domingo, 26 de junio de 2011

APORTE DE SEMINARISTAS DE TEOLOGIA


"LA FAMILIA SE REFLEJA EN LA SOCIEDAD"

En el contexto del Primer Congreso Nacional de la Familia, a llevarse a cabo el 25 y 26 de junio del presente año, presidido por Monseñor José Adolfo Mojica, los alumnos del segundo año de teología del Seminario Mayor de la Inmaculada (Diócesis de San Vicente, El Salvador) han elaborado un material que versa sobre la familia, abordado desde la ética filosófica. Lo ponemos a su disposición para su lectura personal, familiar o como temas comunitarios.

Los seminaristas autores del folleto son: Manuel Cruz, Daniel Góngora, Agustín Zepeda y Santos López.

PROLOGO


Hablar de que “la familia es la base de la sociedad” es hablar de algo que conocemos de sobra. Seguramente hemos escuchado esa frase ciento o miles de veces al grado de que ya no nos dice nada. En el mundo de hoy es tristemente común, nos acostumbramos a lo malo: los titulares de los periódicos lo programas de tv, buscan atraer nuestra atención de manera cada vez mas agresiva para transmitirnos las noticias negativas de siempre: han matado a no se cuantos. La violencia es cada vez mayor… a esta sobre dosis de información no siempre viene una respuesta de nuestra parte. Talvez un sobresalto “que barbaridad” que a caso concluya en un resignado “lo malo es que nada podemos hacer”, pero nada mas. Mañana vendrán nuevas malas noticias, otros países estarán en guerra, otros serán victimas de la violencia… y así pasaran las semanas y los años.

La cosa es diferente cuando experimentamos estas realidades en carne propia. Cuando en el alto del semáforo acaso ya entrada la noche, vemos a un niño que vaga por las calles pidiendo algo que comer (¿Qué hace a esa hora lejos de su casa?...¿tendrá hogar?), al tiempo que se fuga del mundo aspirando “pega entre uno otro cambio de luz”; cuando un  familiar cercano ha sido la victima o acaso nosotros mismos; cuando vemos jóvenes, trabajadores, empresarios y todo tipo de gente preocupado por si mismo mientras la nación se hace pedazos.

Si queremos cambiar el mundo ¡debemos comenzar por la familia! Los niños de la calle no estarían ahí si sus papas se hubieran hecho responsables de ellos. Detrás de la vida de los más peligrosos delincuentes hay frecuentemente historias de grandes carencias familiares, la mayor de ella: el amor. Si quiero que en mi comunidad haya valores como la solidaridad, la empatía o el trabajo, eso mismo es lo que tengo que sembrar en mis hijos. Si mi familia es una comunidad de amor, justicia y respeto, mis hijos contribuirán a formar una sociedad igual. Pasará entonces lo mismo que en una reacción en cadenas: el exceso de energía de un átomo contagia al otro que a su ve la transmite a los demás. Mal usado, este principio dio origen a la bomba atómica; ¿Que pasara si lo usamos para la construir la civilización del amor? La clave esta en la familia.

Ing. Andrés Jiménez
Consultor en familia.


