domingo, 20 de enero de 2013

ANIVERSARIO SACERDOTAL

"CINCUENTA AÑOS DE FIDELIDAD 
A DIOS Y A LA IGLESIA"

"El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa de Yahvéh, en los atrios de nuestro Dios florecerán. Aun en la vejez fructificarán; Estarán vigorosos y verdes, para anunciar que Yahvéh mi fortaleza es recto, y que en él no hay injusticia" (Salmo 92, 12-15). Este texto bíblico bien puede aplicarsele a Monseñor José Oscar Barahona Castillo, Obispo Emérito de la Diócesis de San Vicente, quien fue ordenado sacerdote el 20 de enero de 1963 y cuya celebración fue ayer en la Catedral de San Vicente (ver: http://pastoralcomunicaciones.blogspot.com/2013/01/obispo-emerito-celebra-cincuenta-anos.html).


Antes del inicio de la Santa Misa (10: 00 a.m.), la Catedral vicentina lucía con una gran cantidad de fieles. Estaba presente la Conferencia Episcopal de El Salvador, los sacerdotes de la Diócesis de San Vicente, diferentes congregaciones religiosas, muchos fieles y algunos medios de comunicación católicos. Ante esto, me surgió un pensamiento: "¿Cuántas personas han venido con alegría y en buen número a regocijarse con Monseñor? Cómo ha atraído tantas personas a su lado en esta ceremonia litúrgica". Hice la conexión con el 14 y 15 de enero, fechas en que se celebra al  "Señor de las misericordias o Señor de Esquipulas", en la Parroquia "El Santuario" de San Vicente, el cual se abarrota de tantos peregrinos. En la celebración del Señor de las Misericordias, aparece como texto bíblico central, una promesa proferida por el Señor Jesús: "Cuando sea levantado en alto, atraeré a todos hacia mí" (Juan 8, 27). ¿Por qué el Señor atrae hacia sí a través de la historia humana al ser elevado en la cruz? Por que su testimonio de Dios y hombre verdadero es convincente. Monseñor José Oscar, representante de Jesucristo el Buen Pastor, atrae por su personalidad, una personalidad que conduce a la relación intima con Dios y todo lo referente a Él. Da gusto celebrar el aniversario sacerdotal de un auténtico hombre de Dios. 


La Ordenación Sacerdotal configura a un hombre con Jesucristo, por tanto, la manera de ser, la identidad de este hombre es ser otro Cristo, el mismo Cristo. Monseñor Oscar, antes de finalizar la Santa Misa de acción de gracias, expresó unas palabras concretas y sustanciales sobre el ser y obrar del sacerdote, su misión en la Iglesia y en el mundo; como dijo después Monseñor Rauda: "Esas palabras son los principios sobre los cuales ha ejercido Monseñor Oscar su ministerio sacerdotal". Monseñor no ha llegado simplemente a cincuenta años, sino que ha llegado como un ministro fiel, feliz de ser sacerdote de Jesucristo. Por eso el testimonio de Monseñor es atractivo, por su fidelidad; su crecimiento como la palmera se ha debido ha eso: por permanecer unido fielmente a Cristo y a la Iglesia, como "los sarmientos a la vid" (cf. Juan 15, 1-8).


Siempre habrá incomprensiones y desacuerdos en el proceder de la vida y pastoral de un sacerdote, un obispo, pero realmente, en Monseñor podemos destacar que siempre buscó obrar, proceder con recta intención; en su tiempo al frente de la diócesis, su preocupación ha girado en torno a la voluntad de Dios y la salvación de las personas. Un hombre de Dios que lucha contra el enemigo malo y sus seducciones. Gracias Monseñor por sus consejos, su entrega, su testimonio de fidelidad... De manera particular, otro motivo de unión con el jubileo de Monseñor, es el que mi grupo fue el último de su gobierno pastoral, por tanto, fue cercano en nuestra formación de seminaristas y en el diaconado. Sigamos orando por nuestro querido obispo emérito, Dios y María Santísima, sus dos grandes amores, lo bendigan abundantemente.