domingo, 12 de junio de 2011

PENTECOSTES, DÍA DEL SEMINARIO

"EL ESPÍRITU SANTO ES EL GRAN PROTAGONISTA 
EN LA FORMACIÓN SACERDOTAL"

En este día en que la Iglesia celebra la solemnidad de Pentecostés, también tradicionalmente se festeja el día del Seminario, la institución formativa de los futuros pastores de la grey del Señor. 

A sus primeros sacerdotes, Jesús les prometió el Espíritu Santo, precisamente para que les enseñara todo y les recordara todo lo que él les había dicho (cf. Jn 14,26); y al conferirles el poder sacerdotal de perdonar los pecados les comunicó el Espíritu Santo (cf. Jn 20,22-23). Antes de su ascensión al cielo les aseguró que recibirían la fuerza del Paráclito para que fueran sus testigos hasta los confines de la tierra (cf. Hch 1,8). Efectivamente, poco más tarde, la irrupción impetuosa del Espíritu en la fiesta de Pentecostés les marcó definitivamente y los impulsó de modo insospechado para la realización de su misión de profetas del Reino de Dios (cf. Hch 2,1ss). Pablo comprendió profundamente la importancia radical de la obra del Espíritu Santo en la vida de los cristianos: reconocía que «el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado» (Rm 5,5); más aún, llegó a afirmar categóricamente que «nadie puede decir: "¡Jesús es Señor!" sino con el Espíritu Santo» (1 Co 12,3).

Él es el guía y el artífice de la santificación del alma. Él es quien, con la acción de la gracia, que trae como cortejo las virtudes y los dones sobrenaturales, va transformando a la persona en la medida en la que ésta se le presta. El joven seminarista es también, y ante todo, un cristiano. Y, en el fondo, lo más esencial en su preparación al sacerdocio es su santificación en su esfuerzo de identificarse con Cristo sacerdote. Tendrá que ser por tanto el Espíritu Santificador quien vaya iluminando en la conciencia del formando el camino de la adquisición de la fisonomía sacerdotal.Por otra parte, se trata de un proceso lento, laborioso, con horas de luz y de oscuridad, con momentos de alegría y de quebranto. Nadie mejor que el Espíritu Santo podrá sostener y alentar, desde dentro, el esfuerzo del seminarista, y también el del formador. El Espíritu Santo es, pues, el primer protagonista en el trabajo de formación sacerdotal. Puede parecer obvio; pero no está de más recordarlo y subrayarlo. Lo deberán tener en cuenta siempre tanto el formando como el formador, como los programas educativos. Al Espíritu Santo no hará falta recordárselo. Él se comprometió con ambos desde el momento en que llamó al sacerdocio a uno y pidió la colaboración del otro, a través de la Iglesia, para que le ayudara en esta tarea.Pero conviene recordar también que, aunque Dios podría santificarnos contra o al margen de nuestra voluntad, la acción misteriosa del Espíritu Divino respeta con amor la libertad con que nos ha creado. Pide nuestra colaboración. 

Como ya es sabido en nuestra Diócesis hay dos seminarios: Mayor de la Inmaculada y Menor "Pio XII". En el Mayor hay 31 seminaristas con 3 formadores al frente. En el Menor son 20 con solo la guía del rector. En España e Italia hay otros seminaristas de nuestra diócesis. 

Solo los que estamos dentro del Seminario hemos podido experimentar las dificultades, y al mismo tiempo, la clara asistencia del Espíritu Santo para no sucumbir como personas (formadores y formandos) ni como institución. 

Su servidor funge como vice-rector desde el año 2007, al igual que estuve en los inicios del actual Seminario Mayor como diacono en el año 2005, y me atrevo a decir que en este año 2011, se esta dando lo que considero la segunda etapa de vida del seminario, cuyo principal referente a mi juicio es la transición de una auto-formación a una formación acompañada con apertura a la auto-formación. Como hemos apreciado los miembros del equipo formador, es visible la seriedad, responsabilidad y crecimiento mostrado en los seminaristas este año. Claro que al inicio de año lectivo 2011, se provocó una tensión por el paso de un sistema formativo al pretendido en el actual, pero poco a poco los seminaristas mayores lo han ido entendiendo y asimilando de una manera personal y no impuesta.

Sinceramente, en el tema del seminario "hay mucha tela que cortar", tal vez en otra ocasión expongamos algunos puntos, solo diré que ante las tres tendencias alrededor de la institución, es decir, cerrarla, trasladar los seminaristas a seminarios de historia y solida constitución en nuestro país, nosotros seguiremos REMANDO MAR ADENTRO, ya se den esas propuestas aprobadas por nuestro obispo o se opte por seguir con ilusión potenciando el seminario, que se encuentra en los inicios de su sexto año de nacimiento. 

Pedimos al Espíritu Santo su guía para descubrir las decisiones con relación al seminario, que los formadores juntos a Monseñor sepamos entenderlas, acogerlas y llevarlas a la practica; asi también, pedimos conduzca a los seminaristas a la asimilación del proyecto de Cristo en la extensión del Reino de Dios. Por el clero, religiosas  y  laicos, para que vayan poco a poco identificándose con este noble proyecto.