LA FAMILIA TRANSMISORA DE LA VIDA

1.             Importancia de la familia
              

La familia, -papá mamá e hijos-, naturalmente establecida por la ley universal, es un tesoro de la humanidad y para la humanidad, ya que es, ante todo, un grupo de personas que constituyen fundamentalmente un puente donde se transporta la vida humana y el trampolín que conecta una generación con otra. Una familia es una comunidad de personas libres que comparten, originariamente un mismo espacio –techo- aunque existan uno de ellos en países lejanos, en un tiempo determinado, desde luego, existen entre ellos, un vínculo inseparable; el de ser semejantes. Veamos ahora a la familia desde una doble perspectiva. Primeramente desde el punto de vista biológico: la familia es la complementariedad de genes, que de la unión de un hombre y una mujer legítimamente unidos, transmiten la vida de un nuevo ser, ésta se convierte esencialmente en la manera de como la especie humana se conserva. Ahora bien, veamos lo otro que es lo fundamental en la transmisión de la vida del hombre. En la familia no se trata simplemente de conservar la especia humana, correspondiendo a la atracción natural de un sexo opuesto en cada individuo, ni de una mera transmisión de genes a las nuevas generaciones. Eso constituiría una pobreza extrema en la naturaleza de las personas, dotadas de inteligencia y voluntad. Se trata de la transmisión que infunde un mismo sentir, y un mismo pensar. A diferencia de la primera, que crea hombres biológicos, la segunda crea personas libres, ya que es la transmisión del espíritu humano a las nuevas generaciones. Sin embargo, ambas perspectivas se complementan. Esto es muy significativo para la vida humana, ya que es una comunidad de personas libres, autónomas unidas estrechamente por vínculos familiares y no una simple relación de genes.

En un sentido más específico, la familia se convierte en guardiana y gestora de la vida, desde la doble perspectiva; ella tiene la llave de la vida, la familia es la cuna que esta detrás de la personalidad de cada hombre. Nadie, que no sea la familia, puede apropiarse totalmente de esta realidad.  Por eso, cada hombre en el planeta entero refleja la familia de la cual procede, de ahí proviene que, cuando se investiga la vida de un personaje, no debe faltar, la familia de la que procede. Las otras influencias, las cuales, son las escuela, los amigos, la Iglesia, etc. Pasan a un segundo plano.

En fin, para concluir este punto, debemos reafirmar que la familia, es una comunidad de personas que se dan identidad mutuamente en cada individuo y en toda la faz de la tierra.

2.            El significado de un hijo para la familia.



Pasemos ahora a una segunda etapa, a la llegada de un hijo en la familia. Cuando una pareja de recién casados recibe por primera vez la llegada de un hijo, por lo general, siempre tiende a haber una inmensa alegría, y cada uno busca afanosamente todo lo necesario para el bebe, ¡que los juguetes!, ¡que los Herbert! ¡Que el nombre! etc. Y todos los pensamientos se encaminan a la idea de una nueva experiencia, la de ser padres o causantes de la existencia de una nueva creatura, ya que meses antes solo era una posibilidad o una mera imaginación, ahora esa posibilidad  se ha concretizado en esa creatura, que lo único que sabe hacer es llorar y alimentarse, y todas las cosas en el hogar se ordenan en torno al bebe. Sin embargo, en esa creatura, se envuelve un grandioso milagro. Ese niño esconde unas potencias grandiosas y maravillosas que le son propias de  persona, pues es persona, y en torno a ella giran muchos elementos que es necesario detenerse a contemplar, primero hay que reconocer que ese bebe posee desde ya unos deberes y unos derechos que deben respetársele y promocionársele, presentamos algunos de ellos:
a. La vida: es el principio fundamental de todo ser humano. Ninguna persona, tiene la potestad de atentar legítimamente contra la vida de sus semejantes, ya sea antes durante o después del parto.
b. Vida digna: no solo darle la vida, sino promocionarle lo básico, para vivir dignamente como persona. Aquí entra el derecho a la alimentación, al vestuario, y a la educación.
c.  Expresarse libremente: el ser humano tiene derecho a expresarse libremente, desde que es un niño, con su llanto. Nadie tiene la potestad de callarlo o ignorar ese llanto, ni siquiera sus padres. De igual forma en su desarrollo, tiene el mismo derecho.
d. Libertad de conciencia: no se le ha de imponer ninguna forma de pensamiento ni se le debe encasillar con prejuicios, sino debe encontrar los medios para poder formarla.
e. A la libertad: los padres no pueden apropiarse de sus hijos como  sirvientes o quienes deben hacer los mandados.
Así también derecho tener protección, recibir formación, tanto humana, como religiosa, a tener un hogar en orden, tener derecho a manejar sus propios bienes. Etc.
En fin, Presenciar el milagro de un hijo significa ante todo, considerarle sus derechos, más que como hijos, como personas.

