sábado, 21 de mayo de 2011

JOVENES


ACCIÓN DE GRACIAS A DIOS 
POR BEATIFICACIÓN DEL PAPA JUAN PABLO II
"APÓSTOL DE LOS JÓVENES" 

El domingo 15 de mayo, junto con los jóvenes del grupo juvenil "JUCRIS", Parroquia "El Santuario" (San Vicente), celebramos agradecidos una jornada en torno al nuevo beato de la Iglesia. Se nos unieron unos jóvenes del grupo juvenil de "San Francisco", Parroquia "San Lorenzo". La acción de gracias aparte de ser celebrativa, tuvo su parte formativa, oracional y preparativa para la ya próxima Jornada Diocesana de la Juventud, en nuestra ciudad. 

SANTA MISA

En "El Santuario", a las 9: 30 a.m.

 Eucaristía presidida por el padre Gustavo, 
colaborador del padre Adelmo en "El Santuario" 
y director espiritual de "Jucris".

Homilía
Queridos jovencitos y jovencitas presentes en esta Santa Misa, tanto del grupo juvenil Jucris como de otros grupos, jóvenes no pertenecientes a grupos juveniles pero que están contentos al compartir esta acción de gracias con nosotros, hermanos y hermanas todos, a este domingo se le llama “El Domingo del Buen Pastor”, en el cual Jesús es el Pastor y nosotros su rebaño, sus ovejas. En el Medio Oriente Antiguo y en la Biblia era muy frecuente la imagen del pastor y del rebaño. Jesús como un judío sabedor de la Sagrada Escritura y de las tradiciones judías, toma la imagen del Pastor y de las ovejas propias de su tierra, para transmitir su mensaje de salvación.

El primer punto a considerar es que existe un redil de ovejas. Dios Padre en el Antiguo Testamento constituyó al pueblo de Israel, como su rebaño, por eso les dijo: “Ustedes serán mi pueblo, y yo seré su Dios” (Jeremías 30, 32 ). Ahora, nuestro Señor Jesucristo por su sangre derramada en la cruz ha formado un rebaño más amplio, pero lo ha reunido en su redil llamado Iglesia. Para formar parte de este redil de Dios, hay formar parte de su Iglesia.

“El que entra por la puerta, ése es el pastor de las ovejas… El que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otra lado, es un ladrón, un bandido”. Jesús gobierna la Iglesia según la voluntad de su Padre, ahora, un pastor, a un líder de muchas ovejas se le pide que gobierne según las normas dadas para este redil, para este rebaño, para la Iglesia. Si se quiere conducir al rebaño de otra manera distinta, entonces se cae en el ladronismo, en el vandalismo. Hoy en día, ¿Cuántos quieren entrar al redil de la Iglesia para robarse, llevarse las ovejas por los caminos de la perdición o a otras doctrinas equivocadas? ¿Cuántos dentro de la Iglesia guían a las ovejas según sus criterios, según sus pensamientos, según su ideología y no según las normas de Dios?

“El cada una por su nombre”… Aunque todos los miembros del redil de Jesús somos muchos, El no nos ve como masa, como un montón de gente, a cada uno nos conoce, nos atiende, nos ama.

“Las conduce fuera. Y cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina delante de ellas, y ellas lo siguen, porque conocen su voz”. Todos los cristianos no permanecemos encerrados en la iglesia, sino que nos mezclamos en el mundo con las demás personas, con las demás culturas. Pero los que reconocen y aman a Jesús como a su guía, donde estén, como estén, con quienes estén, escuchan su voz. Cumplen sus mandamientos, evitan ofenderle porque han optado por su pastoreo. Ante esto podemos preguntarnos los siguiente: Realmente, ¿Jesús es el Pastor de mi vida? O ¿Qué personas o qué cosas están guiando mi vida por el camino del mal, del pecado y de la muerte? En conclusión: la persona cristiana que esta luchando por hacer las cosas bien, es porque realmente escucha la voz de Jesús y si forma parte de su rebaño. Ahora hay tantas voces extrañas dirigidas hacia las ovejas, como por ejemplo: el dejarse arrastrar por personas que nos invitan a ir una secta cristiana, a escuchar la música que nos invita a tener sexo ilícito o a matar, a escuchar la voz de la droga, el consumismo, el materialismo; a escuchar que la practica de la homosexualidad y el aborto son derechos de la personas, a escuchar el pagar ojo por ojo o diente por diente, etc.

