lunes, 23 de junio de 2014

TEMA: LOS TRES PILARES DE UN AUTENTICO MATRIMONIO CRISTIANO



Fiel, perseverante y fecundo, son las tres características del amor que Jesús tiene por la Iglesia, su Esposa, eso podemos constatarlo en el Nuevo Testamento. Y también son las características de un auténtico matrimonio cristiano, tal como lo afirmó el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la Capilla de la Casa de Santa Marta. El matrimonio cristiano está llamado a reflejar el amor de Cristo por su esposa la Iglesia. Por eso, es importante hacer conciencia sobre este fundamento en las charlas prematrimoniales, en la celebración del sacramento del matrimonio y en la renovación de las promesas matrimoniales.

Unas quince parejas, con sus propias historias matrimoniales y de familia, iniciadas hace 25, 50 y hasta 60 años atrás, ante el altar se encontraron con el Papa para agradecer a Dios las metas alcanzadas, el 6 de febrero del presente año. Una escena insólita para la Capilla de la Casa de Santa Marta, que ofreció al Pontífice una ocasión para reflexionar sobre los tres pilares que, desde el punto de vista de la fe, deben sostener el amor de los esposos: fidelidad, perseverancia y fecundidad. Estos tres pilares están unidos entre sí, de tal manera que al caer uno afecta a los otros dos y produce un fuerte golpe al consentimiento contraído el día de la boda. La foto que aparece en este escrito presenta las bodas de oro de una pareja, la cual es un testimonio de que se puede vivir la alianza conyugal, sobre todo, cuando es sostenido por el amor de Dios. 

El Papa Francisco explicó que el modelo de referencia son los “tres amores de Jesús”, por el Padre, por su Madre y por la Iglesia. “Grande” es el amor de Jesús por esta última, afirmó el Papa: “Jesús desposó a la Iglesia por amor”. Es “su esposa: bella, santa, pecadora, pero la ama igualmente”. En lo personal invito a los laicos a estudiar, a investigar lo referente a la historia de nuestra Iglesia Católica. A lo largo de veinte siglos, la Iglesia ha hecho tanto bien a la humanidad, aunque también ha cometido errores, porque la Iglesia está formada por pecadores. ¿A qué viene esto? A que Jesús tendría motivos para renunciar a su esposa la Iglesia, para abandonarla, más no lo hace porque la ama y su amor es sin medida, no se cansa de ella. El Papa Francisco dijo que con su modo de amarla pone de manifiesto las tres características de este amor:
“Es un amor fiel; es un amor perseverante, jamás se cansa de amar a su Iglesia; es un amor fecundo. ¡Es un amor fiel! ¡Jesús es el fiel! San Pablo, en una de sus Cartas dice: ‘Si confiesas a Cristo, Él te confesará a ti, ante el Padre; si reniegas a Cristo, Él te renegará a ti; si tú no eres fiel a Cristo, Él permanece fiel, ¡porque no puede renegarse a sí mismo!’. La fidelidad es precisamente el ser del amor de Jesús. Y el amor de Jesús en su Iglesia es fiel. Esta fidelidad es como una luz sobre el matrimonio. La fidelidad del amor Siempre”.

Siempre fiel, pero también siempre incansable en su perseverancia. Precisamente como el amor de Jesús por su Esposa:
“La vida matrimonial debe ser perseverante, debe ser perseverante. Porque de lo contrario el amor no pude ir adelante. La perseverancia en el amor, en los momentos bellos y en los momentos difíciles, cuando hay problemas: problemas con los hijos, problemas económicos, problemas aquí, problemas allá. Pero el amor persevera, va adelante, tratando siempre de resolver las cosas, para salvar a la familia. Perseverantes: el hombre y la mujer se levantan cada mañana, y llevan adelante la familia”. Invito a recordar la formula libre y consciente dicha uno al otro el día de la ceremonia: - Novio: Yo, -nombre del novio-, te recibo a ti, -nombre de la novia- como esposa y me entrego a ti, y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarte y respetarte todos los días de mi vida. - Novia: Yo, -nombre de la novia- te quiero a ti, -nombre del novio- como esposo y me entrego a ti, y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarte y respetarte todos los días de mi vida.