3.            La familia, formadora de personas libres.


Durante toda la historia de la humanidad, el hombre construye y destruye, sin significar nada, simplemente para continuar un desarrollo material, en el caso de la familia, ésta constituye una verdadera comunidad de amor, fuente de vida para un desarrollo moral y espiritual en las presentes y futuras generaciones, la familia es la base del amor, única cuna donde nacen grandes personas, en la familia se construye a partir del amor.

Para los padres, formar a sus hijos en la libertad, requiere de mucho esfuerzo, dedicación y paciencia, pero sobre todo, que ellos mismos sean personas responsables y verdaderamente libres, ya que no se consigue sino en el progreso, acompañado en cada etapa de desarrollo físico y psicológico de los hijos. Educar a los hijos en la libertad es semejante a cultivar una planta, que si la descuidamos, crece torcida, de igual forma un hijo, si se olvida educarle o enseñarle a autoformarse, crece torcido y difícilmente se le puede enderezar. Por ello,  recibir la llegada de un nuevo ser a la familia, no significa adquirir una ganancia de un nuevo obrero o simple empleado, o llegar incluso a mantener la idea de que los hijos son un producto, o a la inversa un estorbo, sino, es un alguien a quien he de valorar como una realidad autónoma, es decir, no manipulable. Los padres de familia son los responsables de formar a sus hijos en la libertad. Esta responsabilidad no es sinónimo de un rol que ha de cumplir en un determinado tiempo, sino, algo que se relaciona con su esencia, la paternidad. La familia es formadora de personas libres, al tiempo que “los hijos deben crecer en una justa libertad ante los bienes materiales, adoptando un estilo de vida senillo y austero, convencidos de que: el hombre vale más por lo que por lo que tiene”[1]  en la manera que le educan en hacer el bien, y evitar el mal,  es libre quien hace el bien por si mismo. 

Conclusión

                Hemos pretendido, tratar un poco acerca de la transmisión de la vida del espíritu de los padres a los hijos, sin separar la transmisión biológica, de como respetarle sus derechos. Ahora es importante concluir, que la mejor forma de formar  a los hijos en valores es, más que con palabras, con el testimonio, es decir, que los hijos al ver a sus padres se conviertan en verdaderas personas libres, por tanto, el que con personas libres ande, a ser libres aprenderá. Y de tal árbol tal astilla.


Autor: José Manuel Cruz Rojas


LA FAMILIA Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL


Recuerdo, que hace algunos años una compañía de aparatos electrónicos presentó un anuncio navideño que me parece simpático para mostrar el impacto que provoca los medios de comunicación en la familia. El corto muestra una familia completa, abuelos, padres e hijos, reunidos en la misma habitación, y cada uno conectando  un aparato. Uno escucha música con los audífonos, otro ve la televisión, otros se entretiene con un videojuego en su celular, quien con la computadora etc. Un titular sobre la imagen recita el adormecedor mensaje navideño de la compañía para las familias: "Paz en la tierra". Esta es la triste paz familiar de nuestra cultura actual: cada uno inmerso en su mundo virtual y ajeno a los demás.

valores mas auténticos.
Este es el panorama familiar actual. Ante una invasión de los medios de comunicación que si bien es cierto, que al hacer buen uso son fuente de progreso y bienestar en todos los niveles,   provocan al usarlos incorrectamente una herida difícil de sanar: como la violencia, desintegración familiar, la promiscuidad sexual, el consumismo, el placer y el reducir al mínimo esfuerzo los ideales por los que todos debemos luchar. Creando en los usuarios una cierta dependencia debido a que  los estilos de vida, las actitudes y los criterios de valoración que los medios de comunicación difunden, mientras informan o entretienen, ejercen una influencia, para bien y para mal, mayor incluso a la de la misma familia o la escuela. Muchos  mensaje transmitido por cerebros auxiliares (vídeos, walkman, game boy, etc) inducen a conductas adictivas, como la bulimia, la anorexia la adicción a las drogar y las relaciones de parejas a temprana edad que sin profundización terminan imponiéndose como modelos de progreso”[2].  Y los niños y jóvenes al no estar instruidos son presa fácil para ser atraídos.

