miércoles, 19 de diciembre de 2012

ANIVERSARIO SACERDOTAL


"EL SACERDOTE DEBE SER HOY MÁS QUE NUNCA
UN HOMBRE DE ALEGRÍA"

Hace siete años experimentábamos la alegría de ser configurados con Jesucristo, Cabeza y Pastor, hoy siete años después, constatamos la necesidad del sacerdocio en el mundo contemporáneo, un mundo creativo de alegría, pero una alegría muchas veces como producto de la tristeza o vacío existencial. 

El pasado lunes 17 de diciembre, elevamos una acción de gracias y perdón, en el séptimo aniversario de Ordenación Presbiteral, en el templo parroquial de Nuestra Señora de los Dolores (La Puebla). Nos acompañaron personas de San Vicente, "San José" Verapaz, Sensuntepeque, Ciudad Victoria, los anfitriones y dos personas de Estados Unidos. La Misa duró alrededor de dos horas, con una liturgia bien preparada y un ambiente festivo. Fue presidida por el padre párroco Amilcar y concelebrada por el padre Enrique y su servidor el padre Gustavo. La predicación estuvo a cargo de su servidor, la cual divide en tres temáticas: 1. La alegría por la inminente navidad; 2. La alegría cristiana y la alegría del mundo. 3. El sacerdote, ministro de la alegría en Jesucristo. Al final de la celebración, las personas mostraron su aprecio obsequiando productos propios del lugar y otros dones, lo cual en palabras del padre Enrique, la generosidad y cariño de las personas compromete a ser fieles y mejores servidores del pueblo de Dios. 

Un sacerdote feliz de su configuración con Jesucristo, Cabeza y Pastor, libera de esclavitudes a los demás, esclavitudes que producen tristezas y frustraciones; mientras que la liberación del pecado, el error y del mal produce paz y por tanto alegría. Por eso un sacerdote menos, es una cantidad de personas con posible privación de alegría. El sacerdote está llamado a inspirar alegría, en medio de penas, tristezas, desesperanzas, frustraciones, auto culpabilidades y otras sombras que enredan al ser humano. 

"Cuanto más persevere el sacerdote en la amistad de Dios, más continuará la obra del Redentor en la tierra" (El cura de Ars, Pensamientos, Bernard Nodet, Desclée de Brouwer, Foi Vivante, 2000. 98).

"A los hombres que ya no pueden concebir que Dios sea Amor puro, el sacerdote afirmará siempre que la vida vale la pena ser vivida, y que Cristo le da todo su sentido porque ama a los hombres, a todos los hombres" (Benedicto XVI).

"La religión del Cura de Ars es una religión de la alegría, no una búsqueda morbosa de la mortificación, como a veces se ha creído  “Nuestra felicidad es demasiado grande, no, no, nunca podremos comprenderla” (Nodet, p. 110), decía, y también “cuando estamos de camino y divisamos un campanario, éste debería hacer latir nuestro corazón como la vista del tejado de la morada del bienamado hacer latir el corazón de la esposa” (Benedicto XVI).

"Queridos sacerdotes, pienso también en la enorme diversidad de los ministerios que ejercéis al servicio de la Iglesia. Pensad en el gran número de misas que habéis celebrado o celebraréis, haciendo cada vez a Cristo realmente presente sobre el altar. Pensad en las innumerables absoluciones que habéis dado y que daréis, permitiendo a un pecador ser perdonado. Percibís en ese momento la fecundidad infinita del Sacramento del Orden. Vuestras manos, vuestros labios, se convierten, en el espacio de un instante, en las manos y en los labios de Dios. Lleváis a Cristo en vosotros; habéis, por gracia, entrado en la Santa Trinidad" (Benedicto XVI).

“El sacerdote debe sentir la misma alegría (de los apóstoles) al ver a Nuestro Señor, al que tiene entre las manos” (Santo Cura de Ars). 

"El encuentro con Jesús "da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva" porque en él "encontrarán la fuerza y el valor para avanzar en el camino de su vida, superando así las dificultades y aflicciones" así como encontrarán "la fuente de la alegría" (Benedicto XVI).