lunes, 22 de agosto de 2011

TESTIMONIOS IMPACTANTES PARA APRECIAR Y RECORDAR


VIGILIA DE ORACIÓN 
JMJ MADRID 2011
(20 de Agosto)

Este sábado 20 de agosto de 2011, hice el espacio de tiempo, para disfrutar de la vigilia juvenil presidida por Benedicto XVI (aeródromo de Cuatro Vientos), en el canal 57, a modo de retransmisión de 7 a 10 p.m.

En lo personal, a pesar de no haber participado físicamente por movimientos a destiempo, me impactó la vigilia y desde mi asiento ante el televisor la viví. Cuántos testimonios pude observar. Me imagino que el más de millón y medio de participantes en esa vigilia, vivieron una emoción indescriptible e inolvidable.

Como todos ya sabemos, llovió intensamente con vientos incluidos alrededor de media hora, lo cual provocó que su santidad omitiera su predicación, y por lo observado a través de las cámaras telivisivas, hicieron algunas modificaciones improvisadas. 

¿Qué me impactó o que me enseñó lo ocurrido en esa vigilia?

En primer lugar, el que Dios utilice señales o medios para decirnos algo. Según estaban diciendo los comentadores, los metereologos españoles no habían anunciado lluvia en ningún momento, al contrario, un incremento notable de calor. Por eso visto desde la fe, emocionados decían los comentadores que era una lluvia de bendiciones. Decían también que nunca había sucedido algo igual en todas las jornadas anteriores. No dudo en que Dios en su providencia quiso decirnos algunas por medio de esa lluvia inesperada, lo cual queda a merced de interpretaciones personales.

En segundo lugar, al iniciar la fuerte lluvia y al interrumpir su predicación el Papa, llegaron sus consejeros si decidía abandonar el lugar como lo hicieron algunas autoridades en general, pero el Papa permaneció como ejemplo ante los jóvenes que no dejaban de vibrar de emoción. El Papa pienso que si hubiera abandonado el trono (así le llamaban los comentadores), hubiera sido comprensible por varias razones, pero mejor se dejo tapar por paraguas, permaneció sentado ante sus jóvenes hasta al final de la lluvia. Un ejemplo de un pastor que no huye por amor y atención a sus ovejas, Eso los jóvenes lo percibieron y por eso no dejaban de cantar, gritar y moverse. Bendito testimonio.

En tercer lugar, ver al Papa alemán sonriendo y empapándose a pesar de los paraguas que le cubrían. Se me vino a la mente aquellas palabras del Beato Juan Pablo II: "Si a los jóvenes se les presenta a Cristo con su verdadero rostro, ellos lo experimentan como una respuesta convincente y son capaces de acoger el mensaje, incluso si es exigente y marcado por la Cruz" (Novo Millennio Ineunte, 9).

En cuarto lugar, la capacidad del Papa para improvisar y más aun, el reconocerle a los jóvenes su testimonio y ejemplo con dulzura y alegría. Esto provocó más emoción en los jóvenes al sentirse valorados. Según las noticias algunos enfermaron con altas fiebres, pero me imagino que no se habrán arrepentido de ofrecerse al Señor bajo esa tormenta.



En quinto lugar, después de las breves palabras dichas por el Papa en distintos idiomas, al exponer al Santísimo Sacramento para su adoración, los jóvenes por si mismo guardaron silencio orante. No necesitaron que se les estuviera callando, sino que reconocieron de inmediato el respeto debido al Rey de reyes y Señor de señores. Me impactó el ver de rodillas a esa multitud de jóvenes en el aeródromo, con el vapor que subía del suelo mojado. Dejaron a un lado la comodidad y el bullicio... De esto tenemos que aprender algunas personas consagradas, seminaristas y jóvenes laicos en general. Bendito testimonio de fe, amor y sacrificio.

Seguramente habrán más enseñanzas extraídas de dicha vigilia, pero son las cinco más significativas que recuerda su servidor. Hasta pronto y bendiciones.