La familia es la principal responsable de la educación. “Por el bien de sus hijos, los padres deben aprender a poner en practica su capacidad de discernimiento como telespectadores , oyentes y lectores dando ejemplo en sus hogares de un uso prudente de los medios de comunicación social”[3]  y enseñar a que  esta debe racionalizarse y ayudar a sus hijos a crear criterio claros sobre que deben aceptar o no y el contenido de los diferentes mensajes que los medios lanzan al espacio; ya que estos son presa fácil para ser absorbidos por el ambiente que pretender crear con las diferentes programaciones. Esta educación debe incluir todas las verdades sobre Dios y sobre el hombre de modo que puedan los niños y jóvenes crear criterios propios razonables y ser educados hacia la libertad. Los medios de comunicación masivos como la televisión, la radio  y el internet muchas veces manipulan la verdad, esto es sumamente peligroso, pues crean corrientes de pensamiento basados en criterios no objetivos olvidando lo que ennoblece, hace grande y bello al ser humano es decir sus 
Las redes sociales como el twitter, el Facebook y otros, están acaparando la atención de los niños y jóvenes y ponen en peligro muchas veces la integridad física y psíquica principalmente de los niños, además,  El estar tan influenciados por los medios de comunicación, los miembros de la familia pierden la capacidad de asombro; es decir que nos cuesta darnos cuenta que cada atardecer es diferente, ni siquiera nos fijamos en el; no disfrutamos el estar juntos en familia o damos por supuesto el amor de nuestros seres queridos y lo peor nos acostumbramos a lo malo: los titulares de los periódicos, los programas de tv, que tratan de atraer nuestra atención de manera cada vez mas agresiva para transmitir la noticia negativa de siempre.

Seguramente habrás escuchado decir “La familia es la célula básica de la sociedad” o “como está la familia está la sociedad”, la cruda realidad de esta frase es la vez alentadora, ya  que, si queremos mejorar nuestra sociedad debemos comenzar por la familia. Los grandes líderes del mundo, positivos como El Beato Juan Pablo II o negativos como Hitler  ha tenido una familia; Los pandilleros y delincuentes no estarían ahí si hubieran tenido alguien que se responsabilizara de su formación. Detrás de los mas peligrosos delincuentes están frecuentemente grandes carencias familiares; y por supuesto, la influencia de los medios de comunicación. Si queremos mejorar la sociedad, que hayan valores como la solidaridad, el trabajo, pues eso mismo debemos cultivar en nuestras familias. La clave está en la familia. Para finalizar esta parte, debemos recordar lo que dice el apóstol Pablo: Todas las cosa me son lícitas, más no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna (cf. 1 Corintios. 6: 12). Podemos hacer uso de la televisión, otra cosa muy distinta, es que la televisión termine usándonos.
Si logramos revestirnos de una mentalidad crítica, exigiremos “el indudable beneficio que los medios de comunicación social han puesto para el progreso y unidad del genero humano en su labor de informar y enjuiciar, recrear y dar vuelo ala fantasía creadora, enseñar e instruir, orientar y preservar valores haciendo posible, en fin, una convivencia enaltecida. Pero esa trasmisión de noticias y juicios de acontecimientos debe, ante todo, mirar al verdadero e integral beneficio del hombre mismo”.[4]  Entonces podrá ser de  utilidad en términos de entretenimiento y aun cultural; De lo contrario, terminará siendo un instrumento que irá destruyendo nuestras familias.

Autor: Agustín Ernesto Zepeda Murcia


LA FAMILIA, CONSTRUCTORA DE PAZ SOCIAL


La familia es lo primero en la sociedad, es el origen de ella, es la que tiene la tarea primaria en la transmisión de la vida, de la educación tanto cultural como moral, entre otras cosas que no debemos hacer de lado.

