miércoles, 1 de agosto de 2012

VOCACIÓN


CANTIDAD CRECIENTE DE ASPIRANTES AL SEMINARIO:
¿PRODUCTO DE QUÉ?

Tomando como punto de partida los siguientes datos:
"Los jóvenes y adolescentes constituyen la gran mayoría de la población de América Latina y de El Caribe" (Documento Conclusivo de Aparecidan n. 443.). Nuestro país El Salvador no está exento de está hermosa realidad latinoamericana. 
- La situación de pobreza que mueve a tener una profesión o una entrada para sobrevivir o estar bien económicamente, incluso como se escucha en el ambiente salvadoreño: "De algo hay que vivir, hay que rebuscarse".
- La sensibilidad de los jóvenes por descubrir su vocación (cf. Aparecida n. 433).
- La gran cantidad de profesionales sin trabajo.

Quedándonos con esos mínimos datos y al ver el crecimiento de jóvenes y algunos adultos que se acercan para ingresar a un seminario, surgen las siguientes inquietudes: La cantidad de jóvenes y algunos adultos que últimamente se están acercando con el deseo de ingresar al seminario, ¿es producto de qué? 

Posibles respuestas:
- Obra del Espíritu Santo que suscita el seguimiento de Jesucristo, concretamente en el sacerdocio. 
- La labor de una Pastoral Vocacional Nacional y Diocesana, la cual proporciona un proceso y una promoción abarcante y eficaz.
- Una solución a la crisis económica personal y hasta familiar.
- Deseo fuerte e inquietante de discernir cuál es la vocación propia.
- Por curiosidad de conocer este proceso o "profesión", de la cual no hay grandes cantidades.

Por tener una muestra de botón para analizar, en la primera convivencia del proceso establecido por la Pastoral Vocacional de la Diócesis de San Vicente (2012), se tuvo la asistencia de 50 jóvenes, superior a los procesos de los 2 años anteriores. A esto se suman los 34 seminaristas mayores y más de 20 menores, ya en proceso formativo.

Dios conoce perfectamente las intenciones del corazón humano y va eligiendo a sus ministros, respetando por supuesto las determinaciones humanas, basadas en la libertad. Con esta cantidad de posibles futuros sacerdotes, da pie a pensar que bien se podría cubrir completamente la propia diócesis, prestarse a una correcta distribución del clero nacional y colaborar en otros países necesitados de pastores, asolados por diferentes circunstancias, entre ellas el ateísmo y securalismo.