lunes, 10 de diciembre de 2012

VOCACIÓN


CONSCIENTE DECISIÓN DE INGRESAR AL SEMINARIO,
FUERA DE UN "ROMÁNTICO" SEGUIMIENTO DE CRISTO

Esta expresión es el resultado de un análisis comparativo entre dos tiempos, en relación con el ingreso al seminario. Ayer finalizaron en la diócesis donde laboro, tres años de poseer un proceso de discernimiento vocacional. El proceso para los que desean ingresar al seminario, dura de julio a diciembre, con convivencias cada segundo fin de semana de mes. En este tercer año, llegaron en julio alrededor de 50 jóvenes ilusionados por el sacerdocio. Pero después de un conjunto de temas y vivencias introductorias sobre la vida del seminario, se hicieron presente en la ultima convivencia 24 jóvenes, y al final de ella, varios expresaron su agradecimiento por el esclarecimiento vocacional, y por tanto, desistir de la idea de ingresar al seminario.

Esta experiencia me ha llevado a recordar el deseo de ingresar al seminario, a finales de los 90' hasta el comienzo de los procesos vocacionales. Haciendo una lectura general de los interesados por ingresar, se podía observar un fuerte deseo de entregarse al Señor siendo sacerdote, un sentimiento desbordante suscitado en retiros espirituales y en otras circunstancias. No se poseía un conocimiento básico sobre las consecuencias de seguir a Cristo o las situaciones divergentes y decepcionantes alrededor del ministerio. La emoción de dejar todo por el Señor, ignorando un futuro de múltiples depredadores. 

Gracias a estos procesos vocacionales, se le ayuda al candidato a discernir sobre su vocación particular en consonancia con la vocación universal de todo cristiano. En un proceso gradual y básico, la realidad es presentada al aspirante, lo cual lo hace consciente de ingresar al seminario, y si toma la decisión, sabe por qué debe formarse y los retos que debe enfrentar. Pienso que es importante en los tiempos actuales, el joven tenga un panorama general del seguimiento de Jesucristo en el sacerdocio. Es duro ingresar con una "actitud romántica" al seminario", y en el futuro por decisiones incorrectas propias y ajenas, hasta la misma vocación cristiana queda expuesta al peligro. "Habéis decidido entrar en el seminario y, por tanto, os habéis puesto en camino hacia el ministerio sacerdotal en la Iglesia católica, en contra de objeciones y opiniones" (Benedicto XVI, 18-Octubre-2010). Incertidumbres y desviaciones siempre habrán, pero posiblemente, si hubieran existido estos procesos donde no existían, otras decisiones más solidas se hubieran tomado.

Seguir a Jesucristo en el sacerdocio es una gracia singular, una entrega con pleno sentido;  ciertamente debe presentarseles atrayente su persona y misión, pero el mismo Maestro resaltó la libertad y la cruz. El Espíritu Santo no deje de iluminar y suscitar hombres generosos, conscientes y valientes para servicio de tan gran ministerio.