Para comenzar, partimos de la importancia de ella como célula vital de la sociedad, para alcanzar un fin que no es examinado de manera individual sino de forma colectiva.

¿La crisis de la sociedad actual es consecuencia de la ausencia de ciudadanos bien formados? ¿O viceversa? La crisis violenta que atraviesa el país, podría ser  atribuida, en mi opinión personal, a la ausencia de un sólido sistema educativo que garantice la formación de ciudadanos preparados académica y moralmente, lo cual comienza en las familias que son transmisoras de paz y a la que poco se le promueve en esta línea.

“La tarea educativa tiene sus raíces en la familia, como ha recordado el Concilio Vaticano II: “puesto que los padres han dado la vida a sus hijos, tienen la gravísima obligación de educar a la prole, y por tanto, hay que reconocerlos como los primeros y principales educadores de sus hijos. Este deber de la educación es de tanta trascendencia que, cuando falta, difícilmente pude suplirse”. La familia es, por tanto, la primera escuela de las virtudes sociales, que todas las sociedades necesitan.”[5]
“Con el hecho de decir, que la familia es la primera formadora de personas, no se quiere decir, que sea la única y exclusiva, comunidad educadora, sino que, esta tiene relaciones con otras fuerzas educadoras que le son de mucha ayuda”, como lo son los centros educativos, las iglesias, u otros, pero su labor como ya se dijo, es secundaria, en relación con la familia, esta es la principal fuente de donde emanan o deben transmitir valores, porque como dijo Víctor Hugo: “La familia es el espejo de la sociedad”.[6]

No se puede construir una sociedad democrática con libertad y justicia si no se logra formar la conciencia de los ciudadanos. Esta formación debe estar centrada en la práctica de los valores cívicos y morales, cultivados desde la niñez, en la familia.


En cuanto a la transmisión de valores culturales, expresa el programa de Naciones Unidas para el Año Internacional de la Familia que “en el sentido más amplio, la familia  puede ser y es a menudo efectivamente una institución que educa, forma, motiva y ayuda a sus miembros, y de este modo, invierte en su expansión y aporta una contribución preciosa al desarrollo”, el cual incluye la paz desde luego.


¿Qué función debe cumplir la familia actual en la formación de valores? Sin lugar a dudas, la numero uno. Entonces el compromiso moral de la familia es grande porque es la formadora de los futuros ciudadanos de paz o de los futuros corruptos de guerra.

Los valores nos orientan en la vida, nos hacen comprender y estimar a los demás, pero muchas veces obtenemos tan poco éxito en la organización y gobierno de nuestra familia que se fracasa en la educación de los hijos, y la transmisión de valores se torna difícil de inculcar, más aún, si la sociedad misma sabe o más bien no quiere saber que en la promoción de la familia esta la solución, entonces… ¿Cómo se podrá transmitir valores?, si lo hará, pero con gran dificultad y “las sociedades que hablan contra la familia no saben lo que hacen, porque no saben lo que deshacen.” (Cf. G. K. Chesterton.), por lo tanto, en el proceso de formar ciudadanos virtuosos, la familia desempeña una función primordial. La familia es un invaluable agente educador, formador de valores ciudadanos.


Para concluir: se nos es fácil dejarnos llevar por la impresión de que la tarea del profesor o escritor  influye más en los alumnos o lectores por la cantidad de miles de personas a los que ellos se dirigen. Bien, pero ¿a cuántos forman realmente ese profesor y ese escritor? Una madre tiene a su cuidado tres, cinco, diez o más hijos; y puede hacer de ellos una verdadera obra de arte, una maravilla de educación, de equilibrio, de comprensión, de sentido cristiano o humano y ciudadano de la vida, de modo que sean felices y lleguen a ser realmente útiles a los demás»… que es en definitiva lo único que cuenta.

