sábado, 10 de noviembre de 2012

TEMAS PARA EL AÑO DE LA FE 1


¿QUÉ ES LA FE?

A partir de esta publicación, se intentará brindar a los lectores las catequesis (Audiencia General) del Papa Benedicto XVI, de manera temática, esquematica y hasta "en pildoras", pretendiendo ser una ayuda para la mayor comprensión personal y expositiva, con referencia al Año de la fe, inaugurado el 11 de octubre del corriente año. Estos temas son de caracter formativo, espiritual, pastoral, dirigidos a iluminar y fortalecer la vida del ser humano, sobre su peregrinar terreno hacia la eternidad.

Desarrollo

1. En nuestro tiempo es necesaria una renovada educación en la fe, la cual comprende:
    - Un conocimiento de sus verdades,
    - un conocimiento de los acontecimientos de la salvación,
    - nacida de un verdadero encuentro con Dios en Jesucristo.

2. ¿Qué signos describen el contexto actual social, al margen de la fe? 
    - Crecimiento de un cierto desierto espiritual.
    - A pesar de la grandeza de los descubrimientos de la ciencia y de los éxitos de la técnica, hoy el hombre no parece que sea verdaderamente más libre, más humano; persisten muchas formas de explotación, manipulación, violencia, vejación, injusticia.
     - Cierto tipo de cultura, además, ha educado a moverse sólo en el horizonte de las cosas, de lo factible.
      - Crece también el número de cuantos se sienten desorientados y, buscando ir más allá de una visión sólo horizontal de la realidad, están disponibles para creer en cualquier cosa.

3. El saber de la ciencia, por importante que sea para la vida del hombre, por sí sólo no basta, pues necesita:
    -  Amor,
    -  significado y esperanza, 
    -  un fundamento seguro,
    - un terreno sólido que nos ayude a vivir con un sentido auténtico también en la crisis, las oscuridades, las dificultades y los problemas cotidianos.

4. Partiendo del numeral anterior, ingresamos al campo de la fe, por tanto, ¿en qué consiste la fe?
    -    Es un confiado entregarse a un «Tú» que es Dios, quien me da una certeza distinta, pero no menos sólida que la que me llega del cálculo exacto o de la ciencia.
    - Es un acto con el que me confío libremente a un Dios que es Padre y me ama; es adhesión a un «Tú» que me dona esperanza y confianza. 
      - Nos hace conscientes de que Dios mismo se ha mostrado a nosotros en Cristo; ha dado a ver su rostro y se ha hecho realmente cercano a cada uno de nosotros.
      - Es creer en el amor de Dios que no decae frente a la maldad del hombre, frente al mal y la muerte, sino que es capaz de transformar toda forma de esclavitud, donando la posibilidad de la salvación.

5. ¿En qué consiste, entonces, tener fe?
    - Es encontrar a este «Tú», Dios, que me sostiene y me concede la promesa de un amor indestructible que no sólo aspira a la eternidad, sino que la dona.
     - Es confiarme a Dios con la actitud del niño, quien sabe bien que todas sus dificultades, todos sus problemas están asegurados en el «tú» de la madre.
     - Abandonarme con confianza en el sentido profundo que me sostiene a mí y al mundo, ese sentido que nosotros no tenemos capacidad de darnos, sino sólo de recibir como don, y que es el fundamento sobre el que podemos vivir sin miedo.

6. El valiente testimonio de la fe por parte del cristiano
La confianza en la acción del Espíritu Santo nos debe impulsar siempre a ir y predicar el Evangelio. Como cristianos somos testigos de este terreno fértil: nuestra fe, aún con nuestras limitaciones, muestra que existe la tierra buena, donde la semilla de la Palabra de Dios produce frutos abundantes de justicia, de paz y de amor, de nueva humanidad, de salvación. 

7. ¿De dónde obtiene el hombre esa apertura del corazón y de la mente para creer en el Dios que se ha hecho visible en Jesucristo muerto y resucitado, para acoger su salvación, de forma que Él y su Evangelio sean la guía y la luz de la existencia? 
Nosotros podemos creer en Dios porque Él se acerca a nosotros y nos toca, porque el Espíritu Santo, don del Resucitado, nos hace capaces de acoger al Dios viviente.

8. ¿Por qué el bautismo está en la base de nuestro camino de fe?
- Porque es el sacramento que nos dona el Espíritu Santo, convirtiéndonos en hijos de Dios en Cristo.
- Porque marca la entrada en la comunidad de fe, en la Iglesia.
-  Del bautismo en adelante cada creyente está llamado a revivir y hacer propia esta confesión de fe junto a los hermanos.

9. ¿Por qué la fe siendo un don de Dios es también un acto profundamente libre y humano?
- No es contrario ni a la libertad ni a la inteligencia del hombre (CEC, n. 154).
- Implica y exalta en una apuesta de vida que es como un éxodo, salir de uno mismo, de las propias seguridades, de los propios esquemas mentales, para confiarse a la acción de Dios que nos indica su camino para conseguir la verdadera libertad, nuestra identidad humana, la alegría verdadera del corazón, la paz con todos. 
- Creer es fiarse con toda libertad y con alegría del proyecto providencial de Dios sobre la historia, como hizo el patriarca Abrahán, como hizo María de Nazaret. 
- La fe es un asentimiento con el que nuestra mente y nuestro corazón dicen su «sí» a Dios, confesando que Jesús es el Señor. 
- Este «sí» transforma la vida, le abre el camino hacia una plenitud de significado, la hace nueva, rica de alegría y de esperanza fiable.

10. ¿Qué es lo que requiere nuestro tiempo?
Requiere cristianos:
- Que hayan sido aferrados por Cristo,
- que crezcan en la fe gracias a la familiaridad con la Sagrada Escritura y los sacramentos. 
- Personas que sean casi un libro abierto que narra la experiencia de la vida nueva en el Espíritu, la presencia de ese Dios que nos sostiene en el camino y nos abre hacia la vida que jamás tendrá fin.

Udienza Generale 24 ottobre 2012


"La fede allora è anzitutto un dono soprannaturale, un dono di Dio"