domingo, 3 de febrero de 2013

TEMAS PARA EL AÑO DE LA FE 3

"EL CREER EN DIOS NOS HACE PORTADORES DE VALORES"

Tema para impartirlo a los jóvenes

Texto base: Libro del Génesis 12, 1-9.

¿Cuál es el personaje principal de esta lectura bíblica?

¿Qué es lo que le pide el Señor a Abrahán?

¿Cuál fue la reacción de Abraham ante la petición y mandato del Señor?

(Volver al texto bíblico base, pero a manera de narración y usando ejemplos, llevar a la comprensión del mandato y la reacción de Abrahán).

Llegamos a la pregunta central: ¿Por qué Abrahán comprendió claramente la voluntad de Dios y le obedeció? 

“Abrahán, el creyente, nos enseña la fe; y al hacerse extranjero en la tierra, nos indica la verdadera patria. La fe nos vuelve peregrinos sobre la tierra, insertos en el mundo y en la historia, pero en camino hacia la patria celeste” (Benedicto XVI). La fe, estimados jóvenes, nos explica que nuestra existencia tiene un punto de partida, un punto de llegada y un lapso entre los dos. En otras palabras, la fe nos aclara de dónde venimos, para dónde y para dónde Quien vamos, y cómo llegar de un punto a otro; por tanto, hay un movimiento y éste debe ser bien realizado, sino, no se llega a la meta. En palabras doctrinales, todos venimos de Dios y nuestro destino es ir al Cielo, para volver a Dios y nunca jamás sepáranos de Él. Pero para lograr la meta es preciso hacer el recorrido correcto, o sea, ese recorrido es nuestra vida en este mundo. “El cielo es el fin ultimo y la realización de las aspiraciones más profundas del hombre, el estado supremo y definitivo de dicha” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1024). Tengamos presente que nuestra patria verdadera es el Cielo, aquí en este mundo solo estamos de paso. Por eso,  debemos ocupar este mundo y las creaturas de este mundo para ganar el Cielo (cfr. San Ignacio de Loyola, Ejercicios espirituales).

Varios jóvenes dicen que creen en Dios, que esa fe se la inculcaron y nadie se las quitará, y aunque anden en malos pasos afirman su creencia en el Señor. Pero, realmente, ¿en qué consiste creer en Dios? El Papa Benedicto nos lo precisa de una manera práctica: “Creer en Dios nos hace, por tanto, portador de los valores que a menudo no coinciden con la moda y la opinión del momento, nos pide adoptar criterios y asumir comportamientos que no pertenecen al común modo de pensar” (23 de enero de 2013).

Queda claro que creer en Dios no significa solamente aceptar su existencia, sino, mantenerse firme en sus mandamientos y en su voluntad, ante la presión de las modas, de las opiniones, las actitudes del momento (bien puede leer o narrar el texto bíblico de San Mateo 7, 24-27). La fe en Dios, en Jesucristo, no es una moda pasada de moda –valga la redundancia- es la verdad inmutable para todas las épocas y circunstancias. Tener fe en Dios, en Jesucristo, es la decisión que nunca nos hará daño. El mundo actual al ofrecerte modas en el pensar y actuar, contrarias al evangelio, te está ofreciendo un supuesto paraíso en la tierra, quiere hacerte creer que los placeres desordenados de este mundo, son ya el cielo… Por eso, en este año de la fe, queremos recordarte que hay un Cielo como meta, y una tierra, la cual es temporal, pero que si vivimos según la voluntad perfecta e inmutable de Dios, obtendremos la salvación. Y la manera de vivir esa voluntad, es que tú seas un de joven valores cristianos y al mismo, transmisor, portador de ellos a los demás; un joven o una joven, que con su vida demuestren la verdad, la cual no está en las modas ofreciendo verdad y felicidad.

El cristiano no debe tener temor de andar “contracorriente” por vivir la propia fe, resistiendo a la tentación de “uniformarse”. Entre tanto, en nuestras sociedades, Dios ha llegado a ser el “gran ausente” y en su lugar hay muchos ídolos, diversísimos ídolos y sobre todo la posesión y el ’”yo” autónomo. Y también los notables y positivos progresos de la ciencia e de la técnica han inducido en el hombre una ilusión de omnipotencia y de autosuficiencia, y un creciente egocentrismo ha creado no pocos desequilibrios al interno de las relaciones interpersonales y de los comportamientos sociales” (Benedicto XVI, 23 de enero de 2013).

PARA LA REFLEXIÓN GRUPAL

1.    ¿Qué antivalores observas en tu vida personal y en los jóvenes de tu comunidad o lugar?

2.    ¿Cuál es la causa para ti de estos antivalores?

3.  ¿Cómo vivimos la fe como grupo juvenil y de manera individual ante los demás? ¿te consideras un joven que lucha mantenerse firme antes las opiniones o actitudes desviadas de los demás o traicionas tu fe en Dios y haces lo malo que los demás hacen?

4.    ¿Qué valores piensas que necesitan cultivar los jóvenes de tu lugar o comunidad? ¿Qué harás tú para transmitirles esos valores, con la intención de que los vivan?

Después de haberse reunido en pequeños grupos, bien pueden compartir lo reflexionado, y luego se recomendaría, hacer todos juntos un compromiso a manera de oración.

Pbro. Gustavo Romero