Parece que la paz ya ha caído dentro de lo que conocemos como “cuidado, esto esta en peligro de extinción”, ¿será cierto o simplemente se trata de una simple formula lingüística que no nos debería preocupar? En la familia nacen los ciudadanos, pero, si la paz esta en peligro de extinción, ¿qué tipos de ciudadanos se esperan? ¿Y cómo se ha de esperar a que se formen? La función social de la familia no puede reducirse a la acción procreadora sino también formadora de personas con proyección social, para el verdadero desarrollo de una nación, en la cual esta implícita la paz.

¿La sociedad quiere  el éxito en todas sus empresas y proyectos? He aquí la formula: la familia. Forme a la familia, y una manera de formarla principalmente es no deformándola. Los medios para conseguir el éxito ya sabemos donde encontrarlos: en ella, no en otro lugar; y cuando se perfeccione el hombre, entonces se perfeccionará la sociedad y el mundo. “Todo que es necesario para el triunfo del mal, es que los hombre de bien no hagan nada”.  Edmund Burke

 
Autor: Santos Daniel Góngora Mejía


EL AMOR, PRINCIPIO Y FUERZA DE COMUNIÓN EN LA FAMILIA

El lugar donde todo inicia para la persona es la familia, ella marca una huella en el hombre que siempre estará presente en toda su existencia. Esto nos hace comprender que es tan crucial que haya familias con criterios sólidos sobre el respeto a la persona y a todos los valores fundamentales de la vida humana.

En la actualidad esta institución está siendo minada por una serie de ideas hedonistas, consumistas, relativistas provenientes de corrientes filosóficas que degradan al hombre. Y ¿en qué se traducen estas influencias? En una mentalidad anti vida, que aboga por el aborto y la anticoncepción, en desintegración familiar y pérdida de las relaciones que forman familias equilibradas.

“En la base de todos estos fenómenos negativos está muchas veces una corrupción de la idea y de la experiencia de la libertad, concebida como una fuerza de autoafirmación, no raramente contra los demás, en orden al propio bienestar egoísta”[7]. Viendo una sociedad así, bajo las presiones derivadas, sobre todo de los medios de comunicación social, las familias no siempre han sabido ni saben mantenerse inmunes del oscurecimiento de los valores fundamentales.

Ante toda la crisis que se vive, vale la pena proponer el amor como medio esencial para empezar a salir a flote ante tanto problemática.

En la familia es en donde se hace posible el amor, el amor sin condiciones. Los padres que inician la familia con una promesa de amor quieren a sus hijos, porque son sus hijos, no en razón de sus cualidades. Es en el seno familiar donde cultivamos lo humano del hombre, que es el enseñarle a pensar, profundizar, reflexionar. Es en el ámbito de la familia donde el hombre aprende el cultivo de las virtudes, el respeto que es el guardián del amor, la honradez, la generosidad, la responsabilidad, el amor al trabajo, la gratitud, etc. La familia nos invita a ser creativos en el cultivo de la inteligencia, la voluntad y el corazón, para poder contribuir y abrirnos a la sociedad. El amor de la familia debe trasmitirse a la sociedad.

La principal crisis de la sociedad es la pérdida del amor, y si este hace falta, falta todo lo demás, ya que “el hombre no puede vivir sin amor. Permanece para sí mismo un ser incomprensible, su vida está privada de sentido, sino le es dado el amor, sino se encuentra con el, sino lo hace propio, sino participa en el activamente”[8].

“El amor todo lo vence”[9], todo lo da y no escatima esfuerzos por hacer que el otro alcance la perfección humana, quien lo tiene lo tiene todo.  El amor es el principio y fuente creadora, porque el hombre existe y tiene razón de ser. El hombre existe para amar y el amor es su realización total. Todas las manifestaciones del ser humano hacen patente esta tendencia: el amor es lo que identifica a la persona, la capacidad de amar es exclusiva del ser humano.


El vínculo entre las personas debe ser el amor, el principio interior, la fuerza permanente y la meta última para vivir, crecer y perfeccionarse. El trato en la convivencia familiar es el espejo que refleja el grado de amor que se ha alcanzado en cada uno de sus miembros, solo basta con dar un vistazo a como trata el hijo a sus padres o viceversa,  para darnos cuenta si el amor ha sido puesto como prioridad que da conexión a toda la familia.

