y China. El Papa Benedicto XVI, como profesor de Teología, siempre ha transmitido de manera clara y comprensible la verdad de la fe y de la tradición. Formó en la Universidad a futuros sacerdotes y catequistas. Trató de encontrar y difundir en el mundo intelectual los argumentos para una comprensión

Ahora, precisemos lo que transmite el secularismo, para poderlo detectar, desenmascarar y  combatir. Las explicaciones y ejemplos a cada idea no las he puesto por escrito.

Para el secularismo:
-     - La idea misma de Dios aparece como alienante, inútil o imposible. ( cf. Karl Marx, Nietzsche)

-     -    Pensada en un esquema de rivalidad, la idea de Dios aparece como alienante, ya que, hipotéticamente, privaría al hombre de su autonomía y libertad, de su autodeterminación y responsabilidad, por empujar al hombre fuera del mundo, hacia un refugio escatológico.

-     -  En vez de pensar en cambiar el mundo para hacerlo mejor y más humano, el hombre religioso parece limitarse a pasar la vida en una mera contemplación de la eternidad.

-     -  A su vez, la religión parece servir sólo para legitimar un sistema de estructuras históricas o sociales de carácter conservador y patriarcal. Al unirse a la vivencia religiosa, la política se sacraliza.

-     -  En este mundo sagrado y jerárquico falta espacio para la imaginación y fantasía creadoras. Al sentirse legitimadas por una especie de derecho divino, estructuras sociales históricamente anacrónicas se tornan resistentes al cambio.

-      -  Además, no raramente la idea de Dios se presenta también como inútil para mejorar la vida humana, pues las opciones políticas concretas aparecen meramente en un horizonte intraterrestre. Aunque en un segundo momento, en el caso del creyente, tales opciones políticas puedan ser posteriormente legitimadas por una motivación religiosa.


-      -  Por último, supuesto el crepúsculo de la metafísica y la imposibilidad de una verificación estrictamente empírica de los enunciados religiosos, la idea de Dios aparece como imposible de ser pensada, ya que resulta increíble para una consideración filosófica entendida como pura fenomenología de lo social o cómo mero análisis estructural de los juegos lingüísticos en las diversas situaciones humanas.

-      Consecuentemente, la idea de Dios viene a ser considerada como una suerte de fantasma o como un espejismo ilusorio, sin que su eclipse en la conciencia despierte un particular sentimiento de nostalgia.


Todos sin excepción estamos expuestos al secularismo, incluidos los miembros de la Iglesia en todos los niveles. El secularismo invita a despertar la razón (madurez) para superar la fe y principios doctrinales religiosos (infancia), pues, valgámonos de su invitación para potenciar nuestra inteligencia iluminada por la fe, y comprenderemos que es una gracia estar en la Iglesia, pues nos ayuda a descubrir y redescubrir la Verdad que es Jesucristo. Unidos a Jesús Roca firme y sólida, tendremos convicciones claras y una voluntad recta ante los embates del secularismo.