sábado, 13 de octubre de 2012

AÑO DE LA FE: 2012-2013


"ACOGER LA NOVEDAD EN LA CONTINUIDAD"

"El Concilio Vaticano II no ha propuesto nada nuevo en materia de fe, ni ha querido sustituir lo que era antiguo. Más bien, se ha preocupado para que dicha fe siga viviéndose hoy, para que continúe siendo una fe viva en un mundo en transformación" (Benedicto XVI). Esta es una frase sustancial, iluminadora sobre la conexión entre el Concilio Vaticano II y la reciente apertura del "Año de la fe", pronunciada por el Papa, en la homilía de la Santa Misa de dicha apertura.

Quiero compartirles la apertura del "Año de la fe", en la vicaria de "San Vicente". La Santa Misa se celebró en el marco de la fiesta patronal, en honor a Nuestra Señora del Pilar, en la iglesia parroquial del Pilar, San Vicente. La Eucaristía fue presidida por Monseñor José Elías Bolaños, obispo de la Diócesis de Zacatecoluca. Concelebramos diez sacerdotes. La Santa Misa Solemne dio inicio a las 10: 00 a.m. Después de la Santa Misa, se llevaron a cabo las confirmaciones, las cuales fueron un signo para recordar a los presentes, que por este sacramento, los cristianos quedamos obligados "como auténticos testigos de Cristo, a extender y defender la fe con palabras y obras" (Lumen Gentium 11). 

Monseñor Bolaños, en sustitución de Monseñor Elías Rauda, el cual se encuentra participando  en el Sínodo de los Obispos, prácticamente dividió su homilía en tres partes: Sobre la Virgen del Pilar, las lecturas y el año de la fe. Una frase que recuerdo bien es la siguiente: "Una cosa es escuchar y otra creer, en esto consiste el paso de la fe". Finalizada la Santa Misa, pasamos los sacerdotes a deleitar el almuerzo en la casa parroquial. 

 "Hemos visto que la fragilidad humana también está presente en la Iglesia, que la barca de la Iglesia también navega con viento contrario, en medio de tempestades que la acechan y, a veces, hemos pensado: ‘el Señor duerme y se ha olvidado de nosotros'... Esta es una parte de las experiencias de estos cincuenta años, pero también hemos tenido una experiencia nueva de la presencia del Señor, de su bondad, de su fuerza". 

 Monseñor Elías predicando

 Jesucristo, luz de los pueblos

 Icono del Año de la fe

 Fieles asistentes

 El coro

 Monseñor Bolaños y el Vicario Foráneo de la Vicaria "San Vicente"

 Entrega simbólica a representantes de las distintas parroquias
de la ciudad de San Vicente: Biblia y cruz.

 Palabras del párroco

Parte de la fachada de la Basílica del Pilar

"Si hoy la Iglesia propone un nuevo Año de la fe y la nueva evangelización, no es para conmemorar una efeméride, sino porque hay necesidad, todavía más que hace 50 años. Y la respuesta que hay que dar a esta necesidad es la misma que quisieron dar los Papas y los Padres del Concilio, y que está contenida en sus documentos. También la iniciativa de crear un Consejo Pontificio destinado a la promoción de la nueva evangelización, al que agradezco su especial dedicación con vistas al Año de la fe, se inserta en esta perspectiva. En estos decenios ha aumentado la «desertificación» espiritual. Si ya en tiempos del Concilio se podía saber, por  algunas trágicas páginas de la historia, lo que podía significar una vida, un mundo sin Dios, ahora lamentablemente lo vemos cada día a nuestro alrededor. Se ha difundido el vacío. Pero precisamente a partir de la experiencia de este desierto, de este vacío, es como podemos descubrir nuevamente la alegría de creer, su importancia vital para nosotros, hombres y mujeres. En el desierto se vuelve a descubrir el valor de lo que es esencial para vivir; así, en el mundo contemporáneo, son muchos los signos de la sed de Dios, del sentido último de la vida, a menudo manifestados de forma implícita o negativa. Y en el desierto se necesitan sobre todo personas de fe que, con su propia vida, indiquen el camino hacia la Tierra prometida y de esta forma mantengan viva la esperanza. La fe vivida abre el corazón a la Gracia de Dios que libera del pesimismo. Hoy más que nunca evangelizar quiere decir dar testimonio de una vida nueva, trasformada por Dios, y así indicar el camino" (Benedicto XVI, homilía en la apertura del año de la fe).