domingo, 3 de abril de 2011

PASTORAL DE LA SALUD. HOSPITAL "SANTA GERTRUDIS" (SAN VICENTE)

El sábado 2 de abril, los miembros del Hospital Nacional "Santa Gertrudis", San Vicente, vivieron un retiro cuaresmal, por iniciativa del padre capellán Enrique Barrera y ayudado por la hna. Amparo (Nazareth), seminaristas menores y otros colaboradores. El retiro se llevo a cabo en las instalaciones del colegio de las hnas de Betania. Comenzó a las 8: 00 a.m., con una profunda  "lectio divina", y finalizó alrededor de las 5: 00 p.m., con la Santa Misa. 

Según el capellán, considerando la agenda de trabajo de los médicos, enfermeras y empleados en general, y teniendo en cuenta el ambiente que se respira en el hospital, pues hubo una buena asistencia.

"En todo el período cuaresmal, la Iglesia nos ofrece con particular abundancia la Palabra de Dios. Meditándola e interiorizándola para vivirla diariamente, 
aprendemos una forma preciosa e insustituible de oración"
 (Benedicto XVI, 2011)

"En síntesis, el itinerario cuaresmal, en el cual se nos invita a contemplar el Misterio de la cruz, es «hacerme semejante a él en su muerte» (Flp 3, 10), 
para llevar a cabo una conversión profunda de nuestra vida" 
(Benedicto XVI, 2011)

Seminaristas menores colaborando en la logística del retiro

"Privado de la luz de la fe todo el universo 
acaba encerrado dentro de un sepulcro sin futuro, sin esperanza".
(Benedicto XVI, 2011)

Ejercicio piadoso del "via crucis"

Pbro. Gustavo Romero, impartiendo el primer tema espiritual



“EN ESTA CUARESMA,

JESUS QUIERE RENOVAR NUESTRA MIRADA INTERIOR”

Tengan muy buenos días estimados  doctores, enfermas, asistentes, hermanos y hermanas en el Señor Jesús. En primer lugar, agradezco al padre Enrique, capellán del Hospital “Santa Gertrudis”, lugar donde ustedes ponen sus conocimientos al servicio de la gente, por invitarme a estar con ustedes.

Para mi es un honor dirigirme a ustedes en esta mañana, en este retiro espiritual. Mi tema lleva como titulo: “En esta cuaresma, Jesús quiere renovar nuestra mirada interior”. Para ello, nos apoyaremos en el evangelio de San Juan 9, 1-41.

Lectura del texto

Jesús vio al pasar un ciego de nacimiento (v. 1). Jesús iba caminando, pasando y su vista se detuvo en un ciego de nacimiento. Jesús no siguió de largo, sino que se detuvo para observar detenidamente al ciego, lo cual provoca en él sentimientos de compasión, amor y misericordia.
Los discípulos preguntaron: “Maestro ¿quién pecó para que éste naciera ciego, él o sus padres? Jesús respondió: “Ni él pecó, ni tampoco sus padres. Nació así para que en él se manifestará la obra de Dios” (v. 2-3). Los discípulos hacen esa pregunta porque tenían la “mentalidad retribucionista”, heredada del pensamiento judío, por ejemplo, encontramos en el libro de Tobías 3, 3: “Señor, no me castigues, por los pecados que mis padres cometieron contra ti”. Incluso en nuestros ambientes y en nuestro tiempo he escuchado algunas personas mayores que cuando vean a una persona bien enferma, dicen: “a saber que pecado estará pagando o todo lo que hicieron de malo sus padres esté las esta pagando, ya ven, todo se paga en la vida”. Hay personas que por descuidos de sus padres crecieron sin ver las cosas de Dios, otras en el camino de la vida han decidido no ver las cosas de Dios, ya sea porque no se pueden ver o tocar o no se consideran importantes; otros, a pesar de las enseñanzas cristianas se cierran en seguir en la ceguera interior. ¿Por qué permite Dios esto en las personas? Porque en algún momento de la vida, Dios quiere glorificar su nombre en darle la vista espiritual a alguien que la gente tiene como de malas acciones, como un  ciego espiritual. Yo recuerdo cuando les hable hace dos años más o menos a ustedes y a otros, sobre el tema de la esterilización. Un doctor decía que se encargaba de convencer a las mujeres para esterilizarlas, a eso se dedicaba. Pero que cierto día se dio cuenta que todo el tiempo había estado ciego, y descubrió que eso era inmoral. Por lo tanto, prefirió perder el trabajo y prestigio, a seguir ciego, a seguir ofendiendo a Dios en la manipulación del cuerpo femenino. A ese hombre, a ese medico ejemplar, Dios renovó su mirada interior. Cuando una persona cambia de mentalidad, de la manera de ver las cosas para mejor, la gente lo nota y dan un gran testimonio de Dios. Imagínense que bonito fuera que la gente dijera: “los miembros del hospital Santa Gertrudis, nos tratan bien porque nos ven con buenos ojos”.