Refriéndose a la tercera característica, la fecundidad, el Papa observó que el amor de Jesús “hace fecunda a la Iglesia con nuevos hijos, Bautismos, y la Iglesia crece con esta fecundidad nupcial”. En un matrimonio esta fecundidad puede ser a veces puesta a prueba, cuando los hijos no llegan o si están enfermos. En estas pruebas – subrayó Francisco – “hay parejas que miran a Jesús y toman fuerza de la fecundidad que Él tiene en su Iglesia”. Mientras, al contrario – concluyó – “hay cosas que a Jesús no le gustan”, o sea los matrimonios estériles por elección:
“Estos matrimonios que no quieren hijos, que quieren permanecer sin fecundidad. Esta cultura del bienestar de hace diez años nos ha convencido: ‘¡Es mejor no tener hijos! ¡Es mejor! Así tú puedes ir de vacaciones a conocer el mundo, puedes tener una casa en el campo, tú estás tranquilo’... Pero quizá sea mejor – más cómodo – tener un perrito, dos gatos, y el amor va a los dos gatos y al perrito. ¿Es verdad o no esto? ¿Lo vieron ustedes? Y al final este matrimonio llega a la vejez en la soledad, con la amargura de la mala soledad. No es fecundo, no hace lo que Jesús hace con su Iglesia: la hace fecunda”. Hay novios que ya están decididos a contraer matrimonio para “estar en gracia”, para sentirse bien teniendo intimidad, pero no quieren tener hijos, por tanto, quieren aplicar los medios necesarios para evitar un embarazo.


Recordamos a los esposos que su testimonio es clave para los que desean casarse, o están evaluando tan delicado compromiso de por vida o dudan de su perseverancia hasta la muerte. Tanto el buen como el mal testimonio, tiene su repercusión en los interesados, por ello, la conducta de los conyugues es un deber emanado de su consentimiento. Que el Espíritu Santo haga su obra en los matrimonios y en los que se preparan para contraerlo. 

martes, 3 de junio de 2014

EL SUEÑO DE UNA OPCIÓN MISIONERA



Es frecuente escuchar de parte de los cristianos comprometidos o agentes parroquiales, la frase: "Ahora ya no es como antes", que la gente se ha vuelto fría, indiferente, escéptica, ante lo cristiano y eclesial. Incluso en los pastores, en parte, se percibe un intento de evangelizar por diferentes medios, pero con una cota de duda o poniendo un limite hasta donde trabajar, porque no hay motivos para desgastarse tanto. En los inicios del cristianismo observamos su impacto, ahora se pone en tela de juicio la fe cristiana como capaz de impactar, transformar la sociedad. Por eso, es necesario hacer una opción misionera.


Una opción misionera capaz de transformarlo todo

El Papa Francisco en la Exhortación Apostólica "Evangelii Gaudium", en el numeral 27 aclara como ha de ser la opción misionera: "Para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación". Por supuesto que la opción misionera tiene como presupuesto la conversión personal y pastoral. 

Por tanto, la reforma de estructuras que exige la conversión pastoral sólo puede entenderse en este sentido: procurar que todas ellas se vuelvan más misioneras, que la pastoral ordinaria en todas sus instancias sea más expansiva y abierta, que coloque a los agentes pastorales en constante actitud de salida y favorezca así la respuesta positiva de todos aquellos a quienes Jesús convoca a su amistad. Como decía san Juan Pablo II a los Obispos de Oceanía, «toda renovación en el seno de la Iglesia debe tender a la misión como objetivo para no caer presa de una especie de introversión eclesial»". Es interesante que la renovación de la Iglesia esta relacionada con la misión.

La parroquia no es una estructura caduca

En primer lugar, el párroco y si tiene vicarios junto a la comunidad parroquial, deben ser conscientes que la parroquia tiene una gran plasticidad, la cual puede tomar formas muy diversas que requieren docilidad y creatividad misioneras. 

¿Cómo ha de ser una parroquia con opción misionera?
Evangelii Gaudium, n. 28: 
- Esté en contacto con los hogares y con la vida del pueblo.
- No se convierta en una prolija estructura separada de la gente o en un grupo de selectos que se miran a sí mismos. 
- La parroquia es presencia eclesial en el territorio, ámbito de la escucha de la Palabra, del crecimiento de la vida cristiana, del diálogo, del anuncio, de la caridad generosa, de la adoración y la celebración
- A través de todas sus actividades, la parroquia alienta y forma a sus miembros para que sean agentes de evangelización.
- Es comunidad de comunidades, santuario donde los sedientos van a beber para seguir caminando, y centro de constante envío misionero. 

La Diócesis es el sujeto primario de la evangelización

Es el sujeto primario de la evangelización, ya que es la manifestación concreta de la única Iglesia en un lugar del mundo, y en ella «verdaderamente está y obra la Iglesia de Cristo, que es Una, Santa, Católica y Apostólica» (Conc. Ecum. Vat. II, Decreto Christus Dominus, sobre el oficio pastoral de los Obispos, 11). "Es la Iglesia encarnada en un espacio determinado, provista de todos los medios de salvación dados por Cristo, pero con un rostro local. Su alegría de comunicar a Jesucristo se expresa tanto en su preocupación por anunciarlo en otros lugares más necesitados como en una salida constante hacia las periferias de su propio territorio o hacia los nuevos ámbitos socioculturales. Procura estar siempre allí donde hace más falta la luz y la vida del Resucitado" (Evangelii Gaudium, n. 30). Por ello, el Papa Francisco exhorta que "en orden a este impulso misionero sea cada vez más intenso, generoso y fecundo; también, pide a cada Iglesia particular a entrar en un proceso decidido de discernimiento, purificación y reforma. 