¿Por qué será que en la actualidad los hijos no responden a sus padres con un espíritu de servicio y apoyo? La respuesta, sin duda, se encuentra en la educación que éstos recibieron de sus progenitores, el cuidado con que fueron formados, no solo en teoría sino en cuanto a testimoniar con acciones y palabras la donación al otro, como este se merece. Si los padres dieran la importancia necesaria a estas afirmaciones no tendrían dificultades en cosechar lo que han sembrado en la infancia de sus hijos. Las muestras de afecto son importantes como lo es de necesario el proveerles lo material. “Esta experiencia de amor gratuito les ayuda a estimarse como persona y estimar a los demás como seres de su misma naturaleza”[10].

“La familia es el primer ámbito de sociabilización y de personalización, porque es donde la persona aprende un lenguaje, comienza a captar los valores morales y donde, de modo más radical, comienza a comprender su valor personal al ser amado por si mismo”[11].

El amor es el motor que mantiene a la familia unida y constituye el principal alimento para el crecimiento y desarrollo de los hijos, como para la relación de pareja. Si se inserta en las relaciones familiares y se toma como base para proyectarse sobre las demás dimensiones, “teniendo en cuenta que en la entrega de los unos por los otros está la plenitud del la familia”[12] de esta manera se llegará a formar familias como el mundo necesita.



Autor: Santos Heriberto López López

CITAS BIBLIOGRÁFICAS:


[1] Salvador Gómez Yánez; “educar hacia la libertad”  Editorial católico, El Salvador, segunda edición 2005 p. 13
[2] Psychologie et vie spirituelle. Pag. 37
[3] Consejo para las comunicaciones sociales La Iglesia y la ética en internet, pag. 33
[4] Ricardo Sada F. Curso de ética general aplicada pag. 146
[5] Exhortación Apostólica: FAMILIARIS CONSORTIO. Juan Pablo II
[6] Ibíd.
[7] Juan Pablo II, Exhor. Apóst. “Familiaris consortio”, nº 6
[8] Juan Pablo II, Cart. Enc. “Redentor hominis”, nº 10.
[9] Benedicto XVI, “Deus caritas est”, nº 4
[10] José Ángel García Cuadrado, “Antropología filosófica”, EUNSA, 5º edición, p. 172
[11] Ibid.
[12] Cf. Ángel Rodríguez Luño, “Ética general”, EUNSA, 5º edición, p. 206

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Comisión Episcopal de Familia

Provincia de El Salvador

Oración por la Familia

¡Oh! Dios que eres Padre de misericordia, que vives, sufres, sueñas, ríes con cada uno de tus hijos. Dirigimos hacia ti nuestra mirada para bendecirte y agradecerte por tu · presencia misericordiosa, sutil, a veces imperceptible, pero siempre maravillosa entre nosotros tus hijos. Abrimos nuestro corazón para expresarte nuestro dolor ante tanta violencia, tanta injusticia, tanta muerte. Abrimos nuestro corazón para expresarte nuestro dolor ante Cuadros dramáticos de abandono, enfermedad, soledad, división y sufrimiento de nuestras familias. Abrimos nuestros corazones para pedirte que nos perdones, nos purifique, nos limpies de toda maldad, de toda indiferencia.
Ponemos en tus manos generosas todos nuestros anhelos y proyectos. Toda lucha, el trabajo y la esperanza de muchas familias que resisten pacíficamente y buscan condiciones de justicia para construir una vida digna. Ayúdanos a descubrir cada día, que vale la pena seguir construyendo la paz desde nuestras familias para crear un mundo nuevo.
Danos la gracia de ver cada amanecer como una oportunidad para vivir y construir, para amar y para servir. Permítenos sorprendernos en cada momento de nuestra historia con la triunfante vida que se impone sobre el dolor y la muerte. Haz que por intercesión de la Sagrada Familia alcancemos la paz verdadera para El Salvador. Amen.