domingo, 28 de agosto de 2011

BREVE REFLEXIÓN


“El que quiera venir conmigo, 
que se niegue a sí mismo, 
que cargue con su cruz y me siga"

Recuerdo que cuando estaba de vicario parroquial en San José Verapaz, el año 2006, me encontraba en una tarde impartiéndole un tema al recién re-fundado grupo juvenil "Juan Pablo II", en el salón parroquial. De repente pasó el padre Ramiro (q.e.p.d.), párroco de Verapaz, se detuvo unos minutos a observar el tema que yo impartía y luego se fue a su cuarto para descansar. 

El siguiente día, el padre Ramiro me decía que valoraba mi intento de formar esos jóvenes, el hacerles presente los pensamientos del Papa Juan Pablo II en sus documentos, pero que olvidaba el fundamento de inicio: conocer, aceptar, amar y seguir a Cristo. Por más que yo exhortará a los jóvenes a seguir ciertas disciplinas eclesiales y parroquiales, sino partía de este postulado: "El que quiera venir conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga", prácticamente, muchos esfuerzos serían por gusto. Más aún, decía el padre que fracasos o desorientaciones de hermanos sacerdotes, provenían del no haber asimilado esa renuncia propuesta por Cristo en el tiempo del seminario. 

Gracias al contacto con la espiritualidad ignaciana-jesuita, he ido y sigo comprendiendo y madurando paulatinamente esa invitación lanzada por Jesús. Es que realmente como decía el padre Ramiro, solo cuando libremente se hace esa opción fundamental por Cristo, la persona actúa por convicción y se entrega totalmente, ya sea sacerdote, religiosa o laico. 

En este texto de San Mateo 16, podríamos decir esta encerrada la sustancia de la vivencia cristiana. Cristo invita a seguirle, a imitarle, a tener sus mismos sentimientos, para ello no obliga, no amenaza. Si libremente invita, es para que libremente se le corresponda, y solo en el amor verdadero se puede dar este paso radical por El. 

Todos estamos invitados a ir detrás de El, pero si optamos por El, no debemos olvidar dos requisitos fundamentales: negarse a sí mismo y cargar con la cruz. Ahora el Papa ha dicho en el Ángelus: " es necesario tomar la cruz para seguir a Jesús, siendo dóciles a la Palabra y dejándose transformar interiormente, para así saber distinguir siempre cuál es la voluntad de Dios”.

Cada persona es libre de tomar su rumbo en la vida, de hecho la Iglesia no hace proselitismo religioso. En el caso de la Iglesia, por la experiencia bimilenaria, sabemos las consecuencias de ser cristianos y cristianas sin haber comprendido, madurado esta opción por Cristo.

Como es una breve reflexión y memoria a la vez, terminó diciendo que toda la vida podemos optar por seguir por nuestros criterios, lo que nos ofrece la mentalidad llamada "mundana", el practicar el llamado "ateísmo práctico", el movernos en la actitud del tener, pero como ha dicho Benedicto XVI hoy en el Ángelus: "el camino para seguir a Jesús y alcanzar la felicidad no pasa por el éxito material sino por tomar la propia cruz".

Que María Santísima nos anime siempre a amar la cruz de su Hijo, es decir, a aceptar libremente en el amor el proyecto salvífico de Dios, su mensaje y su sabia voluntad. Que día a día en palabras de un teólogo, vivamos el "martirio blanco", recordando que "si perdemos o desgastamos nuestro vida por Cristo, la recuperaremos". 

No olvides hermano y hermana, que no estás obligado u obligada  a seguir a nuestro Señor Jesucristo, pero si te perderás abundantes bendiciones, una felicidad garantizada y una comunión eterna con El. Hasta pronto. Muchas gracias y bendiciones.