domingo, 10 de junio de 2012

SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO


LA FORMACIÓN DEBE ACOMPAÑAR
A LA ADORACIÓN Y DEVOCIÓN EUCARÍSTICA 

Al lanzar una mirada hacia y fuera de mi pueblo, comparto  la percepción del Papa Benedicto XVI, quien expresa que "da alegría constatar que muchas personas, sobre todo los jóvenes, están descubriendo la belleza de la adoración, tanto personal como comunitaria" (cf. Ángelus, 10 de junio de 2007). 

La vida cristiana es vida de Iglesia, que tiene su corazón en la eucaristía. No puede haber, pues, vida cristiana sin amor a la eucaristía, y por tanto, de la Iglesia. Estamos llamados a ser hombres  y mujeres que profesan, adoran y se alimentan de la Eucaristía. Indudablemente, el acercamiento a la Eucaristía transforma al ser humano. ´"La Iglesia vive de la Eucaristía. Esta verdad no expresa solamente una experiencia cotidiana de fe, sino que encierra en síntesis el núcleo del misterio de la Iglesia" (Ecclesia de Eucharistia n. 1).« La sagrada Eucaristía, en efecto, contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo mismo, nuestra Pascua y Pan de Vida, que da la vida a los hombres por medio del Espíritu Santo ».(Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Presbyterorum Ordinis, sobre el ministerio y vida de los presbíteros, 5.). Las personas son conscientes tanto de una manera inicial como progresiva, que Jesús mismo está presente en la Sagrada Eucaristía.

Ahora bien, si la persona se acerca a Jesucristo mismo presente en la Eucaristía, para obtener sabiduría, fortaleza y sosiego espiritual, ¿ para qué debe haber formación? ¿No será la formación un estorbo a la devoción eucarística? ¿No será que la formación debilite los sentimientos hacia Jesús Sacramentado?


DIRECTORIO SOBRE LA PIEDAD POPULAR Y LA LITURGIA:
Numero 161: 

La devoción eucarística, tan arraigada en el pueblo cristiano, debe ser educada para que capte dos realidades de fondo:
- Que el punto de referencia supremo de la piedad eucarística es la Pascua del Señor; la Pascua, según la visión de los Padres, es la fiesta de la Eucaristía, como, por otra parte, la Eucaristía es ante todo celebración de la Pascua, es decir, de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús;

- Que toda forma de devoción eucarística tiene una relación esencial con el Sacrificio eucarístico, ya porque dispone a su celebración, ya porque prolonga las actitudes cultuales y existenciales suscitadas por ella.

CUANDO NO HAY FORMACION


Pues bien, es evidente que en la historia de la devoción eucarística, según tiempos y lugares, se han dado desviaciones, acentuaciones excesivamente unilaterales, incluso errores y abusos, unas veces en las exposiciones doctrinales, otras en las costumbres prácticas. Y por eso ahora, al tratar aquí de la espiritualidad eucarística, es necesario que señalemos algunas desviaciones comunes:

- El que el Santísimo se vuelva "algo rentable".
- Una acentuación parcial de la Presencia real eucarística que lleva en ocasiones a devaluar otras modalidades de la presencia de Cristo en la Iglesia: en la Palabra, por ejemplo, o en los pobres o en la misma inhabitación.
- El fomentar una "actitud intimista o espiritualismo capillista", descuidando o minisvalurando la atención pastoral, lo apostólico y misionero.
- Desear estar mucho tiempo en adoración, pero por evitar contaminarse con el mundo, el pretender escapar de la realidad humana, el desinterés por los colaborar en la solución de problemas familiares, comunitarios, sociales y eclesiales.
- El hacer espectáculos sentimentalistas y triunfalistas en torno a la Eucaristía.
- El insistir en una piedad eucarística pero presentar una actitud soberbia, discriminadora, irrespetuosa en el templo y ante el prójimo



"Que la Virgen María, Mujer eucarística,
nos introduzca en el secreto de VERDADERA adoración"