Mientras yo esté en el mundo, yo soy la luz del mundo (v. 5). Hermanos y hermanas, les invito a visitar en la semana un momento a Jesús Sacramentado, el Papa Juan Pablo II, decía que la Eucaristía es misterio de luz; lean y mediten la Palabra de Dios; pidan constantemente a Dios el don de la sabiduría, para ver las cosas que les rodean con la mirada de Dios, y sobre todo, esfuercense por ver en todos sus pacientes el rostro sufriente de Cristo. Entre mas claro se ve el rostro de Cristo en sus pacientes, mejor los tratarán, atenderán.

Pero los judíos no creyeron que aquel hombre, que había sido ciego, hubo recobrado la vista (v.18). En los versículos posteriores se ve como los judíos no se convencían del poder de Jesús para borrar todo tipo de ceguera. Indagaron, investigaron, insultaron y aun con pruebas, optaban neciamente en no darle el “ok” a Jesús, mas al contrario, tenían a Jesús como un pecador. Cuando una persona cambia de mentalidad, de actitudes siempre habrá gente dudosa e incluso que estará molestando al que quiere ver las cosas diferentes, según la voluntad de Dios. Al leer otros versículos más adelante, veremos al ex ciego defender el milagro acaecido en él, convencido de la obra que Dios ha hecho en su vida, de haber sacado de las tinieblas a la luz, de la ceguera a la visión. Por otra parte, en muchas instituciones de salud a nivel mundial, se puede constatar que al igual que los judíos se permanece en una (postura) necedad, por ejemplo: el matar sin problemas de conciencia a un niño en el vientre de su madre, porque solo se “ve” un animalito, una celulita, y no se “ve” una criatura de Dios, una persona humana aunque sea embrión.

Jesús declara: “Yo he venido a este mundo para que se definan los campos: para que los ciegos vean, y los que ven queden ciegos” (v. 39). Queridos hermanos y hermanas, en lo que resta del tiempo de cuaresma, Jesús quiere ofrecerle la gran oportunidad de renovar su mirada interior. Una mirada que le hará entender todo el tiempo que ha perdido al optar por la oscuridad.

“¿Entonces, también, nosotros estamos ciegos?” Jesús les contestó: “Si estuvieran ciegos, no tendrían pecado: pero como dicen que ven, siguen en su pecado” (v. 41). Como dice un dicho: no hay peor ciego que no quiera ver. El mundo esta proponiendo muchas ofertas para ver la vida de “buena manera”, lo cual ha llevado a Jesús a ser una oferta más del montón. Hermano y hermana, no se deje apantallar por ofertas que pretender dar una mentalidad moderna fuera de Dios, construir modelos de vida para el siglo XXI donde Dios ya es el del pasado. El primero requisito para ver con claridad, es reconocer nuestra ceguera espiritual. No ponerse en el plan de decir que no necesitamos ver nada, porque todo lo vemos con claridad y lo podemos todo. Esto seria el peor error.

Que nuestra Madre la Virgen María, nos anime y ayude a ser como ella, una mujer que veía la mano de Dios en su vida y en los acontecimientos, porque ella era humilde, sencilla y meditaba en su corazón. Les deseo un fructuoso retiro espiritual, mayor alegría en su trabajo cotidiano y desde ya una hermosa Semana Santa. Que Dios les bendiga y muchas gracias.