El obispo, fomentador de la comunión misionera

La Iglesia Católica es jerárquica, por tanto, hay una cabeza, un líder. Aunque todos tenemos el deber de contribuir a la comunión misionera, el papel del líder diocesano es clave. "El obispo siempre debe fomentar la comunión misionera en su Iglesia diocesana siguiendo el ideal de las primeras comunidades cristianas, donde los creyentes tenían un solo corazón y una sola alma (cf. Hch 4,32)" (EG 31). Y continua el Papa Francisco: "En su misión de fomentar una comunión dinámica, abierta y misionera, tendrá que alentar y procurar la maduración de los mecanismos de participación que propone el Código de Derecho Canónico y otras formas de diálogo pastoral, con el deseo de escuchar a todos y no sólo a algunos que le acaricien los oídos". Esto ultimo es interesante en boca del Papa, por su claridad. Ciertamente, el obispo es el Pastor y puede delegar a un colaborador directo en la pastoral diocesana, pero el punto es hasta dónde debe delegar. Si el colaborador directo sólo busca trabajar con los que piensan cómo él o con los de su "escuela" o con sus apadrinados, crea una división en el trabajo pastoral y no es escuchado por un sector, dígase de la jerarquía diocesana. Quierase o no, en este caso el obispo queda mal, por no reaccionar ante la actitud excluyente de su colaborador directo. Concluye el Papa: "Pero el objetivo de estos procesos participativos no será principalmente la organización eclesial, sino el sueño misionero de llegar a todos".

El papa, consciente de la conversión del papado

Colocamos literalmente lo que el Papa Francisco dice: "Dado que estoy llamado a vivir lo que pido a los demás, también debo pensar en una conversión del papado. Me corresponde, como Obispo de Roma, estar abierto a las sugerencias que se orienten a un ejercicio de mi ministerio que lo vuelva más fiel al sentido que Jesucristo quiso darle y a las necesidades actuales de la evangelización. El Papa Juan Pablo II pidió que se le ayudara a encontrar «una forma del ejercicio del primado que, sin renunciar de ningún modo a lo esencial de su misión, se abra a una situación nueva». Hemos avanzado poco en ese sentido. También el papado y las estructuras centrales de la Iglesia universal necesitan escuchar el llamado a una conversión pastoral. El Concilio Vaticano II expresó que, de modo análogo a las antiguas Iglesias patriarcales, las Conferencias episcopales pueden «desarrollar una obra múltiple y fecunda, a fin de que el afecto colegial tenga una aplicación concreta». Pero este deseo no se realizó plenamente, por cuanto todavía no se ha explicitado suficientemente un estatuto de las Conferencias episcopales que las conciba como sujetos de atribuciones concretas, incluyendo también alguna auténtica autoridad doctrinal. Una excesiva centralización, más que ayudar, complica la vida de la Iglesia y su dinámica misionera". ¿Podría hablarse de sacerdotes  excesivamente centralizados?

La pastoral en clave de misión

La pastoral en clave de misión pretende abandonar el cómodo criterio pastoral del «siempre se ha hecho así» (EG, n. 33).  Papa Francisco: "Invito a todos a ser audaces y creativos en esta tarea de repensar los objetivos, las estructuras, el estilo y los métodos evangelizadores de las propias comunidades. Una postulación de los fines sin una adecuada búsqueda comunitaria de los medios para alcanzarlos está condenada a convertirse en mera fantasía. Exhorto a todos a aplicar con generosidad y valentía las orientaciones de este documento, sin prohibiciones ni miedos. Lo importante es no caminar solos, contar siempre con los hermanos y especialmente con la guía de los obispos, en un sabio y realista discernimiento pastoral". Algunos caminamos solos porque nos creemos los únicos capaces, otros por deseo de protagonismo, otros por falta de claridad formativa, otros por considerarnos excluidos pero con deseos de aportar, por pensar que lo nuestro es lo mejor, en fin, por eso se habla de sueño misionero, porque sería grandioso y efectivo hacer realidad lo expuesto por el Papa, pero conlleva despertar, ponerse en marcha, derribar obstáculos y comenzar a contribuir. Que el Espíritu Santo nos renueve.