domingo, 8 de mayo de 2011

EN EL SEMINARIO MAYOR DE LA INMACULADA


CELEBRACIÓN DEL DÍA DE LAS MADRES

El viernes 6 de mayo de 2011, se les celebró su día a las madrecitas de los seminaristas mayores y menores. El año pasado se celebró por primera vez como seminario mayor, por iniciativa de los padres Adán y Gustavo. Este año bajo la dirección del padre Eduardo, se preparó con tiempo, dedicación y creatividad, por lo que fue muy agradable la fiesta, tal como lo afirmó una madre de un seminarista. Los seminaristas mayores después de la celebración, se fueron con sus madres para sus casas,  para compartir con ellas los que pudieron el fin de semana.

Todo comenzó con un acto convivencial en el auditorio, luego la Santa Misa presidida por Monseñor Rauda, en el pasillo de la entrada; y por último, el almuerzo en el comedor, animado por el "charrito" Esquivel de San Sebastián, con sus bonitas y entonadas rancheras. 

La noticia completa pueden disfrutarla en el blog de dicha institución, ingresando a: http://semisanvicente.blogspot.com/

Monseñor Elías Rauda, cantándole a las madres al final del acto convivencial.

BEATO JUAN PABLO II: "De la mujer hay que resaltar, ante todo, la igual dignidad y responsabilidad respecto al hombre; tal igualdad encuentra una forma singular de realización en la donación de uno mismo al otro y de ambos a los hijos, donación propia del matrimonio y de la familia. Lo que la misma razón humana intuye y reconoce, es revelado en plenitud por la Palabra de Dios; en efecto, la historia de la salvación es un testimonio continuo y luminoso de la dignidad de la mujer" (Familiaris Consortio 22).

La grandeza de ser madre
Este don no se refiere únicamente al evento biológico, pues va mucho más allá de la experiencia físicamente fuerte de dar a luz y criar un hijo. Dios, al momento de crear a la mujer-madre, la dotó de una capacidad de amar y una grandeza espiritual capaz de formar lazos espirituales indestructibles con sus hijos, al cual se le llama “sexto sentido”, con el que perciben mucho de lo que escapa con frecuencia a los ojos de cualquiera y las hace defensoras resistentes de la vida de los hijos, al grado de ofrecer la suya.
La magnitud de la grandeza de ser madre comprende saber manejar tensiones, entender a quien no sabe comunicarse, esperar a quien aún no despunta pero es potenciable, y levantar el ánimo del que fracasa; entre otras tareas.
La mujer asimila su propia “grandeza” y afirma su autoestima cuando se descubre como madre. Y descubre ese don de Dios al dar el sí a la maternidad, como un día lo hizo María ante el anuncio del Ángel: “Yo soy la servidora del Señor, hágase en mí tal como lo has dicho” (Lc 1, 38).
Dia De La Madre