domingo, 10 de marzo de 2013

BENEDICTO XVI

SERVUS VERITATIS

El Espíritu Santo suscita a Joseph Ratziger, el cual toma el nombre de Benedicto XVI, en un tiempo donde muchas personas abandonan las verdades objetivas y absolutas, para dar paso a la construcción de verdades subjetivas; en un tiempo en el que hasta los mismos católicos ponen en tela de juicio la doctrina de la Santa Madre Iglesia o la consideran una "imposición de la ortodoxia" (jerarquía); un tiempo en el cual las verdades se sugieren pasen a ser opiniones debatibles. Dios le regala a la Iglesia y al mundo un sacerdote con las ideas claras, con una enseñanza solida basada en el Evangelio y en la Tradición, una verdad fuertemente afincada en la razón iluminada por la fe, por tanto, un camino seguro para el hombre y la mujer contemporáneos. 




Cuando el cardenal Joseph Ratzinger resultó electo, muchos medios de comunicación empezaron a crear una imagen de él a base de sus opiniones, pero después vimos a un Papa distinto a esas opiniones, con unos escritos inteligibles, accesibles, llenos de profundidad tanto para el intelecto como para el corazón. 

Recuerdo que cuando me encontraba en el trienio teológico, leí un libro del teólogo Ratzinger, y realmente tuve que leerlo una vez o dos veces más para comprender el contenido, pues en la opinión de varios es una lectura con necesidad de mucha concentración. Pensé que sus escritos y predicaciones papales serían áridas y hasta abstractas, pero fueron todo lo contrario, han sido luces convincentes para el ser humano y cristiano que desee beber de su cátedra. 




Después de esa avalancha de comentarios en torno a la personalidad del Papa, surgió otra interrogante: Cuando escriba su primera enciclica o documento pontificio, ¿tratará sobre un tema de defensa de la fe o un tema fuertemente intelectual, académico? Y la sorpresa fue que escribió sobre el amor, la caridad (Deus caritas est). Un papa profesor de teología hablando sobre un tema de dimensión operativa y personalista. Por eso es también el Papa de la verdad, porque el amor en sentido pleno siempre es verdadero. Benedicto XVI  hizo ver que el mundo atraviesa por una crisis de amor, porque en el fundamento hay una crisis de verdad, y la verdad es que Dios existe y existe amando, que Él es Amor. 




Obviamente no realizó la misma cantidad de viajes como el gran Juan Pablo II, las circunstancias son más que comprensibles, pero dio la impresión de que Benedicto XVI priorizó sus salidas pastorales fuera de Italia, tocar aquellas sedes de muchas otras o a países influenciados fuertemente por el relativismo y securalismo, pero a donde fue, pregonó y animó en el redescubrimiento de la fe, a recordar la salvación, las verdades últimas del hombre, el dónde se encuentra la verdadera felicidad y paz. 




Otro aspecto a resaltar de Benedicto XVI, es un deseo y capacidad para el diálogo. Por eso es un verdadero intelectual, porque supo como dirigirse a todo tipo de persona, incluido los jefes de estado y políticos. El Papa siempre fue consciente de que la fe debe iluminar las realidades sociales. En todos sus diálogos con los lideres de naciones, estaba presente el anhelo de la paz, la cual es solida en la medida que se construya desde Dios, desde la Buena Nueva. 




Otros aspectos de la personalidad de Benedicto que me han cautivado, es la compaginación entre su alta intelectualidad y su sencillez, humildad. La fidelidad a Dios, a la Iglesia, a la Tradición, a la doctrina. El saber presentar la verdad eclesial al lenguaje y pensamiento del hombre de hoy. El transmitir un mensaje sin violentar la libertad. 




Dios lo bendiga Santo Padre Emérito, campeón de la fe, por su enseñanza y testimonio. Que este año de la fe promulgado por usted, sea un poderoso aliciente, regeneración, para los momentos actuales, las generaciones venideras y el andar del nuevo milenio. ¡Viva el Papa!