domingo, 19 de junio de 2011

REFLEXIONANDO UN POCO


"PLAN PASTORAL DIOCESANO,
¿REFLEJO DE LA COMUNIÓN INTRATRINITARIA?"

En el Documento de Aparecida, numeral 169, encontramos: "La Diócesis, presidida por el Obispo, es el primer ámbito de la comunión y la misión. Ella debe impulsar y conducir una acción pastoral orgánica renovada y vigorosa, de manera que la variedad de carismas, ministerios, servicios y organizaciones se orienten en un mismo proyecto misionero para comunicar vida en el propio territorio". 

Ahora que celebramos la Solemnidad de la Santísima Trinidad, se me viene a la mente el caminar del Plan Pastoral Diocesano, desde sus inicios hasta la actualidad. En la última presentación magistral que hizo sobre ello el padre René Maldonado, vicario episcopal de Pastoral, en la reunión de clero (junio), nos hizo ver todo un plan orgánico, unitario y vigoroso , tal como lo pide Aparecida. Después de la presentación, el padre Juan Vicente Chopín, único comentario entre el clero, públicamente apoyaba el Plan  por parecerle convincente.

Después de la presentación del proyecto en marcha del Plan, veo una unidad. El padre René nos dijo que para que este Plan maravillosamente descrito y presentado funcione "debemos meternos todos, completamente todos". Realmente, esa es la clave para sacarlo adelante, para la mayor gloria de Dios y el bien de nuestra iglesia particular. Aunque reflexionando también me pregunto: "nos están diciendo que nos metamos todos, pero ¿hasta que punto nos permitirán que entremos todos..."?

"Porque un proyecto sólo es eficiente si cada comunidad cristiana, cada parroquia, cada comunidad educativa, cada comunidad de vida consagrada, cada asociación o movimiento y cada pequeña comunidad se insertan activamente en la pastoral orgánica de cada diócesis" (Aparecida 169).

Seguramente costará al inicio la aplicación del Plan, por padres que "ya están hechos", por existir criterios pastorales bien fijos, por lagunas pastorales, por la poca familiaridad desde el Seminario, por considerarse como "mucha paja", etc., lo que si es cierto es que este el camino que debemos seguir en la diócesis:  "El  misterio  de  la  Trinidad es la fuente, el modelo y la meta del misterio de la Iglesia: “un pueblo reunido por la  unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”, llamada en Cristo “como un sacramento, o signo  e  instrumento  de  la  íntima  unión  con  Dios  y  de  la  unidad  de  todo  el  género  humano. La  comunión  de  los  fieles  y  de  las  Iglesias  Particulares  en  el  Pueblo  de  Dios  se  sustenta  en  la  comunión con la Trinidad" (Aparecida, n. 155).

Recuerdo cuando fui vicario parroquial del padre Ramiro Valladares (Q. E. P.D.), en San José Verapaz, que su intención en el año 2006 era "revitalizar la parroquia", me dio un material para que ambos estuvieramos en sintonía. Con la enseñanzas del padre y del material bibliográfico, comprendí que la parroquia, para crecer y revitalizarse debe sustentarse en el modelo y la comunión con la Santísima Trinidad. Esto es valido para la diócesis también, porque es la concreción de la Iglesia Comunión.

Que la Iglesia entera, la diócesis, las parroquias, los seminarios, las familias, en fin, todos seamos reflejo de la Trinidad Santa. Bendiciones para todos y todas.

"El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son uno, porque Dios es amor: el Padre da todo al Hijo; el Hijo recibe todo del Padre con reconocimiento; y el Espíritu Santo es como el fruto de este amor recíproco entre el Padre y el Hijo" (Benedicto XVI, San Marino, 19-junio-2011).