domingo, 26 de septiembre de 2010

SEMINARISTAS DE CUARTO AÑO DE TEOLOGIA, RECIBEN LOS MINISTERIOS DE ACOLITADO Y LECTORADO

¡FELICIDADES JUAN, MISAEL Y TOMÁS!
NUEVOS MINISTROS INSTITUIDOS DE LA DIOCESIS DE SAN VICENTE

Este jueves 22 de Septiembre, recibieron por parte del Excmo. Mons. José Elías Rauda, el ministerio de Acólito y Lector, los tres seminaristas de último año de teología: Juan Antonio, Misael Gómez y José Tomás Najarro. La Santa Misa fue a las 6: 00 p.m., en el Seminario Mayor de la Inmaculada. Ahora, Dios mediante, se preparan para recibir el Orden del Diaconado Misael y Tomás; mientras que Juan Antonio regresa a Roma, para obtener una licenciatura, probablemente sea ordenado diácono allá en Italia. Nuevamente, les reiteramos nuestro apoyo y oraciones.

SANTA MISA DE INSTITUCION DE MINISTERIOS

Presbiterio del Seminario Mayor donde se llevó a cabo la ceremonia litúrgica


Procesión de entrada


José Tomás con sus familiares


Misael con sus familiares


Mons. Rauda predicando
Monseñor Rauda, comenzó felicitando a Juan, Misael y Tomás, por haber llegado a este momento de su formación.
Los exhortó a ser auténticos ministros de la Palabra. Pidió a todos los seminaristas, comenzando desde el año propedeutico, a leer y meditar todos los días la Sagrada Escritura. De hecho, el otro año Dios mediante, se piensa hacer una reestructuración formativa comenzando desde el Introductorio.
En cuanto al acolitado, explicó en qué consiste y cómo debe ejecerse de la manera correcta. Habló al mismo tiempo de la grandeza de la Eucaristía.
Terminó animando en la auto-formación a todos los niveles, en particular a lo que se refiere a lo intelectual, contrastando con el historial académico y aptitud actual del P. Luís Quintanilla, al cual encomendamos en nuestras humildes oraciones.


Bendición a los seminaristas para instituirles como Lectores




Entrega simbólica de la Palabra de Dios con su respectivo encargo a los nuevos ministros






Bendición para recibir el ministerio de Acólito Instituido


Juan Antonio recibiendo un copón lleno de hostias


Monseñor felicita paternalmente a los nuevos ministros instituidos


Nuevos lectores y acólitos, en el presbitero junto a los sacerdotes


Felicitaciones efusivas a Juan, Misael y Tomás


El sr. Obispo con sus futuros y próximos sacerdotes


Mons. Elías con José Tomás en la sacristía


Monseñor con Juan Antonio


Monseñor con el fotografo de "luz para los pueblos", para eventos especiales

CONVIVENCIA FRATERNA
Después de la Santa Misa, tuvimos la cena presidida por nuestro obispo diocesano. Luego, una pequeña convivencia con los sacerdotes asistentes, los nuevos ministros, la familia de ellos, los seminaristas mayores y menores. Monseñor no pudo estar ya en está convivencia con el rector, por saturación de trabajo en la curia diocesana.

P. Gustavo, encargado del área comunitaria, dando apertura a la convivencia


Los mejores músicos de ambos seminarios, alegrando el ambiente


Seminarista Luis Manuel, sobrino del Arzobispo de San Salvador, dirigió la convivencia


Seminarista Jacinto, le da unas palabras animadoras a sus compañeros de cuarto año


De izq., a der.: p. Gustavo, p. Amado, p. Carlos, p. Fidel, p. Nelson y los ministros


P. Gustavo introduciendo la entrega de estimulos a los ministros,
ofrecidos por parte del equipo formador y los seminaristas del Seminario Mayor



P. Fidel, hombre de formalidad, entrega el estímulo a Juan


P. Amado, formador del Mayor, dandole el regalo a "Tomasito"


Rostro de seminarista que expresa que esta "gueno" el ambiente


Palabras abundantes de agradecimiento por Tomás


Palabras de Misael


Palabras de Juan. Luís Manuel, cerró la convivencia

Para que usted estimad@ visitante de este blog informativo, tenga claridad que fue lo que recibieron estos jovenes rumbo al sacerdorcio, lea lo siguiente:

SÍNTESIS DE LOS MINISTERIOS DE LECTORADO Y ACOLITADO.
(Cfr. Carta apostólica en forma de motu proprio por la que se reforma en la Iglesia latina la disciplina relativa a la primera tonsura a las Órdenes menores y al subdiaconado)

Sentido de los ministerios de Lector y Acólito

La Iglesia considera muy oportuno que los candidatos a las Órdenes sagradas, tanto por el estudio como por el ejercicio gradual del ministerio de la palabra y del altar, conozcan y mediten a través de un íntimo y constante contacto esta doble vertiente de la función sacerdotal.

De esta forma los candidatos podrán acercarse a las sagra­das Órdenes plenamente conscientes y convencidos de su vo­cación.

Contenido de los dos ministerios.

1. El Lector (ministerio de la palabra)

q Leer la palabra de Dios en la asamblea litúrgica, a excep­ción del Evangelio.

q Dirigir el canto y participación del pueblo.

q Instruir a los fieles para recibir dignamente los sacramen­tos.

q Preparar a todos los fieles que ocasionalmente hayan de hacer la lectura de la Sagrada Escritura en los actos litúrgicos.

q Faltando el salmista, recitar el salmo interleccional.

q Faltando el diácono o cantor, proclamar las intenciones de la oración universal.

2. El Acólito (ministerio del altar)

q Ayudar al diácono y servir al sacerdote en las funciones li­túrgicas, principalmente en la santa misa.

q Instruir a los fieles que ocasionalmente ayuden al sacerdo­te o diácono en los actos litúrgicos.

q Como ministro extraordinario, distribuir la Eucaristía en las siguientes ocasiones: a) a falta o por imposibilidad, enfermedad o edad avanzada del ministro ordinario (presbítero o diácono), b) en ocasiones de elevado número de fieles; y exponer el Santísimo Sacramento, reservarlo, excluida la bendición con el mismo, en ocasiones especiales, de acuerdo con las deter­minaciones de la Conferencia Episcopal.

Exigencias de vida cristiana en estos ministerios.

1. El Lector

q Aspiración constante a la perfección cristiana, propia de un verdadero discípulo del Señor.

q Meditación asidua de la Sagrada Escritura para conocerla mejor.

2. El Acólito

q Ofrecerse diariamente a Dios, siendo ejemplo de seriedad y devoción en el templo.

q Estar cercano al pueblo de Dios y ser caritativo especial­mente con los necesitados y enfermos.

q Aprender a captar el sentido íntimo y espiritual de todo lo que pertenece al culto público.