“Yo soy la puerta; quien entre por mi se salvará, podrá entrar y salir y encontrar pastos” Como Jesús se compara con una puerta, eso significa que El siempre esta con el corazón y los brazos abiertos esperando por cada uno de nosotros. En primer lugar, espera por todas aquellas personas que están fuera de su rebaño y en segundo lugar, por nosotros, para los que nos consideramos dentro del rebaño, nos comportemos según sus deseos.

“Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”. El Papa Juan Pablo con los jóvenes en Chile, en el estadio les dijo: “Al contacto de Jesús despunta la vida, fuera de El sólo hay oscuridad y muerte. Ustedes tienen sed de vida, de vida eterna. Búsquenlo y al hallarlo, en quien no solo da la vida, sino en quien es la vida misma, El… Busquen a Cristo, miren a Cristo y vivan en Cristo, este es mi mensaje”.

Hermanos y hermanas, también Jesús el Buen Pastor, por su gran amor y misericordia para la humanidad, decidió en su plan de salvación, llamarnos a algunos varones para ayudarle en el pastoreo de su rebaño, de su redil, de su Iglesia, y esos pastores unidos al Jesús al Buen Pastor, somos nosotros los sacerdotes. Para que un sacerdote sea un buen pastor, debe tener los mismos sentimientos de Jesucristo el Buen Pastor, debe estar unido a su pastor local, es decir al obispo y unido al pastor vicario de Jesús, o sea, al Papa. Ustedes deben escuchar nuestra voz de pastores, siempre y cuando los conduzcamos al bien, unidos a Jesucristo y a su única Iglesia. Fuera de esto, nos convertirnos en lobos feroces, en ladrones, en salteadores… por lo tanto nuestra voz no tiene autoridad para gobernarles en su vida cristiana. Oremos por todos los sacerdotes del mundo, de nuestro país El Salvador, por los de esta Diócesis de San Vicente, por el padre Adelmo y su colaborador, para que recordemos que antes de ser ordenados sacerdotes, nos comprometimos a “cuidar la puerta”, es decir, a amar y a proteger su rebaño dentro de su redil.

Que la Virgen María, la cual escuchó y ha mandado hacer lo que su Hijo diga, nos ayude a dejarnos gobernar por Dios y gobernar a los que se nos pongan a nuestro cuidado, recordando las palabras de Benedicto XVI: “Cristo no quita nada, al contrario, lo da todo”. Así sea. 

Imágenes de María Santísima en la advocación de Fátima con el Papa Juan Pablo II, como recuerdo del agradecimiento del Pontífice después del atentado sufrido el 13 de mayo de 1981.

 "He consagrado mi sacerdocio al patrocinio de nuestra Señora de Fátima"

 La Misericordia divina, uno de los aspectos basilares en el pontificado del Beato.

 Camandula, como reflejo del amor del Papa a María Virgen.

 Cuma, simbolizando el apoyo del Papa a los trabajadores.

 Velas, recordando la luz de Jesucristo irradiada 
en la persona y el mensaje de Juan Pablo II.

 Pan y vino





Ángel, seminarista mayor originario de Guatemala, dando a conocer el mensaje de nuestro obispo Mons. Elías Rauda, convocando a la Jornada Diocesana de la Juventud.

EN EL SEMINARIO MAYOR DE LA INMACULADA

Después de la Santa Misa, nos trasladamos a las instalaciones del Seminario, para continuar la segunda parte. Aquí no aparecen varios jóvenes, por estar preparando las actividades a realizar de inmediato, al igual que el almuerzo fraterno.

 Oración dirigida por Victor, uno de los lideres del grupo juvenil.

 Dinámicas realizadas en la cancha de basketball.

 "En este grupo, más que simples hermanos, somos amigos, somos familia" 
(Roberto Martínez)

 Tema: "¿Por qué Juan Pablo II se ganó el apelativo de Apóstol de los Jóvenes?"
-Orígenes de las JMJ -

 Rezando el Santo Rosario

 Cantando a la Madre del Cielo
HAPPY BIRTHDAY TO YOU...

Terminado los cantos, los jóvenes me festejaron de una manera sorpresiva mi cumpleaños, el cual había sido el día anterior.

 ¡Gracias amig@s por su cariño, por el apoyo y por el cake!

 Primero, la mordidita...

...y luego la malteadita.

 Repartiendo el sabroso pastel.

"Que su conciencia consiga ya en estos años de la juventud aquella transparencia madura que en su vida les permitirá a cada uno ser siempre "personas de conciencia", "personas de principios", "personas que inspiran confianza", esto es, que son creíbles"
(Beato Juan Pablo II, 1985)